La invitaron de paseo a una finca y su padre encontró su cuerpo enterrado en el lugar: la historia de la búsqueda que duró dos años

La mujer estuvo desaparecida por más de un año, pero su papá emprendió la búsqueda que terminó con el hallazgo de su hija sin vida y su expareja como el principal sospechoso

Guardar
La historia de la mujer
La historia de la mujer que fue encontrada sin vida por su papá - crédito redes sociales

La desaparición de Wilmary Carolina Guerra Montilla, de 32 años, conmovió a Malambo y al Atlántico desde el 18 de septiembre de 2023, cuando su familia perdió todo rastro de ella.

Más de un año después, su cuerpo fue hallado enterrado en una finca del municipio de Manatí, el 22 de mayo, confirmando el trágico desenlace de un caso que su propio padre denunció como un feminicidio desde el principio.

Wilmary tenía 32 años y residía en Malambo, el hallazgo lo realizó el CTI de la Fiscalía, que tras una serie de pruebas forenses pudo confirmar que los restos correspondían a la mujer que había desaparecido tras, según su familia, haber sido invitada por su expareja sentimental a una finca ubicada entre Manatí y Sabanalarga.

Ese día hablé con ella hasta las 4 o 5 de la tarde, como lo hacíamos a diario. Fue la última vez que supe de mi hija”, relató Wilmer José a El Heraldo.

Ahora puede seguirnos en Facebook y en nuestro WhatsApp Channel.

De acuerdo con la información entregada por el papá de la joven, el señor Wilmer Guerra, inicialmente, se pensó que se trataba de una finca en Repelón, pero las pistas fueron aclarando la localización del lugar donde ocurrió la tragedia.

Ella era la mujer que
Ella era la mujer que desapareció en 2023 cuando su pareja la invitó a una finca y fue encontrada sin vida - crédito captura de pantalla Noticias Telecaribe

Desde el primer día, Wilmer Guerra señaló sin rodeos a Franklin Trillos, excompañero sentimental de su hija, como el principal responsable, pero fue muy poca la ayuda que recibió por parte de las autoridades.

“Me dijo que él había llegado del trabajo el 18 en la tarde y que su madre le contó que Wilmary ya se había ido con una bolsita negra, pero que no sabía para dónde”, contó el señor al medio mencionado.

Según comentó a los medios locales, la investigación estuvo marcada por la negligencia de las autoridades que se limitaron a decirle que sin orden de la Fiscalía no podían actuar.

Las autoridades me dejaron solo. Fui al CTI, a la Sijín, al Gaula, a la Policía y nadie hizo nada. Solo me decían que no podían actuar sin una orden”, relató Guerra a la emisora Atlántico.

Es por esto que tomó la decisión de convertirse en su propio investigador y encontrar a su hija con sus propias manos, viajó desde Maracaibo, Venezuela, hasta Barranquilla, revisó pistas que sacó de la recolección de audios y video que tenía su hija con los cuales probaría que la mujer era amenazada en vida por Trillos.

Ella era  Wilmary Carolina
Ella era Wilmary Carolina Guerra, fue invitada por su pareja a una finca y desapareció - crédito @Luissucesoss/X

Toda esta información fue la que llevó hasta las autoridades a las que se digirió, pero expresó que “nadie movió un dedo” y que le tocó buscar solo.

El padre de Wilmary recuerda que su hija inicialmente se negó a acompañar a Trillos, pero terminó aceptando la invitación. “Quién sabe qué le dijo o con qué la convenció”, contó. Fue entonces cuando, según su hipótesis, ocurrió el crimen que por más de un año permaneció impune.

Después de eso, y seguir buscando a su hija por Colombia, recibió un mensaje anónimo en las redes sociales en el que le indicaron que a su “hija la habían llevado a una finca en Aguada de Pablo y la habían matado”. Días después, el anónimo volvió a escribir y le confirmó que “no era en Aguada de Pablo, sino entre Manatí y Sabanalarga, en una finca llamada Las Palmitas”.

La presión de Guerra lo llevó a buscar ayuda en medios de comunicación y redes sociales. Su denuncia constante, sumada al silencio de Trillos ante los señalamientos públicos, llamó finalmente la atención de nuevas autoridades dentro de la Fiscalía.

Sin embargo, la ayuda llegó con la intervención del fiscal Diego Araújo y el investigador Alfredo Urina, quienes —según el padre— asumieron el caso con profesionalismo. “El fiscal vio el expediente y dijo: aquí no hay nada. Vamos a comenzar desde cero”, afirmó.

El asesinato de Wilmary tendría
El asesinato de Wilmary tendría como principal sospechoso su expareja - crédito @Luissucesoss/X

En solo cuatro meses, el nuevo equipo logró avanzar, lo que durante once meses estuvo estancado, y gracias a un análisis técnico de más de 90.000 registros telefónicos, identificaron movimientos, ubicaciones y contactos clave que condujeron hasta la finca donde fue encontrado el cuerpo.

Uno de los datos que más llamó la atención fue que el celular de Wilmary nunca registró actividad fuera de Malambo, ni siquiera el 19 de septiembre, un día después de su desaparición, cuando se publicó un video que aparentemente fue grabado por ella.

Tras internarse por trochas y caminos rurales, las autoridades y el papá de la víctima llegaron a una finca que coincidía con la del clip. Allí, los lugareños confirmaron que el capataz del predio era Gleimer David Trillos Yance, hermano de Franklin.

El capataz Gleimer, en un inicio, negó haber visto a su hermano ese día y al notar que el testimonio tenía inconsistencias, los investigadores lo presionaron hasta que, tras hablar con su abogado, accedió a llevar a las autoridades al lugar exacto donde habían enterrado a la mujer.

“Cavaron aproximadamente dos metros y hallaron los restos de mi hija: primero los huesos de un brazo, luego la ropa que llevaba puesta y unas chancletas quemadas. Ese día, a las 8:00 de la noche, los restos fueron trasladados a Medicina Legal en Barranquilla. El capataz quedó detenido”, reveló el padre de la mujer asesinada entre lágrimas, según El Heraldo.

La familia ahora espera que el proceso avance hasta lograr capturas y justicia, especialmente contra el principal sospechoso, Franklin Trillos, el cual hasta el momento no ha sido judicializado y del que se desconoce su paradero.