Cirugías y hormonización: así ha sido el proceso de transición de las gemelas Espinosa para convertirse en mujeres

Emma y Gabriela toman una hormona de por vida y han pasado por algunas operaciones de reafirmación de género, como la orquiectomía bilateral, que consiste en la extirpación de los testículos

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Emma y Gabriela aseguraron que han tenido que luchar contra la EPS por demoras en la entrega de hormonas, pero gracias a ella también se han sometido a cirugías de reafirmación de género - crédito Infobae Colombia

Para las personas tras, la expresión de la identidad de género abarca mucho más que un reconocimiento propio. Los procesos de transición en los que se embarcan, con el fin de hacer de lograr que su cuerpo sea cada vez más parecido al de una mujer o al de un hombre, implican tiempo, paciencia, tolerancia y, sobre todo, dinero.

Emma y Gabriela Espinosa, gemelas trans y creadoras de la colectiva Memoria Trans en Colombia, han pasado por muchos cambios durante años, todo, con el objetivo de convertirse en mujeres. Pues, desde pequeñas, supieron que no se sentían cómodas en sus cuerpos masculinos y, en un largo proceso de identificación y aceptación, entendieron que querían transitar y moldear su cuerpo conforme a sus deseos y expectativas.

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En entrevista con Infobae Colombia, las hermanas Espinosa revelaron los cambios físicos a los que se han sometido y los desafíos de su transición de género, que empezó en sus 20. Sus transformaciones centran en la hormonización y las cirugías de reafirmación de género, procesos que, según detallaron, tienen sus puntos positivos y negativos.

Emma y Gabriela Espinosa experimentaron
Emma y Gabriela Espinosa experimentaron la alegría de convertirse en mujeres, pero con ello también han enfrentado escenarios de rechazo y dificultades - crédito Infobae Colombia

“Las personas trans, tanto hombres como mujeres, pasamos por dos procesos en nuestro tránsito. Está el proceso de hormonización y el proceso quirúrgico. El quirúrgico puede incluir feminización o masculinización del tórax y la cara, así como la reafirmación genital”, detalló Gabriela a este medio.

Emma resalta que, además de estas intervenciones, que están cubiertas por el sistema de salud a través de las entidades promotoras de salud (EPS), muchas buscan procedimientos estéticos adicionales. “Hay otras personas que quieren cosas más estéticas. Depilación láser, o por ejemplo, hay gente que quiere la lipo o la cola”, afirmó.

De acuerdo con su relato, se suele creer que las operaciones de reafirmación de género están dirigidas únicamente a las personas trans, pero no es así; cirugías para aumentar el tamaño de los senos, por ejemplo, también sirven para reafirmar el género y suelen las personas cisgénero (cuya identidad coincide con el sexo asignado al nacer) suelen someterse a ellas.

El proceso de hormonización: ¿qué implica?

Las mujeres trans suelen necesitar
Las mujeres trans suelen necesitar bloqueadores y hormonas para su transición - crédito Freepik

Ahora bien, las gemelas empezaron esa transición física con pasos pequeños. Fueron cambiando su forma de vestir, utilizando pantalones de hombre con “blusitas de mujer”, y dejando crecer su cabello. En esta etapa, solían mentir a sus familiares, para no revelar los motivos reales por los cuales estaban haciendo esas transformaciones en su apariencia. “Nosotras decíamos que estábamos en unas obras de teatro, en algunos performances”, detalló Emma.

También cambiaron sus nombres en redes sociales y en sus cédulas de ciudadanía, para no tener problemas con trámites legales y otros procesos.

Asimismo, le apuntaron a la hormonización, algo con lo que han vivido durante ya diez años, de los cuales ocho han sido de manera ininterrumpida. Esto, teniendo en cuenta que ambas han tenido pausas en sus procesos porque la EPS no siempre ha facilitado la entrega de la hormona que necesitan.

En los momentos de ausencia de la medicación, han tenido que gastar de su dinero para comprarla. “Ha sido muy difícil en el sentido en que a veces, por mucho tiempo, nosotras compramos nuestra hormona. Y aun así, tú comprabas tu hormona, pero seguías pagando la EPS. Hay muchas, pero por ejemplo, ahorita, la que estamos utilizando (Lenzetto) vale como $150.000”, precisó Gabriela.

