Las computadoras llevaban componentes tan pequeños que eran muy difíciles de detectar (Mark Schiefelbein/AP)
Las computadoras llevaban componentes tan pequeños que eran muy difíciles de detectar (Mark Schiefelbein/AP)

Hace unas horas, Bloomberg publicaba un artículo en el que afirmaba que una unidad secreta del ejército chino ha intervenido las "motherboards" o placas principales (formadas por sistemas de chips y dispositivos electrónicos que permiten que las computadoras funcionen) de servidores utilizados por Apple, un banco y varias empresas que trabajan para el gobierno.

Esta maniobra china se descubrió cuando Amazon realizaba una operación rutinaria en una compañía que estaba adquiriendo, que usaba servidores con las placas base intervenidas. Tanto Apple como Amazon han emitido declaraciones negando las afirmaciones de Bloomberg, pero el medio informativo parece estar seguro de ello. Señalan que tienen múltiples fuentes dentro de Amazon y de los servicios de inteligencia norteamericanos que admiten eso.

Las computadoras llevaban componentes pequeños, algunos del tamaño de la punta de un lápiz afilado, que eran muy difíciles de detectar, pero que proporcionaban una manera fácil de entrar a los servidores. Los componentes permitían comunicarse con computadoras externas, poner en peligro las contraseñas y controlar lo que hacían, en todo momento, los servidores. Si los servidores se usaran para tareas confidenciales, este tipo de acceso podría tener repercusiones de seguridad en todo el mundo.

Lo que es económicamente importante, sin embargo, es cómo los militares chinos hicieron esto. Ellos armaron la compleja cadena de suministro con los componentes electrónicos más sofisticados. Eso tiene enormes implicaciones para la economía mundial.

Vivimos en un mundo de complejas cadena suministro globales

Un producto complejo, como una computadora, puede construirse a partir de componentes fabricados por cientos, o miles, de fabricantes especializados, ubicados en varios países. Esto es económicamente eficiente y proporciona enormes ahorros económicos, permitiendo a las empresas, e incluso a las economías regionales o nacionales, aprovechar los beneficios de la especialización y los consumidores para obtener productos más baratos y mejor fabricados.

En las últimas dos décadas, China se ha convertido en un proveedor cada vez más importante de productos tecnológicos. Las empresas chinas como Foxconn se especializan en la fabricación e integración de productos de consumo comunes como iPhones. Sin embargo, China carece de capacidad en algunas áreas importantes, como el diseño y la fabricación de chips de alta gama.

Todo esto significa que la economía manufacturera mundial se basa en cadenas de suministro globalizadas, con innumerables subcontratistas especializados. Hasta hace poco, el debate público se ha centrado principalmente si las ventajas económicas y los costos humanos de estas cadenas de suministro compensan estas operaciones. Por ejemplo, las cadenas de suministro en la industria de la confección, a menudo, involucran la explotación de trabajadores pobres en la producción de artículos de marca vendidos en tiendas estadounidenses, lo que lleva a una creciente presión sobre los fabricantes para garantizar condiciones de trabajo humanas en sus proveedores y sub-proveedores. Ahora, sin embargo, está surgiendo un nuevo conjunto de problemas de seguridad.

Las cadenas de suministro globalizadas aumentan la interdependencia

Las cadenas de suministro globales fueron las que permitieron a los chinos piratear las placas base de los servidores utilizados por las empresas de Estados Unidos. Según Bloomberg, estos servidores fueron ensamblados por Supermicro, un proveedor estadounidense de servidores especializados de alto nivel. Supermicro confió en las fábricas chinas para proporcionarles placas base y otros componentes. Estas placas madre fueron comprometidas por el ejército chino, que sobornó o amenazó a cuatro subcontratistas clave para que instalaran esos sistemas secretos de espionaje.

Un mundo de cadenas de suministro globales es un mundo donde las economías de los países y los sistemas de fabricación son cada vez más interdependientes, de modo que si algo sale mal, todos sufren las consecuencias. Cuando una sola fábrica se incendió en 2013, el precio de los chips de memoria de uso común se disparó porque cada fabricante de computadoras confió en un número muy pequeño de fabricantes.

Los países son cada vez más interdependientes, utilizando vulnerabilidades y puntos estratégicos para obtener ventaja. El pirateo de las placas en China es un ejemplo perfecto de esto. Tal y como explica el artículo de Bloomberg, los fabricantes chinos dominan aspectos clave de la fabricación de hardware. Si bien algunas personas confiaban en que China nunca piratearía los componentes exportados en masa, por temor al daño que causaría a la economía china, el artículo de Bloomberg sugiere que han sucumbido a la tentación. Cabe señalar que Estados Unidos también ha utilizado su peso económico contra los fabricantes de hardware chinos. En un momento dado, el país norteamericano amenazó al gigante de telecomunicaciones chino ZTE con sanciones económicas que habrían hecho imposible comprar chips de fabricantes dirigidos a los mercados de Estados Unidos, una medida que, efectivamente, habría hecho que ZTE saliera del negocio.

Las consecuencias económicas son enormes

Si se confirma el informe de Bloomberg, y especialmente si esto supone problema más amplio, habrá repercusiones económicas muy grandes. La economía de Estados Unidos y China son profundamente interdependientes. Si Estados Unidos cree que las empresas chinas están utilizando esta interdependencia de manera estratégica para comprometer los sistemas de tecnología de Estados Unidos con componentes de hardware que socavan la seguridad, se ejercerá presión sobre Estados Unidos para que se desconecten sistemáticamente de China y, quizás, de las cadenas de suministro globales en general.

Esto podría tener repercusiones sustanciales en el comercio internacional, llevando eventualmente a un mundo en el que los países están mucho menos dispuestos a subcontratar componentes de sistemas sensibles a fabricantes extranjeros. Debido a que vivimos en un mundo donde la tecnología se está conectando cada vez más, esto podría significar que grandes sectores de la economía mundial vuelvan a retroceder. Estados Unidos vuelve a poner la lupa encima de China porque sospecha de sus operaciones. Además, las organizaciones estrechamente vinculadas a la inteligencia de Estados Unidos están pidiendo una reevaluación mucho más sistemática de las implicaciones de seguridad de las cadenas de suministro.