
A través de una carta, el dictador venezolano Nicolás Maduro propuso establecer una conversación con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con el propósito de apaciguar las tensiones entre ambas naciones.
La noticia, revelada por la agencia Reuters, generó reacciones, entre ellas la de la periodista y precandidata presidencial Vicky Dávila.
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En su cuenta de X, Dávila aseguró que el tiempo para entablar conversaciones terminó, razón por la cual afirmó que a Nicolás Maduro y “su Cartel de los Soles” se deben tumbar del poder en Venezuela.

“El tiempo del diálogo se agotó. Al narcodictador Nicolás Maduro y su Cartel de los Soles hay que tumbarlos”, indicó Vicky Dávila.
La precandidata presidencial aseveró que el líder del régimen chavista no se irá de Venezuela “por las buenas”, motivo por el cual le pidió a Donald Trump “liberar” al país y enviar un mensaje a Colombia para no “perder” la democracia en el territorio nacional.
“No se irán por las buenas, se robaron las elecciones y el pueblo venezolano no aguanta más la dictadura. Trump, haz lo tuyo. Libera a Venezuela. Y de paso evitas que en Colombia tengan “grandes ideas” y perdamos la democracia”, afirmó Vicky Dávila.

Detalles de la carta
El dictador venezolano Nicolás Maduro propuso abrir un canal de diálogo directo con la administración de Donald Trump, informó Reuters. La propuesta surgió tras el primer ataque de fuerzas estadounidenses contra un barco venezolano, acción que Washington justificó al acusar a la nave de transportar narcotraficantes. Este incidente elevó la tensión militar y política entre ambos países.
En una carta enviada a Trump y a la que accedió Reuters, Maduro rechazó las acusaciones que vinculan a Venezuela con el tráfico internacional de drogas.
Afirmó que solo el 5% de los estupefacientes producidos en Colombia cruza territorio venezolano y aseguró que el 70% de estos cargamentos fueron interceptados y destruidos por las autoridades nacionales.
Maduro expresó interés en establecer contacto directo con representantes del gobierno estadounidense y sugirió a Richard Grenell como interlocutor para restablecer el diálogo diplomático con el objetivo de contrarrestar información que calificó como falsa.
La misiva reconoce la función de Grenell en la solución de incidentes previos y en la coordinación de vuelos de deportación desde Estados Unidos a Venezuela. Según fuentes citadas por Reuters, estos vuelos continuaron de manera regular pese a los conflictos recientes.
Maduro fechó la carta cuatro días después del ataque en el que murieron 11 personas, señaladas por Washington como integrantes del grupo criminal Tren de Aragua y presuntos narcotraficantes, aunque hasta el momento no se han presentado pruebas públicas. La Casa Blanca evitó pronunciarse sobre la carta o los señalamientos hechos por Maduro.
Por su parte, Washington aumentó la presión militar y diplomática. Trump, en su red Truth Social, exigió que Venezuela reciba a los prisioneros deportados y advirtió sobre consecuencias graves si el régimen venezolano se niega a colaborar.
Además, comunicó la realización de un nuevo ataque a barcos venezolanos supuestamente vinculados al narcotráfico, e informó del despliegue de siete buques, un submarino nuclear y cazas F-35 en la región del Caribe.
El ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López, calificó el operativo estadounidense como una “amenaza militar” orientada a promover un “cambio de régimen”.
Ante esto, el régimen de Maduro organizó ejercicios militares en la isla La Orchila, con la participación de 2.500 efectivos, 12 naves, 22 aeronaves, vehículos anfibios y fuerzas de la Milicia. El ministro Diosdado Cabello resaltó la necesidad de estar listos para responder a una agresión externa.
Sin embargo, especialistas consultados por la AFP indicaron que la capacidad de combate de la Fuerza Armada venezolana se encuentra afectada tras años de crisis económica y que los ejercicios tienen principalmente una finalidad propagandística.
En la administración estadounidense no existe una posición única sobre Venezuela: mientras figuras como Marco Rubio y Pete Hegseth respaldan la presión, Grenell mantiene el canal diplomático. Reuters reportó que más de 8.000 venezolanos fueron deportados en vuelos coordinados con Caracas, aunque esta cifra no ha sido verificada de forma independiente.
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