El mapa político por regiones: Nariño podría ser clave en las próximas elecciones

Las elecciones legislativas consolidaron a diez congresistas afines al progresismo, impulsados por alianzas entre el gobernador Escobar Jaramillo

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El nuevo balance legislativo de
El nuevo balance legislativo de Nariño suma doce congresistas - crédito Colprensa

El mapa político de Nariño experimentó una transformación durante las recientes elecciones legislativas, donde el progresismo desplazó a los sectores tradicionales y consolidó una presencia inédita en el Congreso. Luis Alfonso Escobar Jaramillo, gobernador del departamento, jugó un papel central en este reacomodo, tras haber alcanzado el poder con el respaldo de fuerzas como el Pacto Histórico, AICO, el Partido Verde y los Consejos Comunitarios. Según diversos actores políticos, el mandatario regional respondió a esos apoyos facilitando el ascenso de figuras afines al progresismo.

El Pacto Histórico obtuvo tres escaños en la Cámara de Representantes por Nariño. Dos de esas curules, correspondientes a Rosita Guevara y Cristian Palacios, contaron con el impulso directo del gobernador, de acuerdo con fuentes políticas consultadas en la región.

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A este resultado se sumó la histórica votación de Alejandra Abásolo, quien fue asesora del despacho de Escobar Jaramillo y resultó elegida a través de la alianza entre el Partido Verde y AICO. Su victoria consolidó la influencia progresista en sectores urbanos y rurales del departamento.

El gobernador de Nariño fue
El gobernador de Nariño fue clave en la campaña de la región - crédito Colprensa

En el Senado, la estrategia de alianzas permitió establecer vínculos directos con Alberto Benavides del Pacto Histórico, quien retuvo su escaño. Además, se tejieron acuerdos programáticos con Eduardo Enríquez Caicedo, que migró del conservatismo al Partido Verde para fortalecer el bloque de centro-derecha. El ascenso de AICO se reflejó en la obtención de la curul indígena por parte del taita Jesús Cuasapud, una figura cercana al gobernador, lo que expandió el alcance del progresismo hacia las comunidades originarias.

La curul de paz, conquistada por el padre Arnulfo Mina, se incluyó en la lista de aliados del gobierno departamental, ampliando la representación de sectores alternativos. En contraste, la candidatura de Benildo Estupiñán, promovida desde la gobernación, no alcanzó escaño, aunque su votación superó los 54.000 sufragios. Ese caudal electoral impidió que agrupaciones tradicionales como el Partido de la U con Teresita Enríquez, la Fuerza de la Paz de John Rojas, Cambio Radical con Andrés Zúñiga y el Partido Liberal con Julio Aníbal Álvarez lograran afianzar posiciones. El resultado debilitó la presencia de figuras históricas como Gilberto Betancourt, Juan Daniel Peñuela y Berner Zambrano.

El proceso electoral en Nariño
El proceso electoral en Nariño evidenció una recomposición de fuerzas - crédito AP

En la Cámara Afro, el triunfo de Óscar Benavides y Anyela Viviana Guanga, ambos de Tumaco y respaldados por los Consejos Comunitarios, marcó un giro dentro del espectro progresista y desplazó a liderazgos que representaban otras corrientes políticas. Este resultado reforzó la alianza entre las comunidades afrodescendientes y el gobierno departamental.

El nuevo balance legislativo de Nariño suma doce congresistas: cuatro senadores (uno del Pacto Histórico, uno del Partido Verde, uno de AICO y uno conservador) y ocho representantes a la Cámara (tres del Pacto Histórico, uno de la alianza Partido Verde/AICO, uno conservador, dos de la Cámara Afro y uno de la Cámara de Paz). De ese total, diez integran bloques progresistas y dos pertenecen al conservatismo tradicional.

El proceso electoral en Nariño evidenció una recomposición de fuerzas, donde la articulación de movimientos alternativos, comunidades indígenas y afrodescendientes permitió al progresismo consolidar una hegemonía sin precedentes en la representación nacional del departamento.