Productores podrían enfrentar sanciones civiles y penales por vender o sembrar semillas no autorizadas: así pueden afectar su salud y la cosecha

La advertencia surge tras detectarse casos de multiplicación y comercialización informal de semillas de maíz, soya, fríjol y otros granos. El riesgo no solo es legal: también puede traducirse en pérdida de cosechas, menor rendimiento y problemas sanitarios

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Productores que compren semillas sin
Productores que compren semillas sin certificación oficial podrían enfrentar pérdidas en rendimiento y sanciones legales, según la normativa vigente del ICA- crédito EFE/Gustavo Amador

Sembrar una semilla más barata puede parecer un ahorro inmediato, pero en el campo esa decisión podría terminar costando la cosecha completa e incluso derivar en sanciones legales.

Esa es la advertencia que lanzó la Federación Nacional de Cultivadores de Cereales, Leguminosas y Soya (Fenalce), tras conocer casos de productores que estarían multiplicando y comercializando semillas sin cumplir los procesos técnicos exigidos en Colombia.

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Según explicó el gremio, es el único autorizado para producir sus variedades de maíz, soya, fríjol, arveja, trigo, cebada y avena, y recordó que la producción, reempaque, acondicionamiento o comercialización de semillas solo puede ser realizada por empresas avaladas por el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), conforme a la Resolución 090832 de 2021.

La alerta no es menor. En Colombia, la semilla certificada debe cumplir estándares de pureza genética, poder germinativo, sanidad y trazabilidad. Cuando un productor adquiere material que no ha pasado por ese proceso, asume varios riesgos.

La calidad de la semilla
La calidad de la semilla influye directamente en la germinación, la sanidad del cultivo y la rentabilidad final de la cosecha - crédito Museo de Gachancipá

El primero es productivo. Si la semilla no tiene el nivel de germinación adecuado, el cultivo puede crecer de manera desigual, con plantas débiles o espacios vacíos en el lote. Esto impacta directamente el rendimiento por hectárea. Además, si el material está mezclado con otras variedades, puede perderse uniformidad en el grano, afectando su calidad comercial y el precio final de venta.

El segundo riesgo es sanitario. Las semillas no certificadas pueden transmitir plagas, hongos o enfermedades que se activan desde la siembra y que obligan al agricultor a gastar más en tratamientos fitosanitarios. En el peor de los casos, el problema se detecta cuando el daño ya está hecho y la producción no se puede recuperar.

Pero más allá de lo agronómico, está el frente legal. El ICA es la autoridad encargada de vigilar el cumplimiento de la normativa en materia de semillas.

Las semillas certificadas garantizan pureza
Las semillas certificadas garantizan pureza genética y trazabilidad, mientras que el mercado informal puede poner en riesgo la producción agrícola- crédito Ministerio de Agricultura

De acuerdo con la regulación vigente, quienes produzcan o comercialicen semillas sin autorización pueden enfrentar sanciones administrativas, multas e incluso responsabilidades civiles y penales, dependiendo de la gravedad del caso. Además, las medidas sanitarias impuestas por la entidad deben cumplirse independientemente de las sanciones.

Fenalce aseguró que cuenta con un proceso técnico que incluye siembra controlada, multiplicación supervisada y selección por tamaño, lo que —según indica— ha permitido ofrecer semillas con alto rendimiento, uniformidad, adaptabilidad a condiciones locales y mayor porcentaje de proteína en el caso de algunos granos.

La entidad también señala que la venta está acompañada de asistencia técnica especializada, lo que permite acompañar al productor desde la siembra hasta la cosecha.

Para los agricultores, el dilema suele ser económico. En un contexto de altos costos de insumos, algunos optan por guardar parte de su propia cosecha para sembrarla nuevamente o adquirir semillas a menor precio en el mercado informal. Sin embargo, desde el gremio advierten que lo que parece un ahorro puede convertirse en una pérdida mayor si el cultivo no responde como se esperaba.

Autoridades recuerdan que la producción
Autoridades recuerdan que la producción y comercialización de semillas requiere autorización, y su incumplimiento puede acarrear sanciones administrativas, civiles y penales- REUTERS/Luisa González

Otro aspecto clave es la trazabilidad. La semilla certificada permite identificar el lote, el origen y las características del material sembrado, lo que facilita cumplir requisitos de comercialización e incluso exportación. Sin ese respaldo, el productor puede tener dificultades para acceder a ciertos mercados o programas de apoyo institucional.

La federación recordó que algunas empresas están autorizadas para comercializar sus semillas y recomendó a los agricultores verificar directamente la información antes de realizar una compra. El objetivo, señalaron, es evitar que prácticas informales afecten no solo a un productor individual, sino a la reputación de las variedades certificadas y, en general, a la productividad de los cultivos de cereales y leguminosas en el país.

En un escenario donde la seguridad alimentaria y la competitividad agrícola son temas sensibles, la calidad de la semilla se convierte en el primer eslabón de la cadena. Y, como advierten desde el sector, una mala decisión en ese punto puede sentirse meses después, cuando llega el momento de cosechar.