En el Centro Histórico de Bogotá, turistas y residentes reportaron una serie de denuncias sobre la explotación de llamas y cobros abusivos por fotografías, lo que motivó el despliegue de operativos oficiales y el anuncio de una política distrital para eliminar estas prácticas.
Videos y testimonios ciudadanos comenzaron a circular en redes sociales donde se observa a presuntos “llameros” acosando a los visitantes del Centro Histórico, en especial en áreas como el Parque Santander y la Plaza de Bolívar.
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Estos trabajadores exigen elevadas sumas de dinero a quienes desean tomarse una foto o, en ocasiones, para permitirles retirarse tras interactuar con los animales. El fenómeno incluye casos de presunta extorsión y de maltrato animal, como confirmaron autoridades y testigos a medios locales.
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La reacción oficial no tardó. El director de Turismo Bogotá, Andrés Santamaría, rechazó “de manera contundente cualquier acto que atente contra la seguridad de nuestros visitantes y contra el bienestar animal” y agregó que la ciudad “debe seguir siendo un destino seguro, responsable y respetuoso con todos los seres vivos”. Esta declaración, enfatizó la colaboración entre la administración local y la Policía Metropolitana para incrementar controles en los principales corredores turísticos.

El Grupo de Protección al Turismo y Patrimonio Nacional, dentro de la Policía Nacional, ha intensificado su presencia en los alrededores del centro. El capitán Julián Briceño pidió a la ciudadanía “denunciar oportunamente” estos casos y a los turistas “buscar siempre el acompañamiento de la Policía cuando hagan uso de este tipo de atractivos”. Briceño aseguró que existe evidencia audiovisual que respalda la existencia de chantajes y exigencias económicas no autorizadas a turistas nacionales y extranjeros.
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De acuerdo con reportes, las estrategias de control policial en el centro incluyen presencia reforzada en parques y plazas principales. Como parte del plan de respuesta, el Instituto Distrital de Turismo (IDT), en conjunto con el Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal (IDPYBA), la Secretaría Distrital de Gobierno (SDG) y la Policía de Turismo han desarrollado campañas de sensibilización, bajo el lema “Las llamas no son atracciones turísticas”, orientadas tanto a visitantes como a residentes.

Según datos internos divulgados por la Alcaldía Mayor de Bogotá, más de 5.000 personas han sido sensibilizadas hasta el momento en sectores como La Candelaria, Monserrate y el barrio 20 de Julio. Carlos Fernando Galán, alcalde mayor, anunció el 25 de julio un proyecto distrital enfocado en eliminar el uso de llamas y alpacas en actividades económicas y turísticas en el espacio público. “Estos animales se han convertido en un símbolo de la oferta turística, pero la verdad es que esto no está bien”, declaró el alcalde, quien impulsó la creación de un decreto para declarar a la ciudad como territorio libre de explotación animal.
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El plan cuenta con un censo técnico para identificar el número de llamas en el espacio público y las familias vinculadas a la actividad, según detalló el secretario de Gobierno. A esto se añaden programas de transición laboral y capacitación, así como alternativas económicas para quienes han dependido históricamente de esta práctica. El objetivo de la administración es avanzar hacia un modelo de turismo responsable, protegiendo los derechos de los animales y asegurando alternativas dignas a los trabajadores afectados.
Entre las denuncias, se incluyen grabaciones facilitadas por turistas que evidencian la presión ejercida por los llameros. El material muestra a estos trabajadores impidiendo la libre circulación de personas o exigiendo el pago de tarifas abusivas tras la toma de fotografías con las llamas. “Estamos trabajando de manera articulada con la Policía de Turismo para intensificar los controles en esta zona, sancionar a quienes incurran en estas prácticas ilegales y garantizar que quienes visitan nuestra ciudad tengan una experiencia positiva y segura”, reiteró Santamaría.
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La presencia de animales en el centro histórico, tradicionalmente vinculada a la identidad local y atractivos turísticos, se encuentra bajo revisión. El proceso para eliminar el uso de llamas contempla mesas de concertación con organizaciones animalistas y representantes del sector turismo, como también la posibilidad de incluir a los afectados en programas sociales y de emprendimiento. “El compromiso es avanzar con la participación de la comunidad en cada etapa”, subrayó la administración distrital al difundir los avances del decreto en medios nacionales.
Turismo Bogotá informó que las acciones de control y la vigilancia permanente se mantendrán, mientras se siguen recibiendo quejas y material audiovisual de turistas que respaldan la necesidad de proteger tanto la seguridad de los visitantes como el bienestar de los animales.
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