La Superintendencia de Industria y Comercio relató el caso de un hombre que, al aceptar lo que parecía ser un atractivo paquete de vacaciones hacia Coveñas, terminó firmando sin saberlo la aprobación de una tarjeta de crédito por $3.300.000.
Caminar por los pasillos de los grandes establecimientos comerciales en la capital colombiana puede convertirse en un verdadero escenario de riesgo si no se tiene la debida precaución frente a quienes prometen aparentes beneficios insuperables.
Esta es exactamente la compleja situación que recientemente atravesó un ciudadano de la tercera edad residente en Bogotá, quien repentinamente pasó de planear un merecido descanso en la costa Caribe a tener que enfrentar un grave y doloroso problema de carácter financiero.
Ahora puede seguirnos en Facebook y en nuestro WhatsApp Channel
Según lo dicho en una publicación de la Superintendencia de Industria y Comercio en su cuenta de X, todo este suceso comenzó una tarde cualquiera cuando el transeúnte fue interceptado de manera sorpresiva por un activo grupo de jóvenes promotores que aseguraban representar fielmente a una prestigiosa agencia de viajes.
Los ágiles vendedores abordaron al hombre con gran entusiasmo comercial y le plantearon una propuesta que a primera vista parecía totalmente imposible de rechazar. El atractivo gancho principal de la conversación era un exclusivo plan vacacional con destino a las reconocidas playas de Coveñas.

Los asesores lograron envolver al incauto peatón con múltiples promesas de importantes descuentos, comodidades excepcionales y ventajas únicas para disfrutar del mar. Ante la aparente legitimidad corporativa que proyectaba la oferta, la víctima finalmente accedió a firmar un contrato que, según le explicaron verbalmente, era solo un simple formalismo para asegurar los mencionados beneficios turísticos.
Sin embargo, la amarga realidad oculta detrás de esos papeles firmados era diametralmente opuesta y resultaría mucho más perjudicial para su patrimonio económico. Según la SIC, el hombre no estaba aceptando únicamente un inofensivo itinerario de viaje, sino que en realidad estaba autorizando formalmente la emisión inmediata de un producto crediticio.
Los promotores utilizaron sus datos personales para tramitar y aprobar una nueva tarjeta directamente vinculada con una entidad bancaria tradicional. El cupo total aprobado en dicho plástico financiero ascendía a la suma exacta de tres millones trescientos mil pesos colombianos, un considerable monto de dinero que automáticamente quedó registrado en las bases de datos como una obligación monetaria vigente a su propio nombre.
El verdadero calvario personal comenzó días después, justo cuando el afectado revisó sus finanzas y se percató de la existencia de esta cuantiosa e inesperada deuda que jamás tuvo la más mínima intención de adquirir.

Al darse cuenta del engaño del que había sido blanco, el ciudadano intentó comunicarse desesperadamente por todos los canales posibles con la mencionada empresa de turismo para exigir de manera categórica la pronta anulación del documento y revertir la fraudulenta transacción.
En respuesta, la compañía aplicó una rápida estrategia evasiva. Sus supuestos asesores cortaron repentinamente cualquier tipo de comunicación, desaparecieron sin dejar rastro alguno y dejaron al angustiado adulto mayor navegando a la deriva con un enorme cobro bancario totalmente injustificado.
Ante este panorama de vulnerabilidad, el afectado tomó la firme decisión de no resignarse y acudió a las autoridades competentes. Elevó su queja ante la Superintendencia de Industria y Comercio, entidad estatal encargada de proteger los derechos de los consumidores.

El organismo de control asumió el caso, realizando un minucioso análisis de las tácticas comerciales empleadas por los vendedores y comprobando la evidente ausencia de un consentimiento claro e informado para la habilitación de la línea de endeudamiento.
Luego de evaluar el material probatorio, la institución falló de manera contundente a favor del demandante. Se ordenó a la empresa la devolución íntegra de los tres millones trescientos mil pesos y la liquidación del respectivo contrato. Adicionalmente, se impuso una severa sanción contra el banco emisor por no corroborar la voluntad genuina del cliente antes de otorgar el crédito.
El ente regulador advirtió a la operadora turística que un eventual incumplimiento acarreará multas adicionales e incluso el cierre definitivo del establecimiento, recordando a los ciudadanos la importancia de denunciar estas irregularidades.
Más Noticias
O’Higgins vs. Deportes Tolima EN VIVO, tercera fase de la Copa Libertadores: siga el minuto a minuto del partido del Pijao
El cuadro dirigido por Lucas González tendrá un partido clave ante el cuadro chileno tras sufrir en la segunda fase ante Deportivo Táchira

Jaime Luis Lacouture negó cualquier relación con escolta de su esquema de seguridad capturado con $145 millones y publicidad política
El secretario general de la Cámara de Representantes rechazó los señalamientos en su contra sobre la comisión de delitos electorales

Vuelve y juega con Bancolombia: odontóloga ‘influencer’ en Valle del Cauca denunció que no aparecen más de $19 millones en su cuenta de ahorros
La mujer identificada como Daniela López habló con Infobae Colombia y reveló detalles sobre la respuesta que le dio la entidad bancaria y las gestiones que ha realizado tras más de un mes de haber perdido su dinero

Cristiano Ronaldo se perdería el partido de la selección de Portugal contra México: esto se sabe sobre la lesión del jugador portugués
El partido que servirá para presentar el remodelado estadio Azteca, antes de la Copa del Mundo, tendría la baja del jugador que aspira a llegar a los 1.000 goles como profesional en 2026

Menor ‘se pasó por la faja’ los controles de seguridad del aeropuerto de Barranquilla y terminó en la pista de aterrizaje: buscaba “acercarse a los aviones”
El incidente motivó una revisión del cercado, la instalación de sensores y campañas con familias de barrios vecinos para fortalecer la protección perimetral y social


