Un cartel colocado por los militantes del Estado Islámico en una plaza frente a las oficinas del ex gobernador de Raqqa dice: “Y luego estará el Califato sobre el método profético”. El letrero muestra a un retrato del presidente sirio Bashar al-Assad antes de que el gobierno perdiera el control de la ciudad en 2013 (Alice Martins / The Washington Post)
Un cartel colocado por los militantes del Estado Islámico en una plaza frente a las oficinas del ex gobernador de Raqqa dice: “Y luego estará el Califato sobre el método profético”. El letrero muestra a un retrato del presidente sirio Bashar al-Assad antes de que el gobierno perdiera el control de la ciudad en 2013 (Alice Martins / The Washington Post)

La mujer se dio la vuelta para cubrirse la cara mientras ella esperaba comprar pan en una pequeña tienda de Raqqa (Siria). Era julio de 2013, durante el mes sagrado musulmán, el Ramadán. Tanto el Estado Islámico como el Ejército Sirio Libre estaban presentes en la única ciudad siria capturada, una semanas antes, por la oposición.

Un pastor camina junto a un letrero que indica la dirección a la ciudad de Raqqa durante las primeras etapas de la operación militar para expulsar a los militantes del ISIS (Alice Martins / The Washington Post)
Un pastor camina junto a un letrero que indica la dirección a la ciudad de Raqqa durante las primeras etapas de la operación militar para expulsar a los militantes del ISIS (Alice Martins / The Washington Post)

Y, sin embargo, dijo Alice Martins, fotógrafa y colaboradora habitual de The Washington Post, ya existía la sensación de que los extremistas del Estado Islámico, también conocidos como ISIS, estaban solidificando lentamente su presencia en Raqqa.

Los reclutas del Consejo Militar Manbij descansan durante un ejercicio de entrenamiento de combate (Alice Martins)
Los reclutas del Consejo Militar Manbij descansan durante un ejercicio de entrenamiento de combate (Alice Martins)

"En ese momento, todavía era raro que las mujeres se vistieran de una manera más conservadora, cubriéndose la cara", apuntó Martins. "Para enero de 2014, ISIS había tomado el control total de la ciudad y comenzó a aplicar su estricto código de vestimenta, que exigía que las mujeres se cubrieran por completo".

Una mujer camino frente a un edificio afectado por un ataque aéreo de la coalición liderada por Estados Unidos. En esa operación para expulsar a los militantes del ISIS murieron varios civiles (Alice Martins/The Washington Post)
Una mujer camino frente a un edificio afectado por un ataque aéreo de la coalición liderada por Estados Unidos. En esa operación para expulsar a los militantes del ISIS murieron varios civiles (Alice Martins/The Washington Post)

Tres años más tarde, cuando Martins regresó a Raqqa pocas semanas después de que la ciudad fuera liberada de ISIS, "sorprendentemente una gran cantidad de mujeres todavía vestían de acuerdo a las reglas del ISIS", indicó a In Sight. "Los lugareños afirman que la mayoría todavía no se sentía segura y temían que los militantes pudieran capturar la ciudad nuevamente en cualquier momento".

Los civiles desplazados por los combates en la ciudad de Raqqa y las aldeas vecinas manejan por una carretera de campo (Alice Martins / The Washington Post)
Los civiles desplazados por los combates en la ciudad de Raqqa y las aldeas vecinas manejan por una carretera de campo (Alice Martins / The Washington Post)

Esta es la historia de Raqqa, una ciudad destruida durante los cuatro años de ocupación y durante la operación militar encabezada por los curdos y los Estados Unidos que la liberó de las garras del extremismo.

Una familia desplazada por los combates se encuentra con un pequeño camión que contiene todas sus pertenencias momentos después de que una tormenta de granizo inundara su carpa improvisada en un campamento en Ain Issa, en Raqqa (Alice Martins/The Washington Post)
Una familia desplazada por los combates se encuentra con un pequeño camión que contiene todas sus pertenencias momentos después de que una tormenta de granizo inundara su carpa improvisada en un campamento en Ain Issa, en Raqqa (Alice Martins/The Washington Post)

Esa historia, narrada en las páginas de The Washington Post durante el año pasado, ahora es el tema de una exposición, ¡Bienvenido a Raqqa Libre!, en Visa por l'Image, el festival de fotoperiodismo más grande del mundo, que se ha estado celebrando anualmente en los últimos treinta años.

Los trabajadores limpian los escombros de lo que solía ser el edificio de la gobernación de Raqqa, ocupado por los militantes del Estados Islámico desde poco después de que el gobierno sirio perdiera el control de la ciudad en 2013 (Alice Martins / The Washington Post)
Los trabajadores limpian los escombros de lo que solía ser el edificio de la gobernación de Raqqa, ocupado por los militantes del Estados Islámico desde poco después de que el gobierno sirio perdiera el control de la ciudad en 2013 (Alice Martins / The Washington Post)

Es la historia de una ciudad que continúa lidiando con la destrucción sin precedentes que le sobrevino. "La ciudad todavía está plagada de artefactos explosivos sin detonar y explosivos improvisados, además el hedor de los cuerpos en descomposición está por todas partes", indicó Martins después de su última excursión a Raqqa, en marzo de 2018.

Los miembros de la defensa civil de Raqqa sepultan a 11 cuerpos no identificados en una fosa común en las afueras de la ciudad (Alice Martins / The Washington Post)
Los miembros de la defensa civil de Raqqa sepultan a 11 cuerpos no identificados en una fosa común en las afueras de la ciudad (Alice Martins / The Washington Post)

"Una ciudad de defensa civil insuficiente y poco equipada lucha para recuperar cuerpos de los escombros, incapaz de identificar muchos de los restos y enterrarlos en fosas comunes. Los civiles que fueron desplazados durante la operación militar permanecen en campamentos, algunos hacen viajes de un día a la ciudad para comenzar a reconstruir sus hogares, pero la mayoría simplemente no pueden pagarlo.

Los civiles recién reclutados para la policía interna de Raqqa asisten a la capacitación en Ain Issa. Los reclutas recibieron uniformes de camuflaje para el entrenamiento debido a la escasez de vestimentas de la policía (Alice Martins / The Washington Post)
Los civiles recién reclutados para la policía interna de Raqqa asisten a la capacitación en Ain Issa. Los reclutas recibieron uniformes de camuflaje para el entrenamiento debido a la escasez de vestimentas de la policía (Alice Martins / The Washington Post)

Muchos son mutilados o asesinados cuando ingresan a edificios que no han sido limpiados de explosivos, para tratar de recoger los objetos de valor que puedan encontrar".

Un profundo sentimiento de injusticia dominó las conversaciones entre los sobrevivientes y refugiados que regresaron a la ciudad destrozada, según narró Martins.

Un Humvee, que forma parte de la armada Iraquí, circula por un área contaminada por pozos de petróloe incendiados por los militantes del Estados Islámico (Alice Martins)
Un Humvee, que forma parte de la armada Iraquí, circula por un área contaminada por pozos de petróloe incendiados por los militantes del Estados Islámico (Alice Martins)

"Varias personas con las que hablamos cuestionan la forma en que se llevó a cabo la operación: ¿había alguna preocupación por la vida de los civiles? ¿Las bombas se utilizaron para eliminar a un solo francotirador que, a menudo, también causó la muerte de varios civiles?