Iron Maiden regresará a Bogotá con su gira Run For Your Lives en el 2026: fecha y boletería

Para la quinta visita de la legendaria banda británica la boletería se venderá en varias etapas y con diferentes opciones para sus seguidores en la capital

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Iron Maiden, la banda de
Iron Maiden, la banda de heavy metal, confirma fecha en Bogotá - crédito Move

Iron Maiden confirmó su regreso a Colombia como parte de su gira mundial Run For Your Lives 2026.

El concierto se llevará a cabo el domingo 11 de octubre de 2026 en el recinto Vive Claro de Bogotá, marcando la quinta visita de la banda británica al país y reafirmando su vínculo con el público colombiano.

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La boletería estará disponible en varias fases.

La primera preventa, exclusiva para miembros de Iron Maiden Blood Brothers Colombia, comenzará el lunes 15 de diciembre de 2025 a las 10:00 a. m.

La segunda preventa, dirigida a clientes de Falabella, se abrirá el martes 16 de diciembre a la misma hora.

Finalmente, la venta general iniciará el jueves 18 de diciembre de 2025, también desde las 10:00 a. m, a través de la plataforma Ticketmaster.co.

Estos son los precios del
Estos son los precios del concierto de Iron Maiden en Bogotá 2026 - crédito ViveClaro

En cuanto a los precios, las entradas para Cancha VIP costarán $782.000, mientras que la Cancha General tendrá un valor de $385.000. Las localidades de gradería estarán disponibles entre $505.000 y $842.000, ofreciendo diversas opciones para los asistentes.

La organización ha invitado a los seguidores a informarse mediante los hashtags oficiales #IronMaidenEnColombia2026 y #IronMaidenColombiaFC, fortaleciendo la comunidad de fanáticos en el país.

La llegada de Iron Maiden a Bogotá desata euforia y disturbios en 2008

El 28 de febrero de 2008, Bogotá vivió una jornada que marcaría un antes y un después en la historia del rock en Colombia: la llegada de Iron Maiden al país por primera vez, en el marco de su gira Somewhere Back in Time World Tour.

Aquella noche, el estadio Simón Bolívar se transformó en el epicentro de una celebración multitudinaria, pero también en el escenario de tensiones y disturbios que contrastaron con la euforia de los asistentes.

El impacto de ese concierto no solo consolidó el vínculo entre la banda británica y el público colombiano, sino que dejó una huella imborrable en la memoria colectiva de los fanáticos del metal. Mientras en el interior del estadio la banda desplegaba un espectáculo inolvidable, en las calles aledañas se desataban enfrentamientos entre quienes no lograron acceder al evento y la policía.

Pese a la emoción de aquel concierto, muchos asistentes mencionaron que la seguridad policial era violenta

Según relató José Cardona, fanático de la agrupación, la situación se tornó caótica cuando algunos seguidores intentaron ingresar sin entrada: “Me di cuenta de los desmanes en Heaven Can Wait, la treceava canción que Maiden tocó. Cuando la gente subía a tarima para corear, yo había sido seleccionado para esta oportunidad, pero por la lluvia, el sticker que me identificaba se me cayó y no pude subir, después de haber pasado tres filtros no fue posible subir a la tarima. Me sacaron y justo cuando eso pasó me pude encontrar con el señor Rod Smallwood (representante de Iron Maiden) con quien cruce de palabras. En ese momento fue quien me dijo que no me podía prestar atención, puesto que sé presentaron desmanes en la parte de afuera del parque Simón Bolívar”.

La jornada comenzó desde temprano, cuando una multitud vestida de negro y con camisetas estampadas con el rostro de Eddie, la icónica mascota de la banda, se congregó en los alrededores del estadio.

El ambiente era de fiesta y ansiedad, con cánticos como “oee, oe, oe, oe. Irooon Maideeeeeen. Oee, oe, oe oe. ¡Iron Maiden!” que resonaban minutos antes del inicio del concierto. La expectativa era palpable, alimentada por la promesa de revivir los grandes éxitos de la agrupación.

El espectáculo arrancó con el emblemático discurso de Winston Churchill: “Vamos a seguir hasta el final. Lucharemos en Francia. Vamos a luchar contra los mares y océanos. Lucharemos con confianza creciente y fuerza creciente en el aire. Defenderemos nuestra isla, sea cual sea el costo. Lucharemos en las playas, lucharemos en los terrenos de aterrizaje. Lucharemos en los campos y en las calles. Lucharemos en las colinas. Nunca nos rendimos”, una pieza histórica pronunciada el 4 de junio de 1940, que sirvió de introducción a “Aces High”, tema que evoca la tensión de los aviadores aliados durante la Segunda Guerra Mundial.

Poster oficial de 'Somewhere Back
Poster oficial de 'Somewhere Back in Time World Tour’, el primer concierto de Iron Maiden en 2008 - crédito Blood Brothers (Fan Club Oficial de Iron Maiden en Colombia)

Dentro del recinto, la energía alcanzó su punto máximo cuando las luces se apagaron y el primer acorde de guitarra rompió el silencio. Iron Maiden tomó el escenario y, con ello, el control de miles de corazones que vibraron al ritmo de clásicos como “2 Minutes to Midnight” y “The Number of the Beast”.

El despliegue escénico incluyó un Eddie gigante y efectos pirotécnicos, elementos que enloquecieron a los asistentes y elevaron la experiencia a un nivel épico.Para muchos, el momento más emotivo llegó con la interpretación de “Hallowed Be Thy Name” y “Fear of the Dark”. Mauricio Durán Fernández, presidente del fan club Iron Maiden Blood Brothers, recordó: “Fue muy hermoso cuando todo el Simón Bolívar coreó Hallowed Be Thy Name, mi canción favorita, y Fear of the Dark. Fue un momento mágico. Me estremecí, se me guardaron los ojos, no podían parar de cantar y de gritarla, fue un momento histórico”.

Mientras tanto, en el exterior, la frustración de quienes no pudieron ingresar se transformó en protestas y choques con la policía. Algunos fanáticos denunciaron que las entradas se habían agotado rápidamente y que las autoridades excedieron el uso de la fuerza. Varios seguidores intentaron colarse al concierto, logrando algunos su objetivo, mientras otros fueron detenidos.

Este ambiente de tensión empañó la celebración para quienes venían de distintas regiones del país e incluso del extranjero. La experiencia de los asistentes estuvo marcada también por la incertidumbre y las dificultades previas al evento.

Germán Quintero, otro fanático, relató: “La anticipación al concierto fue lo más memorable, la lucha por conseguir una boleta Platino, los turnos de acampada para quedar al frente, la lluvia cuando ya estábamos dentro y temer que se pusiera peor y tuvieran que cancelar”.

A pesar de los disturbios, el concierto se desarrolló sin interrupciones para quienes lograron entrar. La noche culminó con el estruendoso coro de “Run to the Hills”, sellando una jornada de contrastes en la que la música sirvió tanto de punto de encuentro como de división. El recuerdo de aquella primera visita de Iron Maiden a Colombia permanece vigente, y aunque la banda regresó en 2009, el impacto de esa noche de 2008 sigue siendo un referente para la comunidad metalera del país.