
La investigación para identificar a los autores intelectuales del asesinato del senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay ha avanzado hasta el punto de que se confirmó la captura de un séptimo involucrado.
Sobre esta detención, la Fiscalía General de la Nación ha expuesto detalles de la participación de alias Harold en el crimen, lo que incluyó conversaciones en un grupo de WhatsApp en el que se gestionó el atentado, el cual tenía como nombre “plata o plomo”.
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Esta revelación dejó en evidencia la forma con la que estructuras criminales en la actualidad siguen haciendo “homenajes” o sienten algún tipo de afinidad por la historia de Pablo Escobar, que fue quien volvió popular la frase mencionada.
Cabe recordar que “plata o plomo” fue parte de una conversación que tuvo el capo antioqueño en medio de un retén de la Policía cuando era contrabandista, siendo utilizada en las diferentes producciones audiovisuales que se han hecho sobre su vida.

Con ese contexto, en diálogo con Infobae Colombia, el sociólogo y profesor de la facultad de Ciencias del Comportamiento de la Universidad de la Sabana, Carlos Monroy, analizó este tipo de comportamientos por parte de las estructuras criminales.
En primer lugar, recordó el origen de la frase mencionada, calificando el uso de ella en el grupo mencionado como “mucho más que una amenaza directa. Es un símbolo histórico que refleja cómo la violencia ha sido una herramienta de control social en Colombia”.
Para Monroy, el uso de frases como esta, o prácticas que utilizaban los narcos del cartel de Medellín, representa el objetivo de los grupos criminales de la actualidad, que se basan en tener “poder”.
“Nació y se popularizó en el auge del narcotráfico en los años 70 y 80, cuando estructuras criminales ofrecían sobornos, el dinero, o imponían la muerte, el plomo, a aquellos que no se sumaban a sus proyectos criminales. Es un mecanismo de poder. El lenguaje representa, en este caso, una forma de poder”, indicó Monroy.

Para el experto, este tipo de expresiones se han convertido en un lenguaje cultural que trascendió las fronteras del crimen organizado y ahora representa una forma de operar desde el miedo. “Desafortunadamente, en el siglo 20, la historia de Colombia estuvo marcada por múltiples ciclos de violencia. Desde la violencia bipartidista, pasando el fortalecimiento de las guerrillas y los grupos paramilitares, hasta las estructuras narcotraficantes y terroristas”.
Monroy manifestó que en Colombia se ha usado este tipo de prácticas por parte de los criminales en varios momentos de la historia, lo que ha fomentado la creación de más estructuras de esta índole.
“En todos esos contextos, el miedo fue usado como una herramienta política y económica, estableciendo órdenes sociales paralelos al Estado; es decir, estructuras que forman incluso instituciones muy bien jerarquizadas, debidamente delimitadas en sus roles, con reglamentos, con normas y sanciones, que principalmente se dan desde el ejercicio efectivo de la violencia”.

En el mismo sentido, el experto realizó un análisis de este tipo de comportamientos en el país, calificando como una forma de perpetuar las prácticas, lo que se registra en varios sentidos.
“Desde la sociología, esta expresión no es solo una amenaza, es un dispositivo cultural que funciona como un mecanismo de disciplina social. La sociedad internaliza el miedo, el silencio se normaliza y así, con este tipo de frases, se perpetúan estructuras de poder ilegítimas, pero que se hacen cotidianas, visibles e incluso validadas”.
Por último, menciono la claridad de que este tipo de acciones no solo se representa en violencia física, sino también en otros sentidos.
“Es muy importante para entender que la violencia no solo mata físicamente, sino también moralmente, pero también la violencia organiza y controla la sociedad. El reto, entonces, está en desmontar estos símbolos que aún circulan en la memoria colectiva, construir una cultura de resistencia y rechazo que deslegitime el miedo como herramienta de poder; desafortunadamente, esto no va a ser posible mientras las economías ilegales sigan siendo el medio de sustento para muchas personas dentro de los territorios de Colombia”, puntualizó.
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