La Fiscalía acusaba al enfermero de 100 asesinatos, de los que él reconoció 55 (Foto: AP)
La Fiscalía acusaba al enfermero de 100 asesinatos, de los que él reconoció 55 (Foto: AP)

Para Niels Hoegel todo era un juego, parecía un juego a vida o muerte.

El ex enfermero alemán empujaría a sus pacientes hasta el borde de las puertas de la muerte, inyectándoles drogas con el fin de provocarles ataques cardíacos, para después reanimarlos y saborear los elogios.

Pero en docenas de casos, no les reanimaba, dicen los fiscales.

Hoegel, acusado de la muerte de 100 pacientes desde 1999 hasta 2005 mientras trabajaba en una clínica y después en un hospital al noreste de Alemania, se disculpó el miércoles con las familias de las víctimas.

El jueves el tribunal del noroeste de Alemania encontró culpable al procesado de 85 cargos de asesinato, y le sentenció a prisión de por vida, aludiendo a la "gravedad de los crímenes".

Hoegel había admitido 55 de esos asesinatos.

"Quisiera sinceramente disculparme con cada persona por todo lo que les hice pasar a lo largo de estos años", dijo en la corte. Sus comentarios llegaron después de los alegatos finales de un caso que también destapó problemas importantes de supervisión, según la agencia de noticias alemanas Deutsche Welle.

Para algunos, Hoegel era considerado un "amuleto de la mala suerte", dado que muchos de sus pacientes requerían maniobras de reanimación. Pero para otros, era conocido como "Rambo resucitador", debido al número de pacientes que intentó resucitar.

Ulrike Baulmann, abogada del enfermero, defendió que no podía culparse a Hoegel de los asesinatos que “pudo haber cometido” (Foto: AFP)
Ulrike Baulmann, abogada del enfermero, defendió que no podía culparse a Hoegel de los asesinatos que “pudo haber cometido” (Foto: AFP)

Las autoridades dijeron que Hoegel administró medicación a pacientes para provocarles arritmias, bajarles la presión arterial a niveles letales, e inducirles un paro cardíaco.

Pero no fue hasta el año 2005 que los compañeros de Hoegel le cazaron en el acto mientras administraba Ajmalina, un medicamento utilizado para provocar contracciones arrítmicas cuando se detecta un trastorno determinado del rimo cardíaco. En cuestión de días, su paciente había muerto, pero el hospital no alertó a las autoridades hasta que Hoegel había matado a otra persona, según informó The Guardian.

Un experto dijo que el caso es más grande que Hoegel y denunció fallos en los sistemas de seguridad del hospital y en los protocolos que parecían permitir que un supuesto asesino en serie se vistiera con el uniforme del centro y deambulara habitación por habitación, terminando con la vida de sus inadvertidos pacientes.

Karl Beine, médico jefe de St. Marien-Hospital Hamm, le dijo a Deutsche Welle que "no se registraron señales de alerta temprana ni evidencias de que algo estaba pasando". Estas fueron "ignoradas o silenciadas". Le dijo a la agencia de noticias que el caso de Hoegel evidenciaba cómo "el hospital priorizó sus propios intereses por encima de los intereses de sus pacientes".

Hoegel fue condenado inicialmente en 2008 por intento de asesinato y sentenciado a más de siete años en prisión, según BBC News. Después, en 2015, un tribunal le condenó a cadena perpetua en prisión por dos asesinatos y dos intentos de asesinatos.

Durante el juicio, Hoegel defendió que el hospital no le estimulaba ni le motivaba en  su trabajo(Foto: Reuters)
Durante el juicio, Hoegel defendió que el hospital no le estimulaba ni le motivaba en  su trabajo(Foto: Reuters)

En el juicio, Hoegel insinuó que se aburría y buscaba excitación.

"Fue la rutina diaria de la clínica la que dejó de motivarme" dijo en la corte, según Deutsche Welle.

El psiquiatra designado por el tribunal, Konstantin Karyofilis dijo que Hoegel no padecía una enfermedad mental pero ansiaba ganarse en respeto de sus colegas y también el reconocimiento de los pacientes y de sus familiares. Con el tiempo, explicó Karyofilis, Hoeggel dejó de ver a sus pacientes como personas.

"Estas personas eran peones de un juego para usted, un juego que sólo usted podía ganar, y que todos los demás podrían perder", dijo el juez Sebastian Buehrmann a Hoegel en 2015, según reportó AP, citando a la agencia de noticias alemana Deutsche Presse-Agentur.

Como comenzaron a surgir nuevos casos, los fiscales pidieron otro juicio. Esta vez, informó AP, Hoegel fue acusado de 100 muertes más mientras trabajaba en una clínica en Oldenburg, desde 1999 hasta 2002, y en un hospital en Delmenhorst, de 2003 a 2005. El miércoles, el abogado de Hoegel defendió que su cliente debería ser absuelto de 31 de los casos, con lo que admitía sólo 55 asesinatos y 14 intentos de asesinato, explicó Deutsche Welle.

"Ni nosotros ni el señor Hoegel negamos que él fuera el autor en muchos casos", dijo al tribunal Ulrike Baumann, uno de los abogados defensores, según AP.

"Pero él sólo puede ser culpable de los crímenes que cometió, y no de los que pudo haber cometido".

De acuerdo a la ley alemana, Hoegel no puede cumplir dos cadenas perpetuas consecutivas, pero esta nueva condena puede prohibir que lo elijan para la libertad condicional dentro de los próximos años.