Ilustración Eduardo Ramón/VICE News
Ilustración Eduardo Ramón/VICE News

La gente con mucho dinero monta a caballo, va a sus casas de campo y viaja por el mundo. En el otro extremo hay quienes se limitan a dar un paseo por su ciudad o charlar con los vecinos. Contestan personas de Colombia, Costa Rica y Uruguay.

Esta publicación forma parte de una serie a la que titulamos 'Desiguales. Realidades Injustas', en la que planteamos una pregunta específica a personas de estrato alto, medio y bajo, de tres países de América Latina. La intención es visibilizar cómo el ingreso de la gente determina la manera en que se enfrentan a un problema o situación de la vida cotidiana.

COLOMBIA

Francisco Quintana Calderón. Ingreso alto.

— 59 años.
— Dueño de la galería Francisco Quintana Arte. Trabaja con Botero, Obregón y en general arte contemporáneo latinoamericano.
— Ingreso mensual: Más de 3.000 dólares.
— Rosales, Bogotá.

En mi tiempo libre, los fines de semana, monto a caballo. Hago enduro a caballo que son recorridos 40 o 60 kilómetros. Desde hace unos diez años estoy dedicado a esto. El enduro se hace en Sopó, Villadeleyva, Huasca, en diferentes sitios dentro de la sabana de Bogotá.

Son competencias de velocidad, pero lo que se busca es que el caballo termine en magníficas condiciones, y el jinete también. Es equilibrar al caballo y al jinete, no es de correr, si no llevar bien al caballo. Es control.

El caballo se revisa cada 20 kilómetros, se le miden las pulsaciones para que esté en perfectas condiciones. Son caballos entrenados para este deporte, y son árabes los que más resisten, los que mejor bajan las pulsaciones y los que mejor tienen cualidades.

Mis caballos se llaman Petra y Troya. Me encanta. Voy a una competencia cada mes o cada dos meses. Los jeques árabes son los que más participan, los que compran los mejores caballos y los que casi siempre ganan, por obvias razones.

Entre semana por las tardes, además, me dedico a nadar una hora o media hora en el club Metropolitan que queda cerca de mi casa y en otros ratos libres leo y me instruyo en algo de arte porque toca estar muy activo en arte contemporáneo.

Mis últimas vacaciones fueron a Nueva York una semana, viendo diferentes museos, galerías. Mirando cómo está el movimiento, y cómo las redes sociales han entrado al arte.

En las vacaciones anteriores estuvimos en Marruecos y Turquía. En diciembre llevo a mi familia a unas buenas vacaciones, y ha sido muy exitoso porque les ha abierto mucho mundo. Me gusta la educación así: aprender porque lo ves.

*Sandra Pineda. Ingreso medio.

— 57 años.
— Jefe de control y mejoramiento de procesos.
— Ingreso mensual: 1.702 dólares.
— Mazurén, Bogotá.

Termino de trabajar en promedio 6:30 de la tarde y llego a mi casa a las 8. Me gasto en transporte dos horas. Hago algo para cenar y el almuerzo para el otro día. Recojo regueros y veo el noticiero. Me gusta ver mucho el noticiero de las nueve de CM&. Mi hija vive en Pensilvania, Estados Unidos, entonces yo estoy solita.

Los fines de semana, yo tengo una amiga con la que nos conocimos desde los cuatro años. El esposo de ella, ella y yo a veces hacemos planes, no es tan seguido como quisiéramos, pero digamos el año pasado estuvimos en la Feria de la Salud, nos fuimos a Medellín, a Anapoima que hay otra amiga que tiene casa.

También voy a veces donde mi hermana. Ella vive con mi sobrina en la casa de mi mamá. Yo estoy pendiente de ellas, voy las visito, almorzamos, damos una vueltica y me devuelvo. Ellas viven en Fontibón.

Los sábados voy a la peluquería o al mercado. El domingo voy a misa, casi siempre, a mí no me puede faltar la misa. Voy a misa de 9:30 o de 12:30, depende, o me voy a caminar a la cicloruta. Antes lo hacía más seguido, pero no fue si no comprarme mis tenis para caminar y ahora sólo lo hago muy de vez en cuando (ríe).

También a veces me quedo en la casa. Yo tengo libros para colorear, tengo de mandalas, jardín y tengo uno de animalitos que me regaló mi hija ¿Sabe también qué me gusta hacer? Planas con la mano izquierda. Trato de hacer cosas con la mano izquierda conscientemente porque ya estamos en una edad que necesitamos ejercitar el otro hemisferio.

