Foto: Sebastián Comba / VICE Colombia
Foto: Sebastián Comba / VICE Colombia

¿Cuál es el animal más extraño que ha cremado?

Hoy muchas mascotas tienen la vida hecha. Spas, peluquerías, guarderías, marihuana, comida orgánica, psicólogos y hasta ropa de marca. Esos son solo algunos de los privilegios de los que pueden disfrutar perros, gatos y demás animales que tienen un dueño con dinero.

Hay incluso, una tendencia a celebrar sus cumpleaños, navidades y fechas especiales como si fueran humanos. Y es que cuando alguien decide tener una mascota no accede a tener un animal cualquiera, sino a adoptarlo como si fuera un miembro más de su familia. No es para menos: un animal es una compañía maravillosa, a veces incluso indispensable para llevar la vida de una manera armónica.

A una mascota uno la quiere en todos los momentos, incluso en los más jodidos. De estos, no se puede excluir la muerte, uno de los más difíciles en la vida de un dueño de una mascota. Tal vez, por este momento adverso, es que nació la necesidad de incinerar y enterrar los animales, para honrar su vida y despedirse de ellos de una manera respetuosa y amable.

Para saber más de esto, hablamos con Henry Cortes, un médico veterinario creador de Funeravet, la primera funeraria para mascotas en Colombia, que consta de un horno crematorio y servicios de apoyo psicológico en duelos. Dicha compañía, al igual que las funerarias humanas, asisten y gestionan el procedimiento y reclamo de cenizas, así como el entierro de los mismos.

VICE: ¿Cómo es el procedimiento de cremar y enterrar a un animal?
En cuanto a la cremación, el cuerpo de la mascota se pone en el horno a una temperatura de 800 °C, y dependiendo del tamaño del animal, esta puede durar entre veinte minutos y dos horas. El equipo es automático y al terminar la cremación se retiran las cenizas, se dejan enfriar y luego se muelen para poderlas empacar en una bolsa plástica que luego va en la urna de madera y se pasa a entregar al doliente.

Este es el horno crematorio de Funeravet. Imagen cortesía de Funeravet
Este es el horno crematorio de Funeravet. Imagen cortesía de Funeravet

Nuestro horno está ubicado en Funza cerca a Bogotá, en la zona industrial. Algunas empresas ofrecen este tipo de servicio pero lo que hacen es enviar el cuerpo de la mascota a un incinerador de basuras, manejando el animal como desecho hospitalario, entregando cualquier cosa en lugar de las cenizas, engañando a las personas.

Por otro lado, en el entierro, en nuestro cementerio que está ubicado en La Calera a unos cuarenta y cinco minutos de Bogotá, hacemos una pequeña despedida, leyendo un poema que se llama "El Puente del Arcoiris". Actualmente, tenemos cerca de 3.000 tumbas. Además a los clientes se les ofrece ayuda en duelo con un psicólogo cada quince días en nuestras oficinas en Bogotá.

El cementerio de Funeravet en La Calera. Imagen cortesía de Funeravet
El cementerio de Funeravet en La Calera. Imagen cortesía de Funeravet

¿Además de la cremación, qué otros servicios ofrece Funeravet?
Además de cremación, ofrecemos servicios de entierro. El cementerio está ubicado en La Calera, a unos cuarenta y cinco minutos de Bogotá, y allí tenemos cerca de 3.000 tumbas. Además, a los clientes se les ofrece ayuda en duelo y contamos con servicio de psicólogo cada quince días en nuestras oficinas.

¿Por qué cree que la gente recurre a estos servicios?
En los últimos años, los animales de compañía se han ido consolidando de manera significativa como compañía. El vínculo humano-animal hace que el amor entre ambos se profundice y al perder a sus mascotas, los dueños lo ven muchas veces, como una pérdida irreparable.

El duelo por la pérdida de una mascota puede ser tan dolorosa como la pérdida de un ser humano. Muchos de los clientes optan por cremar a sus animales, como agradecimiento por esos años de compañía. Otros lo hacen porque la ley lo exige, y otros porque creen que el daño ambiental y sanitario es menor.

