Dos creadores de contenido que asistieron al concierto de Bad Bunny en Medellín aseguran que también los orinaron: “Le conocí el pipí”

Jorge y Camilo, autores de ‘Sabor en la mesa’, asistieron al evento en el Atanasio Girardot y vivieron una situación similar a la denunciada por otra asistente en una zona diferente del estadio

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Jorge y Camilo afirmaron que les dio temor tomar fotos del hombre que los orinó - crédito @saborenlamesa/TikTok

La viralización de una denuncia en redes sociales ha expuesto, con una crudeza inusual, el clima de presunta impunidad, además de indignación y falta de reacción en los eventos masivos en Colombia ante hechos bochornosos como ocurrió recientemente en Medellín en el concierto de Bad Bunny.

Todo partió del testimonio de dos creadores de contenido, Camilo y Jorge Quintero, autores de la marca Sabor en la mesa, quienes relataron en TikTok una experiencia que rápidamente generó debate sobre el comportamiento del público y la ausencia de respuesta por parte de las autoridades.

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Bad Bunny ofreció tres conciertos
Bad Bunny ofreció tres conciertos en Medellín - crédito REUTERS/Henry Romero/File Photo

El detonante fue un incidente surrealista en el estadio Atanasio Girardot de Medellín en una de las fechas que ofreció el “conejo malo”.

En palabras de Jorge Quintero: “Redoble de tambores, porque le doy paso a Camilo para el chisme de su primer orinada en un estadio que uno creería que no pasa y pasa. Camilo, adelante, el celular es tuyo”, marcando el inicio de una narración que combinó sorpresa, asco y frustración.

Camilo relató el momento con un tono entre incrédulo y molesto: “Ay, no, de verdad que si la gente no sabe tomar, no debería tomar. Estaba yo así parado, dándole tra, tra, tra. Cuando yo sentí que la pierna se me estaba mojando y yo: ‘Jueputa, pero si no está lloviendo’, comentó el influencer en medio de risas y desconcierto por la situación.

Y agregó: “Cuando miro yo para atrás, cuando un señor así, con el pipí, o sea, le conocí el pipí al señor orinando, disque... Y le digo yo: ‘Ey, vaya a mear, no sé, al baño, donde debe ser’”, detalló sobre el instante en que descubrió la fuente de la desagradable sorpresa.

La ciudad de Medellín recibe
La ciudad de Medellín recibe a cientos de turistas por el concierto de Bad Bunny - crédito Efe

La reacción de Jorge no se hizo esperar y, ante la pasividad del entorno, optó por un acto público de denuncia: “No, miento, eso no fue con ey. Yo hice el escándalo. Yo dije: ‘¡Oe, gonorrea!’. Literal, se me salió el ñero. Dije: ‘Vea, está orinando la gente’, y aparte estaba pasando la policía", sin una reacción contundente de las autoridades.

De inmediato, las personas que se dieron cuenta tomaron acciones por su cuenta y “la gente empezó a ver eso, se indignó, empezaron a abrir como un callejón, porque, pues, imagínese, el señor tenía como quince litros de meados ahí reconcentrados”, agregó uno de los afectados sobre la reacción instantánea del público.

El incidente no solo afectó a los creadores de contenido, sino que también salpicó —literalmente— a otras personas. Según Camilo: “Y mió también a nuestra vecina, nuestra amiga que adoptamos, que estaba al lado, y le mió todo el jean. Jueputa. La novia estaba como más sobria y yo le dije: ‘Ey, como tu marido está meando, guárdele ese’, literal le dije, ‘ese chimbo’. Y esta disque: ‘Ay, pero él no orinó’. O sea, como toda puesta ahí, como ay, yo no sé, él no, él no orinó. Y yo, pero entonces, ¿yo me le inventé el pipí? ¿Me le min-- me, me inventé el meado? Mire esas escalas cómo están. Qué indignación, o sea, la gente así no debería salir”, expresó, mostrando la frustración tanto por la acción del responsable como por la actitud de su pareja.

Este tipo de actos ya
Este tipo de actos ya se habría presentado en otros conciertos del Atanasio Girardot - crédito EFE

El relato adquiere una dimensión mayor al exponer la actuación policial. “Y lo que más indignación nos dio fue que literal le dijimos a la policía que estaba parado por el momento”, indicó Jorge Quintero, mientras Camilo añadió: “Y nos ignoró”, una declaración tajante que resume el sentir de indefensión.

Finalmente, la impotencia se tradujo en una dura recriminación a la pasividad de las autoridades, que Jorge transmitió sin matices: “Y nos va diciendo como: ‘Ay, calma, calma, pinche pendejo’. Ojalá te orinen en algún momento cuando no quieras y no puedas reaccionar y hacer nada”, concluyó, evidenciando cómo la tolerancia a conductas agresivas y la indiferencia oficial terminan potenciando la indignación colectiva.