También veo televisión. Yo leía mucho y ya no, yo creo que es el teléfono; pero sí me encanta sentir el libro, rayarlo. Yo cogía, ponía música, me echaba y me ponía a leer, con tinto (café americano) y a veces hasta en pijama.

A veces cuando hablo con mi hija, ella me pregunta si me iría a vivir allá, pero cada una ha ganado un espacio y ese espacio es tan valioso. Yo qué voy a hacer allá, no, no, yo no me veo yéndome a vivir allá, no hablo inglés. Las últimas vacaciones ella vino, ella siempre viene, yo le pago el pasaje para que venga, a mí no me gusta ir allá.

*El apellido de Sandra fue cambiado a petición de la entrevistada.

Luz Marina Arciniegas. Ingreso bajo.

— 75 años.
— Vendedora ambulante de dulces y cigarrillos.
— Ingresos mensuales 66 dólares.
— Chapinero, Bogotá.

Yo no descanso. Un domingo, por ejemplo, me levanto a las 9 o 9:30 de la mañana y a las 10 me baño, y me voy hasta el Parque Nacional a pie, a caminar porque tengo que bajar harto de peso. Me voy sola, ahí me siento diez minutos.

Después bajo y cojo el bus y me voy para la 'santa misa', me oigo la misa y me voy para la casa, llego donde una amiga y nos ponemos a hablar y a tomar perico (café con leche), ya después me voy a la casa porque tengo que madrugar al otro día a trabajar.

Vivo con mi hijo soltero. No sirvo para vivir sola. Llego a las 7 de la mañana aquí —al edificio Corficolombiana de la calle 26 con Carrera 13 en el centro de Bogotá— donde trabajo; y me voy a las 3:30 de la tarde. Llego a mi casa a las 5:30 o 6 de la tarde, porque hasta que yo vaya y guarde el carro de dulces y suba a la cigarrería y surta de mis cigarrillos, gomitas, mentas y dulces…, y luego ya llego a la casa.

En casa me pongo la pijama porque llego muy cansada: me tiro y no quiero saber de nada. Después me toca pararme a bañar y hacer un café para el hijo y para mí. Trabajo de lunes a viernes acá. Los fines de semana me la paso haciendo oficio: que lavar baños, que hay que arreglar el apartamento, que hay una cosa u otra. Así trabajando.

COSTA RICA

Marcela Echeverría. Ingreso alto.

— 38 años.
— Psicóloga-empresaria.
— Ingreso mensual: 7.000 dólares.
— Calle Chirracal, Santa Ana, San José.

En este octubre fui con mi esposo al concierto del tenor José Carreras. Vamos poco a conciertos, pero sí nos gusta salir juntos.

A veces también al teatro o al cine, pero lo más común para nosotros es tener actividades sociales en casa de amigos o de familiares, almuerzos o cenas. Si no tenemos nada programado, es frecuente que vayamos con nuestras dos hijas a la casa de montaña de mis suegros o a una casa de campo de mis papás.

También en ocasiones vamos a una casa frente a la playa de la familia de mi esposo en el Pacífico central de Costa Rica. Nos gusta pasar el fin de semana en familia en nuestra casa viendo una película en Netflix o entretenidos con juegos de mesa.

Yo trabajo medio tiempo en la escuela preescolar privada de la cual soy copropietaria y me deja tiempo para ver a amigas y tomar café, para hacer diligencias propias o domésticas o para llevar a mis hijas a las clases de gimnasia o de danza.

En ocasiones puedo dedicar tiempo para hacer deporte; me gusta correr y lo considero parte de mi tiempo de ocio. Los gastos de la casa los cubrimos con los ingresos por cuenta de mi esposo, que pueden rondar los 6.000 dólares al mes producto de su trabajo en una empresa de propiedad familiar.

Vianney Mora. Ingreso medio.

— 68 años.
— Chofer de camión recolector.
— Ingreso mensual: 630 dólares
—San Antonio de Coronado, San José.

La última vez que fuimos de paseo fue en Semana Santa, ahora en marzo. Estuvimos cuatro días en Tambor, un pueblo playero. Nos quedamos en la finca de un conocido, sin acceso a la playa.

