
Un ataque con granada estremeció el viernes 25 de abril al barrio Los Caobos en Cúcuta, dejando severos daños materiales en uno de los sectores más concurridos de la ciudad.
La explosión ocurrió a las 8:30 p. m. frente a una clínica dermatológica ubicada en plena zona rosa, sembrando el pánico entre comerciantes y transeúntes.
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Según la Policía Metropolitana de Cúcuta (Mecuc), dos hombres caminaron hasta el lugar, lanzaron una granada y escaparon en un vehículo que los esperaba sobre la avenida.
El estallido destrozó la fachada de un consultorio odontológico y rompió los vidrios de varios establecimientos y vehículos estacionados en las inmediaciones. A pesar de la magnitud del ataque, no se reportaron víctimas mortales ni heridos.
Unidades de la Mecuc, el cuerpo antiexplosivos y la Sijín llegaron al sitio minutos después, confirmando que el artefacto utilizado era una granada.
Las investigaciones preliminares apuntan a un posible caso de extorsión, relacionado con el accionar de grupos delincuenciales que operan en la frontera con Venezuela.
Estos grupos suelen recurrir a la violencia para presionar a comerciantes y empresarios que se resisten a pagarles.
Carlos González, presidente encargado de la Junta de Acción Comunal del barrio Los Caobos, lamentó los graves daños sufridos por los locales comerciales y manifestó la preocupación creciente entre los residentes de la zona.
Este atentado se suma a una escalada de violencia que golpea a Cúcuta en los últimos días. Apenas unas jornadas antes, un hecho similar sacudió el centro comercial Alejandría, mientras que el mismo viernes, el alcalde Jorge Acevedo denunció amenazas de muerte en su contra, atribuibles al reciente endurecimiento de la lucha contra el crimen organizado.
Operativos contra el Clan del Golfo desataron amenazas contra el alcalde de Cúcuta
En un contundente operativo realizado horas antes del atentado, las autoridades de Cúcuta lograron un golpe clave contra el Clan del Golfo, incautando 27 fusiles, 4.000 cartuchos de diferentes calibres y 40 proveedores.
Este golpe, parte de la Operación Agamenón, afectó directamente a la subestructura Luis Orlando Padierna Peña, una de las facciones más activas del Clan.
La reacción criminal no tardó en llegar. El alcalde Jorge Acevedo denunció públicamente, a través de su cuenta en X, que había recibido amenazas de muerte tras los recientes operativos.

“Hemos recibido amenazas constantes por los resultados obtenidos en los últimos días. Nuestra prioridad sigue siendo la seguridad de Cúcuta”, escribió el mandatario.
Acevedo recibió un mensaje amenazante vía WhatsApp donde los criminales advertían que, si seguían afectando sus estructuras, “prenderían la ciudad completa”.
El mensaje, que hacía referencia directa a las acciones contra la estructura “Alejandría”, criticaba los operativos policiales y advertía sobre posibles represalias violentas.
Lejos de retroceder, Acevedo reafirmó su compromiso en declaraciones a RCN Radio. “Constantemente recibimos amenazas, en esta oportunidad las hacemos públicas para que la ciudadanía entienda que nuestras acciones están afectando a los criminales. No le vamos a aflojar a los delincuentes, no vamos a dejar que sigan afectando la tranquilidad de los cucuteños”, aseguró.
El alcalde también envió un mensaje de respaldo a los comerciantes y habitantes de la ciudad, instándolos a mantener la firmeza frente a las intimidaciones criminales.
Según informó, los operativos de seguridad seguirán de manera coordinada entre la administración municipal, el Ejército, la Policía Nacional y la Fiscalía.
El contexto de inseguridad en Cúcuta no es nuevo. La ciudad, por su ubicación estratégica en la frontera con Venezuela, enfrenta desde hace años la presencia de grupos armados ilegales y redes de crimen organizado que disputan el control del territorio. Las extorsiones, los atentados con explosivos y las amenazas a las autoridades son prácticas recurrentes.
No es la primera vez que Jorge Acevedo se convierte en blanco de amenazas. En el 2024, tras la captura de Jesús Javier Rojas, uno de los delincuentes más buscados de la región, Acevedo y la entonces comandante de la Policía Metropolitana de Cúcuta, coronel retirada Sandra Mora, también fueron amenazados por la banda criminal AK-47.

La situación actual demuestra que, aunque las autoridades han logrado golpes significativos contra las estructuras delincuenciales, el crimen organizado no está dispuesto a ceder el control fácilmente.
Sin embargo, el mensaje de la administración local es claro: no habrá marcha atrás en la ofensiva contra quienes buscan sembrar el miedo en Cúcuta.
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