Los hipopótamos de Pablo Escobar siguen expandiendo su territorio: confirman presencia en Barrancabermeja

La reciente presencia del mamífero foráneo en áreas rurales y periurbanas del municipio ha encendido la preocupación entre residentes que reportan riesgos para habitantes, ganado y ecosistemas locales debido a este animal introducido años atrás por el narcotraficante

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Las autoridades de Santander declararon
Las autoridades de Santander declararon alerta por la presencia de hipopótamos, catalogados como especie invasora y peligro para flora y fauna regional - crédito Colprensa

Pese a ser uno de los temas centrales de ambientalistas y autoridades en todo el territorio nacional, uno de los legados vivos y más letales del mundo dejado por el narcotraficante Pablo Emilio Escobar Gaviria sigue rondando las zonas rurales de varias zonas del país: los hipopótamos.

De hecho, el reciente avistamiento de al menos uno de los ejemplares en zonas rurales y periurbanas de Barrancabermeja, en el departamento de Santander, despertó la preocupación y el miedo entre los habitantes y fue suficiente motivo para que las autoridades ambientales declaran la alerta.

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Tras recorrer más de 200 kilómetros desde la hacienda Nápoles, este mamífero, considerado una de las especies más peligrosas del mundo, avanzó por el Magdalena Medio, hasta llegar al departamento que ahora sufre la amenaza de alterarse su flora y su fauna.

Según una reciente investigación del medio regional Vanguardia, los primeros testimonios sobre la presencia del hipopótamo surgieron en diciembre de 2025 en la vereda Caño Rasquiña, corregimiento Ciénaga del Opón.

El hipopótamo avistado se desplazó
El hipopótamo avistado se desplazó más de 200 kilómetros desde la Hacienda Nápoles, afectando ecosistemas ribereños del Magdalena Medio - crédito La Razón

En ese momento, pescadores y residentes observaron un animal de grandes proporciones cerca del humedal, un rumor que rápidamente se extendió por todo el perímetro rural y urbano.

La inquietud creció durante ese fin de semana. “Era muy grande y se veía agresivo. La gente lo vio el sábado y otros lo vieron el domingo. Todos estábamos muy asustados”, relató Adela Uribe, edil de la zona al medio citado.

Asimismo, las autoridades ambientales recibieron reportes y emitieron advertencias sobre el peligro, aunque en un primer momento no se disponía de imágenes para comprobar los avistamientos.

“Estamos hablando de una especie invasora extremadamente agresiva. Es un animal que puede ocasionar ataques con pérdida de vidas humanas y de otras especies”, advirtió Leonardo Granados, secretario de Ambiente de Barrancabermeja. Además, señaló sobre el impacto sobre los ecosistemas ribereños y la degradación de las aguas.

Pocos días después, el hipopótamo dejó de ser visto en Ciénaga del Opón. Según las investigaciones de las autoridades, el ejemplar se desplazó río abajo por caños hasta la vereda Cuatro Bocas, en el corregimiento El Centro, cerca del campo petrolero La Cira–Infantas.

Sin embargo, su desaparición momentánea pronto acabó cuando fue visto en la finca de Luis Alfredo Isachi Quintero, a mediados de enero, lo que generó pánico para el hombre.

Expertos advierten que el hipopótamo
Expertos advierten que el hipopótamo puede consumir hasta 50 kilos de vegetación diaria, alterando el equilibrio ecológico y generando contaminación del agua - crédito Colprensa/Dreamstime

“Lo vimos ahí. Se demoró un rato. Estaba un poco furioso porque los perros lo tenían acorralado. Después se fue y se metió a un lago que queda en la parte de arriba de la casa”, declaró el propietario en ese momento, según Vanguardia.

Y es que el animal, sin ningún tipo de esfuerzo, logró romper la cerca que protegía el predio de Isachi, y se aprovechó de sus propiedades en el terreno, como la existencia de un lago cerca de la vivienda, en el cual se sumergió y luego desapareció.

Sin embargo, campesinos de la zona aseguran que ese animal podría no estar solo, pues han divisado en el suelo huellas de diferentes tamaños, lo que podría traducirse en una hembra con sus crías, presuntamente.

“Uno aquí anda a caballo, pendiente del ganado, no esperando encontrarse con un hipopótamo. El riesgo es real porque es un animal territorial. Uno puede toparlo de frente y que lo ataque”, señaló Carlos Guerrero, ganadero de la región, al diario.

Hay una huella más pequeña que la otra. Podría ser una hembra parida o podrían ser más animales”, agregó Guerrero.

Por su parte, el secretario de Ambiente de Barrancabermeja interpretó este patrón como parte de un comportamiento exploratorio propio de la especie. Destacó el riesgo que representa un adulto de más de una tonelada de peso para la población local.

La expansión de hipopótamos en
La expansión de hipopótamos en Colombia es uno de los legados más peligrosos de Pablo Escobar y representa una amenaza creciente para la zona - crédito Pixabay

Las semanas siguientes trajeron nuevos avistamientos en veredas aún más cercanas al casco urbano. En Tierradentro, el mamífero fue observado cerca de una escuela, a solo quince minutos en vehículo del centro de Barrancabermeja.

Este último avistamiento se dio a escasos 15 minutos de la ciudad. Es un área que no tiene humedales ni barreras naturales. En mi concepto, de acuerdo con el plan de acción del Ministerio de Ambiente, ya se requiere una intervención más fuerte”, destacó Granados.

Desde la Corporación Autónoma Regional de Santander (CAS), el biólogo Frank Carlos Vargas confirmó el daño ambiental en la zona. Según Vargas, el hipopótamo puede consumir entre 40 y 50 kilos de vegetación al día, y sus excrementos en el agua generan eutrofización, disminución de oxígeno, malos olores y mortandad de fauna. “Es uno de los mamíferos más peligrosos del mundo. Si se siente invadido, puede atacar”, puntualizó el especialista a Vanguardia.

El origen de este fenómeno se remonta a la década de 1980, cuando Pablo Escobar introdujo un grupo inicial de hipopótamos para su hacienda Nápoles en el municipio de Puerto Triunfo, Antioquia.

Hay dos versiones sobre su procedencia: una sostiene que los animales provenían de un centro de cría en Texas, Estados Unidos; otra, que llegaron de un zoológico en California tras ser adquiridos para poblar el “narcozoológico”. Finalmente, un macho y tres hembras se adaptaron a la región del Magdalena Medio, dando inicio a la mayor población de la especie fuera de África.

Con el paso de los años, la población creció de forma descontrolada. Se estima que hay unos 165 ejemplares en libertad, y, según el Instituto Humboldt, en una década la cifra podría superar los cuatrocientos. Además, no existe un protocolo claro y efectivo para controlarlos: los costos de manejo y esterilización son elevados, y la gestión recae sobre las autoridades ambientales regionales.