Son los paseos que puede darse uno porque en mi casa solo yo trabajo como chofer de un camión de basura de una empresa privada. Nos salvamos porque siempre he sido ordenado y tenemos casa propia y un carro, y porque ahora ya solo somos mi esposa y yo.

Mis hijos ya se casaron y se arreglan la vida por su lado. Antes sí era todo más difícil, pero ahora tengo 68 años y ya no tengo que llenarle la panza a los niños. Solo la de mi mujer y yo. Tengo que seguir trabajando porque pasé muchos años sin cotizar y la pensión no alcanzaría para nada.

No vamos al cine, a la playa ni a hoteles, jamás. Nunca he ido al teatro. No me hace falta. Paso trabajando toda la semana, el sábado lo dedico a lavar el carro y ayudarle a mi mujer a arreglar la casa, pintar algo o así.

Los domingos sí me tiro un partido de futbol por televisión o una película. Tampoco soy de ir al estadio; no me gusta tanto el futbol y cada vez que uno va se gasta fácil más 40 dólares, con eso mejor salimos a almorzar a un restaurante y ese es para nosotros un paseo.

Cristina Hernández. Ingreso bajo.

— 29 años.
— Ama de casa y cocinera.
— Ingreso mensual: 180 dólares
— Barrio Triángulo de Solidaridad, Llorente de Tibás, San José.

Para mí la mejor forma de divertirme es tirada en la única cama que tenemos con mis dos hijos encima viendo tele. Tengo a Daniela de siete años y a Joel, de dos años. Siempre voy a preferir pasar la tarde ahí descansando.

Tenemos un solo cuarto en el rancho (chabola) y ahí nos metemos todos. Yo puedo descansar y ellos aprovechan que están conmigo. Eso lo hago cuando no estoy aquí haciendo comida para vender. Casi nunca están cuando trabajo porque no les gusta el humo de la leña y se aburren.

Cuando tenemos algo de dinero vamos en un bus al centro de San José y les compro un helado; eso lo hacemos como una vez cada mes, porque la plata la tenemos justa.

Mi marido es operario de máquinas y tampoco gana mucho. Eso más lo que yo redondeo acá, pero es muy poco, tal vez 25.000 colones por semana (180 dólares mensuales). Por eso le digo que más que divertirme, lo que buscamos es descansar como se pueda.

Por aquí hay un parque para niños, pero está muy descuidado y sin seguridad. Mis niños nunca me han pedido ir ahí y prefieren jugar por acá en la calle de tierra o en medio de los desagües. Aquí por lo menos yo los puedo ver mientras hago las comidas y las vendo.

En realidad solo salimos, como le digo, cuando vamos a San José. Les encanta ir porque saben que les compro el helado y vemos las palomas de la Plaza de la Cultura. Yo quisiera ir más, pero no se puede y la verdad es que disfruto mucho pasar toda la tarde viendo televisión. Tenemos una antena de cable compartida con unos vecinos y nos podemos entretener; o, bueno, ellos se entretienen y yo descanso.

URUGUAY

Luis Puig. Ingreso alto.

— 56 años.
— Director de una empresa de seguros.
— Ingreso mensual: Muy superior a los 2.000 dólares de este rango.
— Carrasco, Montevideo.

Recuperé la afición por los caballos. Cuando empecé a trabajar esperaba que pasara el fin de semana rápido para volver a la oficina, pero ahora espero el fin de semana para disfrutar de los caballos. Siempre me gustaron.

Mi bisabuelo introdujo los caballos árabes al Uruguay y de chico iba a la estancia de mi abuelo paterno. Pero después por trabajo y otros deportes en los que me metí como el rugby, fui dejando. Hace 20 años recuperé esa pasión.

Generalmente me voy a mi campo los viernes y sábados. Tengo casi 200 caballos y varios favoritos. Algunos están en mi campo y otros tercerizados. Corro en carreras de larga distancia, que se llaman 'Endurance' y van de 80 kilómetros a 160 kilómetros. Se hacen en Uruguay y también aprovecho a viajar cuando puedo.

Estuve en África en una carrera en medio del desierto y también he corrido en Europa. Posiblemente corra este año en Dubai. A veces es complicado llevar el caballo, por lo que se alquila o se hace un intercambio con otros corredores. Los caballos tienen que ser atletas y la preparación lleva mucho tiempo porque no están preparados para correr tanta distancia en un día.