Este es el salón de terapia donde los psicólogos ayudan en el proceso de duelo a las personas. Foto: Sebastián Comba / VICE Colombia
Este es el salón de terapia donde los psicólogos ayudan en el proceso de duelo a las personas. Foto: Sebastián Comba / VICE Colombia

¿Tiene mascotas? Si tiene, ¿cómo es trabajar en esto siendo dueño de uno?
Actualmente tengo un gato que me pidieron mis hijos. Tuve dos perros y en la casa de mi mamá siempre tuvimos mascotas.

Al igual que en las funerarias de humanos, donde trabajan personas que tienen familia, como médico veterinario estoy preparado para proteger la vida. También, para cuando llega el final de una mascota, estoy listo para despedirla de forma amable.

Muñeco de plastina de Henry. Foto: Sebastián Comba / VICE Colombia
Muñeco de plastina de Henry. Foto: Sebastián Comba / VICE Colombia

¿Qué tanto lo afecta emocionalmente cremar una mascota?
Llevo más de diecisiete años en esta empresa y hemos cremado más de 65.000 animales y enterrado cerca de 3.000, por lo cual esto se convierte en un trabajo que al igual que otro tiene sus días buenos y malos. Me afecta un poco cuando vienen niños a despedir a su amada mascota o cuando una persona de la tercera edad despide a su fiel compañero.

Henry Cortés en su oficina en Funeravet. Foto: Sebastián Comba / VICE Colombia
Henry Cortés en su oficina en Funeravet. Foto: Sebastián Comba / VICE Colombia

¿Cuál es el animal más extraño que alguien ha traído?
Cuando los circos podían tener animales, alcanzamos a cremar una tigresa y una jirafa; algunos clientes tienen patos, gallinas, loros, tortugas y uno que otro roedor.

¿Qué tipo de personas son sus clientes?
Tenemos clientes de todos los estratos socioeconómicos, pero principalmente son personas que adoran a sus animales de compañía, muchos los consideran como sus hijos o un miembro más de su familia.

Muchos son animalistas que puede que no sepan mucho de la tenencia de un animal de compañía o que desconozcan lo qué es el maltrato animal, pero son personas que aman a sus amigos peludos. Tenemos clientes ambientalistas que quieren a sus mascotas, pero lo que buscan es no arrojar el cadáver a la basura, sino hacer uso de un servicio serio y respetuoso con el medioambiente.

Otros clientes son aquellos que tienen una mascota muy grande y no pueden disponer de ella fácilmente y recurren a nosotros.

¿Cuáles son las cosas más locas que le han pedido sus clientes?
Algunos clientes piden conservar una parte del animal para que luego sea clonada. Otros, han pedido que cuando ellos mismos mueran, sus cenizas sean mezcladas con las de su mascota, y sus familiares las lleven al mar.

También existen empresas, en Brasil, España y con representación en Colombia, que ofrecen crear diamantes con las cenizas de la mascota. Hay hasta quienes, han pedido embalsamar o momificar al animal por medio de lo que se conoce como, taxidermia.

¿Cuál ha sido la cremación más difícil o extraña que ha hecho?
Hemos tenido clientes muy difíciles que no quieren dejar ir a su mascota. No la sueltan y quieren permanecer con el cuerpo mucho más tiempo. Son personas solitarias o que tienen algunos problemas personales.

En cuanto a lo más extraño, he visto personas que le cortan la cabeza a su mascota para tenerla como trofeo. También, personas que mantienen el cuerpo en velación toda la noche y solicitan un cura o sacerdote para que realice una misa.

Estas son las neveras donde se conservan los cuerpos de los animales. Foto: Sebastián Comba / VICE Colombia
Estas son las neveras donde se conservan los cuerpos de los animales. Foto: Sebastián Comba / VICE Colombia

¿Cree que los animales tienen alma?
Existen algunas personas que hablan de espiritualidad animal. No son charlatanes, son profesionales de biología, medicina, psicología y otras profesiones que evidencian que algunas especies podrían tener algo más que su mera existencia física.

¿Trazan un límite entre lo que hacen y lo que no?
Tenemos algo claro: no queremos humanizar más a las mascotas. Algunos pedidos son normales y desde que no afecte a nadie ni a su propia integridad, no tenemos problema. Tratamos de hacerles entender que la vida sigue y que deben buscar ayuda en sus familias o amigos. Si vemos que están muy dolidos y no superan fácilmente ese duelo los remitimos a un psicólogo.

Publicado originalmente en VICE.com