Tanto las cirugías como el
Tanto las cirugías como el acceso a hormonas implica un importante gasto de dinero - crédito Luisa González/Reuters

Ese dinero se duplica porque necesitan dos frascos de hormona al mes. Y, aunque existen opciones más económicas, de entre $20.000 y $30.000, prefieren optar por la que les fue recetada y que es más costosa, porque las otras presentan mayores riesgos para la salud, como la formación de trombos.

Muchas personas trans o mujeres han fallecido por infartos o de eso, por situaciones como estas (…). Es: o me inyecto la barata o la más económica, pero arriesgo mi vida, o voy a todo un proceso médico, donde me van a ayudar”, precisó.

Emma advirtió que, además de las fallas del sistema de salud en la entrega de medicamentos y, en este caso, hormonas, tampoco está pensado para las personas trans, puesto que no diferencia entre las necesidades hormonales de cada paciente. Además, deben usar hormonas que no están diseñadas para ellas y sus procesos de transición. “Seguimos tomando hormonas que se le dan a personas cis. Digamos, nosotras ahorita tomamos Lenzetto, que es una hormona que toman las mujeres cis cuando pasan su menopausia. No hay hormonas especializadas para nosotras”, aclaró Gabriela.

El retiro de los testículos
El retiro de los testículos llevó a las hermanas Espinosa a experimentar síntomas de andropausia - crédito Canva

A esta situación se suma el hecho de que las mujeres trans deben bloquear la testosterona, lo cual implica combinar bloqueadores hormonales y estrógenos. “Para los chicos trans el proceso hormonal es mucho más fácil, más rápido, porque ellos solo necesitan una hormona”, anotó Emma.

Sin embargo, desistir de la hormonización muchas veces no es una opción, pese a las implicaciones que tiene a nivel económico y los riesgos que se corren en la salud. Si se deja de lado ese proceso, se pierden los avances alcanzados.

Dejas de tomártelos en tu tiempo y el pecho se va. El botón mamario queda desarrollado, pero se va, queda como unos senos muy pequeños. Entonces, te estás harmonizando constantemente”, explicó Gabriela.

Por eso, algunas personas trans también se inclinan por la cirugía que, además de reafirmar el género, puede ayudar a que los rasgos femeninos perduren sin depender de la medicación continua.

Cirugías a las que se han sometido

Las cirugías de reafirmación de
Las cirugías de reafirmación de género están cubiertas por la EPS - crédito Pexels

Emma y Gabriela se han sometido a algunas operaciones para que sus cuerpos tengan rasgos femeninos. Una de las intervenciones por las que pasaron es la orquiectomía bilateral, es decir, la extirpación de los testículos. “Nos quitamos los testículos para que nuestro proceso hormonal fuera más rápido”, contó Gabriela.

Emma, por su parte, explicó que, para las mujeres trans suelen ser más “fáciles” este tipo de cirugías porque hay más avances en la ciencia. “Es mucho más fácil convertir un pene en una vagina que convertir una vagina en un pene”, detalló.

Ahora bien, gracias a la orquiectomía, ahora solo requieren del estrógeno para el proceso de hormonización, puesto que ya no hay carga de testosterona en sus cuerpos.

Esto, en todo caso, tiene consecuencias. Pasan por una especia de andropausia (conocido como emnopausia masculina) acelerada. “Nos dan calores y sufrimos descalcificación en los huesos. Entonces, tenemos que tener un suplemento, porque como ya no tenemos esa hormona que daba ese suplemento, entonces de por vida tenemos que tomar hormonas”, detalló.

Las hermanas Espinosa han experimentado
Las hermanas Espinosa han experimentado violencias al momento de acceder a cirugías de reafirmación de género. Han querido decidir sobre sus cuerpos - crédito Freepik

Luego de esa operación, Emma pasó por otra cirugía: la de aumento de senos. Para eso, tuvo que afrontar dos fases: la expansión de la piel y la colocación de las prótesis. En su caso, requirió de un expansor porque, pese a la hormonización, no alcanzó a “sacar buen pecho”, pero no todas las personas lo requieren.

“Para que no se vaya a romper la prótesis o no vaya a generar estrías o demás, entonces ponen primero un expansor para estirar la piel y luego ahí se pone la prótesis”, explicó.

Sin embargo, aclararon que al momento de pasar por estas intervenciones quirúrgicas, los profesionales de la salud suelen tomar decisiones sobre sus cuerpos, aunque ellas no estén de acuerdo. Así le pasó a Emma, que tiene prótesis de 400 centímetros cúbicos (cc) en cada seno.

