El macabro modus operandi del ‘médico de Tinder’ que andaría suelto en Bogotá: víctima contó su dolorosa experiencia

De acuerdo con el relato de Valentina Gutiérrez, la mamá de Juan Pablo llegó a estar al tanto de los abusos físicos, sexuales y psicológicos que cometía su hijo, pero no hizo nada al respecto

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Valentina Gutiérrez contó la traumática historia que vivió con Juan Pablo, a quien conoció en Tinder - crédito Vamos Pa Eso/Instagram

Si bien es cierto que las redes sociales y plataformas de citas son aprovechadas para hallar nuevas amistades y amores, es importante contar con una serie de precauciones para evitar que un “match” se convierta en una experiencia dolorosa, e incluso, fatal. Algunas recomendaciones, de acuerdo con la compañía especializada en ciberseguridad Kaspersky:

  • Elija imágenes inéditas para su perfil de citas.
  • Oculte datos sensibles en su perfil.
  • No conecte sus cuentas de citas con redes sociales personales.
  • Controle la información de ubicación que comparte.
  • Use las herramientas de denuncia de la aplicación si detecta comportamientos inapropiados.
  • Confirme la identidad mediante videollamadas antes del un eventual encuentro.
  • Informe a terceros sobre sus citas, detalles y movimientos.
  • Organice el eventual encuentro en espacios públicos y gestione su propio transporte.
  • Priorice el bienestar personal y respete sus propias limitaciones.
  • Actúe según sus percepciones ante situaciones incómodas.
  • Denuncie o alerte cualquier comportamiento irregular.

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Infortunadamente, Valentina Gutiérrez es una de las víctimas que, sin pensarlo, pasó por alto varias “banderas rojas” que le mostró su “match”, con quien comenzó a hablar de manera frecuente por la popular plataforma de citas Tinder a finales de 2022.

Juan Pablo era médico en
Juan Pablo era médico en Argentina, pero viajo a Colombia, presuntamente, por evadir líos legales que tuvo con una exnovia a quien también maltrataba física y psicológicamente - crédito Fotomontaje Infobae (VamosPa' Eso/Instagram)

La joven de 23 años contó su traumática experiencia a Juan José Castro, que dirige el pódcast Vamos Pa’ Eso, donde afirmó que desde un principio, Juan Pablo, —que le confesó una semana después de conocerla que no vivía en Colombia, sino en Argentina donde ejercía como médico—, se tornó posesivo e invasivo con su vida personal.

“Él me dijo: ‘Soy médico, trabajo en un hospital’, pero al principio él no me compartió detalles de absolutamente nada y empezó a preguntarme ya cosas sobre mí (...) Ya fue la semana de haber hecho ‘match’ que él quiso encontrarme por todas mis redes, tales como WhatsApp, Instagram, TikTok, absolutamente todo. Y desde el principio ya empezaba a revisar mis interacciones en mis redes. Revisaba los likes, comentarios, todos mis seguidores, a quienes yo seguía, a quienes me seguían, tanto míos como de mis amigos, quería conocer mi núcleo familiar de amigos en su totalidad“, recordó la mujer.

La relación, que ya se tornaba altamente tóxica, empeoró cuando Valentina se enteró que Juan Pablo llegaba en dos días a Colombia, situación que imaginó, según contó, sería una estadía temporal solo para conocerla.

“El día en el que él llega yo estaba trabajando. Salí de trabajar, nos vimos en un punto público (...) Al llegar, claramente, la emoción. En ese primer momento él sí me dejó muy claro que no me iba a dejar sola a partir de ahí: ‘Ya que estoy aquí, tú no vas tener un momento sin mí. Vas a estar todo el tiempo conmigo‘“, recordó.

Desde entonces su vida se convirtió en un verdadero infierno, Juan Pablo comenzó a alejarla de sus amigos y su familia, luego de que le prometió matrimonio con la excusa de que así lograrían salir del país y radicarse en Alemania.

Se casaron, y al cabo de unos meses, la situación se tornó crítica cuando Juan Pablo decidió hacer un viaje para trabajar en Estados Unidos. A su regreso, dos meses después, Valentina se enteró de que el hombre “que se pintaba asimismo como el mejor”, terminó engañándola con otra mujer.

“Yo me puse a llorar y solo le pedía explicaciones del porqué lo había hecho, y su reacción fue darme una cachetada, y otra cachetada y ya me empezó a estrujar (...)“, aseveró Valentina en la entrevista.

Como consecuencia de la infidelidad, Gutiérrez ya no quería sostener relaciones sexuales con el sujeto, lo que no fue aceptado por él. Por esto, Juan Pablo cometió todo tipo de vejámenes contra ella estando dormida, debido al presunto suministro de medicamentos sin su consentimiento.

“Cuando me enteré de lo que hacía, me golpeaba físicamente y me obligaba a tragarme la pasta. Y ya otra vez me volví a quedar dormida y los episodios de abuso sexual siguieron pasando en más de 13 veces“, dijo Valentina.

Las amenazas, la manipulación y el control absoluto en su vida no le permitió pedir ayuda de manera efectiva, a pesar de que tuvo varias oportunidades. El sujeto solo se limitó a decirle que nadie le creería; además, que ella no era la primera mujer a la que sometía a tantos vejámenes.

Desde el primer año de
Desde el primer año de relación a distancia, el presunto delincuente hostigaba a Valentina - crédito Agustin Marcarian/Reuters

“Me contó que a su exnovia argentina él la violó, la golpeaba y que ella en varias ocasiones, según lo que él contaba, ya se había intentado suicidar por él”, explicó Valentina.

Por fortuna, Valentina contó con una red de apoyo que no la desamparó a pesar de los intentos de Juan Pablo por dejarla vulnerable. Sus amigos y su familia lograron que ella saliera del centro psiquiátrico Monserrat de Bogotá, a donde el presunto criminal la había llevado porque, supuestamente, se había intentado suicidar, situación que habría sido falsa, pues los golpes que tenía Valentina habría sido producto de una paliza que recibió por parte del criminal.

Ahora, Valentina libra una lucha legal para que el “médico de Tinder” pague por el daño que le hizo, en medio de constantes amenazas y hostigamientos a través de perfiles falsos y números de celular desconocidos.

Entre tanto, Juan Pablo continuaría viviendo en Bogotá, en un apartamento que comparte con su mamá —que en más de una ocasión habría sido testigo de los horrores que hacía su hijo—, esperando, quizás, a su nueva víctima mientras la justicia actúa.