
Génesis Madeleine Aristigueta López, una migrante venezolana que llegó a Colombia en busca de un futuro mejor para ella y sus hijas, pasó de ser una funcionaria vinculada al Gobierno bolivariano de Hugo Chávez a caer en las redes del crimen, enfrentando la cárcel y luchando por redimir su vida.
Un viaje forzado
La situación económica en Venezuela, exacerbada por las decisiones del régimen de Nicolás Maduro, obligó a miles de venezolanos a salir de su país en busca de una vida mejor.
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Génesis Aristigueta no fue la excepción, pues, aunque estudió una licenciatura en Gestión Social y trabajó durante seis años en el Gobierno de Chávez, su vida dio un giro drástico cuando la economía del país comenzó a deteriorarse en 2014.
En busca de un futuro para sus tres hijas, Aristigueta decidió emigrar a Colombia, donde las dificultades para conseguir empleo y el frío del nuevo entorno la empujaron a tomar decisiones difíciles.
Según relató en el pódcast Cárceles Pódcast, su partida de Venezuela fue un acto de desesperación: “El último sueldo que percibí me alcanzó para tres pares de chanclas para mis hijas”.
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El viaje en Colombia no fue fácil: Génesis Aristigueta, junto con sus dos hijas, vivieron unos meses en Cúcuta, pero decidieron viajar a Bogotá buscando mejores oportunidades.

Al llegar a la capital vivieron en condiciones precarias, durmiendo en espacios reducidos y trabajando en lo que fuera necesario, desde limpiar carros hasta pedir ayuda en panaderías para poder alimentarse.
El camino al delito
En medio de la crisis económica y social, Aristigueta se vio atrapada en el mundo del crimen al intentar buscar una salida para sus necesidades y las de sus hijas.
Según explicó en el pódcast, su participación en robos, inicialmente como una forma de subsistencia, se convirtió en un ciclo del que no pudo escapar.
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Durante varios meses, se unió a un grupo criminal, realizando hurtos en establecimientos comerciales, en los que su papel era el de “campanera”, es decir, la persona encargada de vigilar y avisar sobre la llegada de la policía, a cambio, recibía una parte de lo robado.
“Me daban entre 500,000 y 700,000 pesos por cada robo. El primer día que participé me gané millón ochocientos. Fue mucho dinero para mí en ese momento, pero sabía que lo que estaba haciendo no estaba bien”.

La captura y separación de sus hijas
La vida de Génesis cambió para siempre el 5 de abril de 2022, cuando fue capturada en su casa, frente a sus hijas, por su vinculación con los robos.
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La Policía Nacional, tras una investigación, logró detenerla por su participación en varios delitos: “Mis hijas quedaron solas ese día y desde ese momento no he vuelto a verlas. Han pasado tres largos años en los que he perdido todo, pero lo material se recupera, lo emocional no”.
A pesar de las dificultades, Génesis Aristigueta se aferra a la esperanza de recuperar a sus hijas y comenzar de nuevo. Su hija mayor, que en ese momento tenía 13 años, se fue a vivir con una amiga de la familia.
La menor fue enviada a Venezuela y se encuentra en un proceso de investigación por la amenaza de ser vendida.
El riesgo de la trata de blancas
Lo más desgarrador de la historia de Génesis Aristigueta fue el riesgo al que estuvo expuesta su hija más pequeña, víctima de un intento de trata de blancas.
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Mientras ella trataba de sobrevivir en la cárcel, una mujer se acercó a su hija menor y con promesas de ayudarla a reunirse con su madre, intentó llevársela.
La mujer comenzó a ganarse la confianza de la niña obsequiándole lujos y promesas de un mejor futuro; sin embargo, las autoridades lograron intervenir a tiempo cuando la joven estaba en ruta hacia un destino desconocido, evitando así que fuera vendida.
“Llegó una muchacha de acá allá y ella decía que quería estar conmigo y la muchacha la envolvió y la empezó a enamorar obsequiándole cositas y le dijo a ella que la iba a traer donde estaba yo. Venían en el bus, pidieron documentos, se pusieron nerviosas, sacaron los permisos, una de las niñas, porque no era mi hija nada más, eran dos niñas más, no traían el permiso y se las llevaron a una comisaría y la muchacha estaba solicitada por el delito de trata de blancas”.
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Redención y nuevas oportunidades
Actualmente, Génesis Aristigueta está pagando su condena de seis años por hurto, pero ha encontrado una nueva oportunidad en su proceso de rehabilitación.
Aunque el crimen que cometió la llevó a la cárcel, ella expresó que, dentro de su situación, ha aprendido lecciones valiosas: “Salgo con otra visión, con la esperanza de encontrar a mis hijas y de reconstruir mi vida. Aunque he perdido mucho, aún tengo la oportunidad de seguir adelante”.
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