Presidente de la Andi pide revisar las cifras de empleo y alerta por auge del trabajo por cuenta propia

Bruce Mac Master advirtió que, aunque el desempleo bajó en enero, la mayor parte de los nuevos puestos se concentró en trabajadores independientes y no en empleo asalariado formal, lo que abre dudas sobre la calidad, la sostenibilidad y el impacto del gasto público en el mercado laboral

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La tasa de desempleo en
La tasa de desempleo en enero de 2026 bajó al 10,9%, pero la menor participación laboral matiza el optimismo inicial - crédito Colprensa

El mercado laboral arrancó 2026 con señales mixtas. Aunque el desempleo bajó frente al 2025, el detalle de las cifras abre preguntas sobre la calidad y la sostenibilidad de los nuevos puestos de trabajo.

En enero, la tasa de desocupación se ubicó en 10,9%, lo que representa una reducción de 0,8 puntos porcentuales frente al mismo mes de 2025. A primera vista, el dato sugiere una mejoría. Sin embargo, detrás de ese descenso hay movimientos que matizan el optimismo.

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El mercado laboral sumó 324.000
El mercado laboral sumó 324.000 nuevos empleos, aunque el crecimiento anual del empleo se desaceleró frente al año anterior - crédito Andi

Uno de ellos es la menor participación laboral. La tasa global de participación cayó medio punto porcentual y cerca de 410.000 personas pasaron a la inactividad económica. Es decir, parte de la reducción del desempleo se explica porque menos personas estuvieron buscando trabajo.

En términos absolutos, el número de ocupados pasó de 22,9 millones en enero de 2025 a 23,2 millones en enero de 2026. El crecimiento anual del empleo fue de 1,5%, muy por debajo del 4% registrado un año atrás. En total, se generaron poco más de 324.000 puestos adicionales.

Pero no todos los sectores se movieron en la misma dirección. Comercio perdió 149.000 empleos; alojamiento y servicios de comida, 109.000; y suministro de servicios públicos, 69.000. Son actividades intensivas en mano de obra que suelen marcar el pulso del consumo y la dinámica urbana.

En contraste, la administración pública, educación y salud sumaron 172.000 ocupados. Las actividades profesionales aportaron 155.000 y la industria manufacturera, 134.000. El repunte en estos frentes compensó parcialmente las caídas en otros sectores.

Sectores como comercio, alojamiento y
Sectores como comercio, alojamiento y servicios de comida registraron una pérdida conjunta de más de 250.000 puestos de trabajo - crédito Andi

La composición de ese crecimiento también merece atención. El 60 % de la variación del empleo estuvo impulsada por trabajadores por cuenta propia (195.000) y por patrones o empleadores (115.000). En cambio, los empleados particulares apenas aumentaron en 17.000 personas.

Ese comportamiento sugiere un mercado laboral que se expande más por el lado del trabajo independiente y los micronegocios que por la vía del empleo asalariado formal. De los 324.000 nuevos ocupados, solo 75.000 serían asalariados, lo que indica que el dinamismo está concentrado en el segmento no asalariado.

Desde el sector empresarial, el análisis apunta a la calidad del empleo y a la influencia del gasto público. Bruce Mac Master, presidente de la Andi, planteó una inquietud puntual: “Luego de analizar el mercado laboral por actividad y por posición ocupacional nos debemos preguntar si la mayor ocupación se explica por el gasto público en las ordenes de prestación de servicios previo a la Ley de Garantías”.

El dirigente también puso el foco en la informalidad, un fenómeno persistente en el país. “Uno de los mayores desafíos del mercado laboral está en los altos niveles de informalidad. En este tema, no es claro como en los resultados de enero se reduce en un punto porcentual la informalidad cuando el segmento de cuenta propia, que tradicionalmente se asocia a un empleo más precario, es el que más contribuye a la generación de nuevos puestos de trabajo entre enero de 2025 y enero 2026”, aseguró.

Solo 17.000 nuevos empleos correspondieron
Solo 17.000 nuevos empleos correspondieron a asalariados particulares, mostrando que el alza laboral se concentra en micronegocios e independencia - crédito Luisa González/REUTERS

La aparente reducción de la informalidad, en ese contexto, resulta difícil de interpretar si el grueso de los nuevos ocupados proviene del trabajo por cuenta propia. El debate no se limita a cuántos empleos se crean, sino a qué tipo de empleos están emergiendo y bajo qué condiciones.

Así, el inicio de 2026 deja un panorama complejo. La tasa de desempleo mejora y el número total de ocupados aumenta, pero el ritmo es menor que el observado un año atrás y el peso recae sobre formas de vinculación más frágiles. El desafío, coinciden analistas y empresarios, será consolidar una recuperación que combine cantidad con calidad, y que logre traducirse en mayor estabilidad para quienes hoy sostienen el mercado laboral desde la informalidad o el trabajo independiente.