Hay que sacarlos todos los días 20 kilómetros, cuidar sus comidas, que no se lesionen. Para eso tengo un equipo de seis personas. Para mi preparación física trato de mantenerme en un peso normal porque hay que correr con 75 kilos incluyendo la montura. Trato de entrenar dos veces por semana.

Los domingos los reservo para mi familia, eso es algo sagrado. Desde que era chico es el día en que nos juntamos con toda la familia.

Susana Fernández. Ingreso medio.

— 52 años
— Periodista cultural y profesora
— Ingreso mensual: 1.916 dólares
— Cordón, Montevideo

Cada 15 días voy al cine o al teatro, y los fines de semana salgo a tomar algo con amigos. También me gusta caminar y hago yoga en un gimnasio al que trato de ir dos veces por semana. Al final voy menos de lo que quisiera porque tengo dos trabajos y se hace difícil encontrar un horario. Muchas veces el tiempo que tengo es cuando salgo de mi último trabajo y estoy muy cansada o se me hace tarde para la clase que quiero ir. Pero trato de ponérmelo como algo fijo, que ese es mi día de yoga. Cuando puedo hago algún otro ejercicio como bicicleta.

Me gustan mis dos trabajos, me gusta lo que hago pero en este momento lo hago más por necesidad. Si pudiera tendría uno solo. Creo que dejaría la docencia, que es lo más desgastante. Ya llevo muchos años y si bien es docencia universitaria igual es desgastante. Pero los fines de semana siempre voy a algún lugar.

No tengo cable pero tengo Netflix. Cuando mis hijos eran chicos tenía cable pero luego me separé y viviendo sola vi que no lo necesitaba. Otro hobby es leer. Por mi trabajo en periodismo cultural leo mucho, que ya me había olvidado porque lo asocio con el trabajo.

También cuando puedo hago alguna escapada a algún balneario. Hace mucho que no viajo por razones económicas y porque me cuesta mucho conciliar tiempo de vacaciones entre los dos trabajos. Tengo menos tiempo libre del que quisiera. Si lo tuviera, seguramente me iría los fines de semana. Aprovecharía para hacer algo afuera de Montevideo, conocer otros lugares aunque sea en el interior. No hablo de un viaje ni siquiera a Brasil, pero sí aprovecharía de otra manera.

Roberto Castro. Ingreso bajo.

— 43 años.
— Jardinero.
— Ingreso mensual: 100 dólares en empleos informales
— Paso Carrasco, departamento de Canelones

Soy evangélico, que es lo más sano que a uno le queda. Vivo en Paso Carrasco, departamento de Canelones. Ser cristiano más que un divertimento es una necesidad, por todo lo que está pasando en el mundo y toda la maldad que uno ve.

Los domingos voy a la iglesia, que me queda a media cuadra. También me gusta cantar con amigos en el barrio. Son amigos de corazón con los que nos juntamos a tomar unos mates, dialogar, uno se escucha al otro y vamos dándonos fuerza para salir adelante.

Me gusta lo melódico y tropical. He cantado en público, pero muy poco. Un tiempo atrás estuve preparándome con profesores para cantar un tema para la escuela de mi hija que llegaba a sexto.

Para mi hoy es una necesidad hacer la primaria. En su momento no pude porque tenía que salir a trabajar con mi padre y no había posibilidades, era un momento complicado para el país. Pero ahora con unos amigos que pude rescatar de la vuelta estamos preparándonos para dar una prueba, y por lo menos intentarlo. Si pasamos te certifican los seis años de primaria completos. Yo pasé una parte ya pero ahora me falta la más complicada, con matemáticas y geografía.

***Para la delimitación de los tres estratos socioeconómicos en que dividimos el perfil de los entrevistados, decidimos basarnos en el indicador del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), cuya fórmula combina el ingreso con indicadores demográficos, educativos y de condiciones laborales. De esta manera, los entrevistados de un total de 18 países de América Latina fueron divididos en tres segmentos que muestran, a través de sus testimonios, el contraste respecto a la manera de resolver o enfrentar diversas situaciones de la vida cotidiana. Para el perfil de personas en situación de pobreza o vulnerabilidad, el rango de ingresos fue de 37,5 a 300 dólares mensuales. El rango de ingreso para el perfil de la clase media va de 300 a 1.500 dólares mensuales y finalmente para el estrato alto se determina un ingreso superior a los 1.500 dólares mensuales; sin embargo siempre se intentó buscar a personas con un ingreso mucho mayor para evidenciar estos contrastes.

Publicado originalmente en VICE.com