En Colombia el efectivo sigue mandando: estas son las razones, pese al ‘boom’ digital

Aunque las billeteras digitales avanzan, en la vida cotidiana de millones de colombianos el efectivo sigue siendo la primera opción para pagar

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El 70% de las transacciones
El 70% de las transacciones diarias en Colombia aún se realizan con efectivo, según el Índice de Efectivo Forex 2025 - crédito Shutterstock

En las calles de cualquier ciudad colombiana, el sonido de las monedas y los billetes sigue marcando el pulso de la economía diaria. Desde la tienda de barrio hasta el transporte público, el efectivo continúa siendo el protagonista de millones de transacciones, incluso en un momento en el que los pagos digitales avanzan con fuerza en buena parte del mundo.

Esa realidad quedó reflejada en el Índice de Efectivo Forex 2025, un informe que mide la proporción de pagos realizados con dinero físico frente a otros instrumentos. Según ese ranking, Colombia ocupa el séptimo lugar a nivel global entre los países donde más se utiliza el efectivo en las operaciones cotidianas. La cifra es contundente, cerca del 70% de las transacciones diarias todavía se hacen con billetes y monedas.

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Colombia ocupa el séptimo lugar
Colombia ocupa el séptimo lugar mundial en uso de efectivo, superando a otras economías latinoamericanas en dependencia del dinero físico - crédito Monet

El dato ubica al país en un nivel similar al de economías como Argentina y por encima de muchas naciones donde la digitalización financiera avanzó de manera más acelerada. En América Latina, el panorama es diverso. Mientras países como Cuba y México registraron una dependencia aún mayor del efectivo, otros como Chile y Perú lograron una mayor participación de pagos electrónicos y móviles en su vida económica.

El informe no desconoce los avances que tuvo Colombia en materia de bancarización, billeteras digitales y pagos electrónicos. Sin embargo, señaló a que el dinero físico conserva un rol central, sobre todo en transacciones de bajo monto, en pequeños comercios y en sectores donde la informalidad sigue siendo alta. En términos prácticos, siete de cada diez pagos diarios en el país todavía pasan por el efectivo.

Las razones detrás de esta persistencia son múltiples y, en su mayoría, estructurales. Una de las más relevantes es la informalidad laboral y comercial, que incentiva operaciones por fuera del sistema financiero formal. En muchos casos, trabajadores independientes, vendedores ambulantes y pequeños negocios no están vinculados a la banca o prefieren evitarla, lo que refuerza el uso del efectivo como medio principal de intercambio.

La informalidad laboral y comercial
La informalidad laboral y comercial refuerza el uso del efectivo en sectores no bancarizados y pequeños negocios de Colombia - crédito Colprensa

A esto se suman las brechas de inclusión financiera. Aunque el acceso a cuentas y productos bancarios crece, todavía existen zonas rurales y apartadas donde los servicios financieros son limitados o inexistentes. En esos territorios, el efectivo no es una elección, sino una necesidad. La falta de conectividad, la baja cobertura de internet y las deficiencias en infraestructura tecnológica dificultan la adopción de pagos digitales como alternativa real.

Otro factor clave son los costos asociados a los medios de pago electrónicos. Para muchos pequeños comerciantes, las comisiones por el uso de tarjetas, la compra o alquiler de datáfonos y los tiempos de espera para recibir el dinero representan barreras significativas. Frente a eso, el efectivo ofrece inmediatez y cero intermediarios, una ventaja difícil de ignorar en negocios de márgenes estrechos.

El componente cultural también pesa. En Colombia, el efectivo está profundamente arraigado en los hábitos de consumo cotidianos. Para una parte importante de la población, pagar en efectivo facilita el control del gasto diario y genera una sensación de mayor seguridad y confianza frente a lo digital. Esa preferencia no desaparece de la noche a la mañana, incluso cuando existen alternativas tecnológicas disponibles.

Las zonas rurales y apartadas
Las zonas rurales y apartadas enfrentan barreras de inclusión financiera, consolidando el efectivo como única opción de pago disponible - crédito Freepik

El contraste con otras regiones del mundo es evidente. En países nórdicos como Suecia o Noruega, el uso de efectivo representa cerca del 10% de las transacciones, y en algunos casos es cada vez más difícil encontrar comercios que acepten dinero físico. Allí, la infraestructura digital, la confianza en el sistema financiero y las políticas públicas impulsaron una transición casi total hacia los pagos electrónicos.

En Colombia, en cambio, la fotografía es la de una economía heterogénea. Conviven plataformas digitales, transferencias inmediatas y billeteras electrónicas con una fuerte dependencia del efectivo para las actividades más básicas del día a día. El Índice de Efectivo Forex 2025 no plantea este escenario como una anomalía, sino como el reflejo de realidades sociales, económicas y territoriales que siguen marcando la forma en que se mueve el dinero en el país.