Explosivos encontrados en el centro de Bogotá: en el edificio queda la oficina de uno de los dueños de mina de esmeraldas que había sido atacada por un grupo fuertemente armado

Uno de los hombres más poderosos del negocio esmeraldero en en Colombia ha estado rodeado de hechos de violencia que prenden las alarmas por una nueva disputa en el control de la extracción de gemas

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Explosivos hallados en el centro
Explosivos hallados en el centro de Bogotá Fotos: @MAYORGAMAURICIO

Dos hechos de alta violencia ocurridos en Boyacá y Bogotá, en menos de una semana, coinciden con una misma persona: el poderoso esmeraldero Jesús Hernando Sánchez. Apenas cinco días después de que su mina Cunas fuera asaltada por un comando armado, encontraron explosivos en el edificio donde se encuentra su oficina en la capital del país.

En la tarde del 3 de mayo, el edificio Emerald Trade Center, ubicado en el Eje Ambiental del centro de Bogotá, fue evacuado por las autoridades. Un grupo antiexplosivos y miembros de la Policía y la Fiscalía acordonaron la zona para verificar un paquete que había sido abandonado en la entrada.

Efectivamente, en el interior de dos bolsas reutilizables de supermercados se encontraron explosivos tipo Indugel y los correspondientes implementos para detonación. Posteriormente se capturó a una persona sospechosa de ser la que portaba el paquete.

La investigación la habría asumido la Fiscalía General de la Nación para determinar el origen de los explosivos y el propósito para el que los habrían adquirido los responsables, debido a que en la zona también se encuentran edificios como la Procuraduría.

Lo que ha llamado la atención es que el hecho se produzca justo en el centro de comercio de las esmeraldas en la capital del país, luego de cinco de días de que se presentara un asalto armado en la que es, quizá, una de las minas más grandes de extracción de las gemas preciosas.

La mina, llamada Cunas, es propiedad en un 25% de participación en la sociedad de Jesús Hernando Sánchez Sierra, quien tiene una privada oficina en el quinto piso del Emerald Trade Center, según informó el diario El Tiempo.

La sociedad de la mina se encuentra compartida con varios herederos de Víctor Carranza, el zar de las esmeraldas y cuestionado por presunta conformación de grupos paramilitares. Sin embargo, Sánchez Sierra habría logrado aumentar el número de acciones que se encuentran bajo la empresa Emerald Planet hasta el 25 % desde el 2010.

Otro 23% de la mina que fue víctima de los ladrones le pertenece a Eight International, compañía de los herederos de Víctor Carranza; mientras que otro 30% es de Carlos Alberto Molina, heredero del clan de Gilberto Molina, a través de la compañía Thorn Investment Limited, con sede en Houston, en Estados Unidos.

Foto: Colprensa
Foto: Colprensa

Sánchez Sierra no es ajeno a la guerra esmeraldera. En el 2012 fue víctima de un atentado en la zona rosa de Bogotá en el que por poco muere a causa 11 impactos de bala. Estuvo hospitalizado dos meses y fue intervenido quirúrgicamente en 17 ocasiones para poder sobrevivir, sin un ojo y un riñón.

Para entonces Víctor Carranza continuaba vivo, pero se adelantaba una reorganización accionaria con rompimiento de pactos y nuevas participaciones en negocios, de las que Sánchez Sierra salió con la suficiente capacidad para ser considerado el ‘zar’ tras el fallecimiento del famoso empresario en 2013.

Según había señalado El Tiempo para ese momento Carranza rompió el acuerdo de la zona conocida como Consorcio, entre las minas La Pita, de la familia Rincón, y Cunas, de sus hijos y socios. Las diferencias que llevaron al rompimiento del acuerdo se consideraban, en rumores de esmeralderos, la causa del atentado contra Sánchez Sierra y el asesinato de Mercedes Chaparro apenas con tres meses de diferencia.

Una década después, hechos de violencia vuelven a rodear al empresario que sucedió a Carranza. El asalto a la mina Cunas se dio el 28 de abril cuando un grupo de hombres fuertemente armados y con explosivos retuvieron en lo profundo de los socavones a 50 trabajadores por más de un día hasta que el Ejército tomó el control de la situación. Hay tres participantes detenidos a la fecha.