Así está la radiografía del empleo en Colombia para el 2026: cifras mínimas de desocupación, pero poco trabajo formal

La recuperación de puestos de trabajo en 2025 estuvo marcada por precariedad, desigualdad geográfica y un salto histórico en el salario mínimo, además de riesgos anunciados para la estabilidad en el nuevo año

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Pese a las cifras récord
Pese a las cifras récord de ocupación, el país sigue con fuertes problemas para formalizar los empleos - crédito Luisa González/Reuters

Colombia alcanzó en 2025 la tasa de desempleo en Colombia más baja en más de dos décadas, con un promedio anual de 8,9% y la creación de 791.000 nuevos puestos de trabajo.

Sin embargo, aunque las cifras resultan alentadoras para buena parte de la población nacional, lo cierto es que la mayor parte de estas nuevas plazas corresponde a informalidad laboral, lo que plantea dudas acerca de la calidad real de los empleos generados.

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El país registró 23,8 millones de personas ocupadas, cifra que representa un crecimiento notorio impulsado por sectores como alojamiento y servicios de comida, manufactura, sector público y transporte. Estas ramas concentraron el 64 % de los nuevos empleos, según las recientes cifras reveladas por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane).

La medición oficial determina como persona ocupada a quien trabajó al menos una hora remunerada, o en su propio negocio, durante la semana de referencia. Esto incluye tanto empleos formales con beneficio de seguridad social como empleos informales.

El 55,7% de los trabajadores
El 55,7% de los trabajadores en Colombia mantiene trabajos informales, superando los 13,2 millones de personas en esa condición - crédito Alcaldía de Bogotá

A finales de 2025, el 55,7% de los trabajadores en Colombia se encontraba en situación de informalidad. Se contabilizaron 10,5 millones de empleos formales frente a 13,2 millones de informales. Así, seis de cada diez trabajadores laboraban fuera del mercado laboral colombiano formal.

De los 791.000 nuevos puestos de trabajo, 399.000 fueron informales y 393.000 formales. Las oportunidades crecieron sobre todo en restaurantes y cafeterías, que sumaron 143.000 plazas laborales; en manufactura, con 142.000 empleos generados sobre todo en confección de ropa, panadería y fabricación de muebles; y en servicios públicos como educación y salud, que entre ambos añadieron 60.000 trabajos, además de 35.000 en el sector público administrativo.

El decano de la facultad de Economía de la Univesidad del Rosario, Andrés García Suaza, observó que una parte relevante del incremento en el empleo surgió en actividades vinculadas a la informalidad. Destacó, además, que los empleos generados tienden a no tener altos niveles de productividad.

Tenemos muchos más ocupados, lo que significa menos personas en situación de desempleo, pero parte de ese empleo se está generando en sectores o actividades asociadas a la informalidad”, comentó el experto en diálogo con la revista Cambio.

Solo 10,5 millones de empleados
Solo 10,5 millones de empleados colombianos cuentan con trabajos formales y acceso a protección social y prestaciones laborales - crédito Luisa González/Reuters

En cuanto al perfil de los trabajadores, los empleados particulares suman cerca de 10,5 millones, mientras que los trabajadores por cuenta propia llegaron a superar los 10 millones a lo largo del año, cerrando 2025 con 9,6 millones tras el repunte típico de empleos temporales al final del año, según el análisis publicado por la revista.

El académico Dewin Pérez, docente de economía de la Universidad de Cartagena, indicó que la baja histórica del desempelo fue acompañada por una leve mejora cualitativa. La cantidad de empleados particulares subió 3,6 %, levemente por encima del 3,2 % de los trabajadores por cuenta propia. Mientras los primeros suelen gozar de protección social y mejores condiciones, los segundos se asocian con economías de rebusque e informalidad.

Los primeros suelen estar asociados a empleos productivos formales, con protección social y mejores condiciones laborales, mientras que los segundos suelen ser auto empleos, en la mayoría de los casos economías de rebusque. Por eso se refuerza la idea de la mejora cualitativa del mercado laboral”, señaló Pérez al medio nacional.

Ampliar los empleos formales es clave, ya que constituyen la vía de acceso a mejores ingresos, cotizaciones de pensión y aseguramiento en salud. No obstante, la experta en riesgos laborales, Lilia Rodríguez, destacó que “más de la mitad de los trabajadores colombianos desempeñan sus labores sin acceso al sistema de seguridad social”, situación que incrementa la vulnerabilidad frente a accidentes y enfermedades.

En materia de ingresos, subsiste una marcada concentración salarial en torno al salario mínimo. Más de 11 millones de trabajadores perciben menos de un salario mínimo mensual.

Persisten las brechas de género
Persisten las brechas de género en el mercado laboral colombiano, con una tasa de desempleo para mujeres del 11,4% frente al 7,0% en hombres - crédito Paola Chapdelaine/AFP

Entre quienes sí reciben salario, apenas 2,4 millones cuentan con este tipo de contrato, la mayoría con ingresos sólo ligeramente superiores al mínimo. Unos 6,8 millones ganan entre uno y dos salarios mínimos, mientras que sólo 1,5 millones superan los tres mínimos al mes.

Este panorama cobra mayor importancia ante el incremento del 23 % aprobado para el salario mínimo en 2026, el más alto de la historia reciente. Un análisis de JP Morgan señaló que el mercado laboral ya mostraba dinamismo antes de la subida, con un alza del 2,75 % anual en los salarios reales durante el último trimestre de 2025. El banco pronostica que la tendencia podría continuar, aunque advierte riesgos por el mayor costo laboral.

Aun así, existen advertencias sobre una posible ralentización del empleo formal por el impacto de mayores costos y una política monetaria más restrictiva. El Banco de Bogotá prevé que en 2026 el entorno será menos propicio para la creación sostenida de empleos formales, y el desempleo podría rebasar nuevamente el 9 %.

Persisten profundas brechas estructurales en el mercado laboral colombiano. En 2025, la tasa de desempleo entre los hombres bajó a 7,0 %, mientras que en el caso de las mujeres fue de 11,4 %, manteniéndose así una brecha de género significativa. En términos territoriales, la informalidad alcanzó un 42,2 % en las ciudades principales y llegó al 83,5 % en zonas rurales.

El desempleo juvenil duplicó la media nacional a pesar de una reducción de más de dos puntos, cerrando el año en 15,3 %. Integrar más jóvenes a ocupaciones formales y de calidad sigue siendo un desafío abierto.