Algunas cirugías de reafirmación de
Algunas cirugías de reafirmación de género son para la feminización o masculinización de la cara - crédito Infobae Perú

“Yo quería por ahí unos 350 cc o algo así, como tranqui. Él (médico) me decía: ‘Toca ver dependiendo de lo que salga el expansor’. Entonces, de alguna u otra manera también es complejo”, relató.

Gabriela aseguró que tiene pensado hacerse esa operación también, pero descartó por completo el uso del expansor: “Es superdoloroso el expansor. Yo planeo también ponerme los senos, pero yo creo que me los pondría más pequeños”, contó.

Algo parecido pasó cuando indagaron por la feminización facial; querían hacerse “la frente” porque consideran que tienen un hueso muy marcado en ella. “El médico dijo: ‘Yo las veo muy femeninas. Yo defino qué se le puede hacer y qué no se le puede hacer’. Y es como: “No, tú no defines””, expresó Emma.

El costo total de esos y otros procedimientos físicos es considerable, pese a que algunos están cubiertos por las EPS, se´gun Gabriela. “Operarse también es muy costoso. Digamos, si me quiero operar la cara, los senos y la vagina, ahí se me van más de $150 millones”.

Algunas de las cirugías de
Algunas de las cirugías de reafirmación de género son más fáciles para las mujeres trans gracias al avance de la ciencia - crédito Freepik

Eso quiere decir, que los procesos de transición para algunas personas trans, además de caros, son largos y tediosos. “Para vernos totalmente afeminadas esperamos casi dos o tres años”, contó Emma.

Sobre los procedimientos estéticos, recalcó que las personas trans y las mismas mujeres deciden someterse a ellos no solo para sentirse mejor con ellas mismas, también para cumplir con ciertas reglas de apariencia que se han establecido socialmente durante décadas.

Si el verse voluptuosa o la feminidad tuviera tantas implicaciones socialmente, inclusive las personas trans, no asumiríamos todo eso, porque muchas personas trans, por ejemplo, en nuestro caso, que buscamos también esa binariedad”, añadió.

Pero no se trata únicamente de encajar en la sociedad; el no cumplir con los estándares tiene consecuencias, incluso, a nivel profesional. “Nos rechazan por ser mujeres trans (…), todo el tiempo nos dicen que estamos gorda (…), tenemos que ser demasiado femeninas para poder encajar”, profundizó Gabriela.

Las relaciones amorosas, ¿cómo son?

Las relaciones amorosas para las
Las relaciones amorosas para las personas trans son complejas por los prejuicios sociales - crédito Freepik

Los cambios en sus cuerpos y la reafirmación de su identidad les han permitido continuar con sus vidas a su manera. En medio de su tránsito, han podido acercarse a otras personas trans, con las que han formado amistad y con quienes, incluso, han intentado ir más allá, cultivando relaciones amorosas.

Yo he tenido la ventaja que me construí un poco en mi parte sexual, entonces he salido con personas trans. Es un poco más fácil con hombres trans. De hecho, en el movimiento trans hay un tema que es el T for T (trans para trans), pero, yo la verdad en mi experiencia no creo en el T for T porque siento que las personas trans también podemos ser malas y hacer daño (como cualquier otra persona)”, precisó Gabriela.

Las relaciones con otras personas, como hombres heterosexuales, es compleja, porque surgen “conflictos” en ellos con respecto a su orientación sexual. “Ellos comienzan a pensar que son gays porque les gustamos o les gustamos y cuando se enteran de que somos trans nos echan la culpa”, contó.

En el movimiento trans se
En el movimiento trans se creó el T for T, como un concepto de relaciones amorosas - crédito David Ryder/Reuters

Además, han identificado una tendencia entre los hombres heterosexuales que, sin demostrarlo públicamente, tienen constantes relaciones con las personas trans. “Se vuelven como adictos a las trans”, pero, según Gabriela, no se permiten tener relaciones amorosas serias y estables, por temor a lo que dirán otras personas al respecto.

Soy una gran oportunidad de pareja, pero muchos no me van a tomar por temor a la sociedad”, expresó.

Emma concluyó dando a conocer su perspectiva sobre ello: “El amor de pareja es muy complejo y súmale que ahora estamos en un mundo donde quieren parejas abiertas, poliamorosas, y una cerrada”, dijo entre risas.

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