
Más de 1.5 millones de personas soportaron más de tres años del duro califato de ISIS, y ahora la ciudad se está recuperando.
En noviembre de 2017 sucedió un hecho histórico: la última ciudad controlada por ISIS en Irak fue recuperada. Aunque las ciudades comienzan a recuperarse y a ser reconstruidas, los signos físicos de ISIS son eliminados lentamente, el impacto y el trauma del gobierno del ISIS permanecen en la cara de Irak y de sus residentes.
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En la ciudad septentrional de Mosul, más de 1,5 millones de personas soportaron más de tres años del duro califato del ISIS antes de que la ciudad fuera recuperada por completo el 10 de julio, después de nueve meses de lucha feroz. Durante la batalla por la ciudad, casas, carreteras y escuelas fueron destruidas y más de un millón de personas se vieron obligadas a huir de sus hogares. Los padres mantuvieron a sus hijos fuera de la escuela y de las calles para evitar que estuvieran expuestos a la violencia, las mujeres fueron obligadas a cubrirse por completo, incluso los ojos, y muchas familias tuvieron que sobrevivir sin un ingreso. En todo Irak, más de 11 millones de personas siguen necesitando apoyo humanitario.
Hoy en día, aunque la ciudad está libre de ISIS y la reconstrucción ha comenzado, los años que pasaron bajo su califato aún se sienten en el aire. En la antigua ciudad de Mosul, miles de casas permanecen en ruinas, y en muchas todavía hay explosivos.
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El International Rescue Committee está trabajando dentro de la ciudad para ayudar a las personas que experimentaron grandes traumas y dificultades bajo gobierno de ISIS a reconstruir sus vidas. Una selección de sus historias pone de manifiesto las necesidades continuas que enfrenta la gente de Mosul.

Sadoun y su joven familia huyeron de la antigua ciudad de Mosul mientras la batalla se desarrollaba. "El día que huimos realmente no lo creíamos, sentíamos como si estuviéramos muriendo". Su casa fue destruida en la batalla y ahora alquilan una casa en el este de la ciudad. "No tenemos para pagar el alquiler, pero tampoco tenemos para reconstruir", dice.
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La historia de Sadoun es familiar. La antigua ciudad fue el escenario de algunas de las guerras urbanas más feroces que se han visto en los últimos años, más de 8,000 hogares fueron destruidos. Muchas familias no pueden o no quieren regresar y seguirán siendo desplazados en los meses, o incluso años, por venir.

Dos de los hijos de Sadoun nacieron mientras ISIS controlaba Mosul. Los dos partos fueron cesáreas y a su esposa le aterraba la posibilidad de dar a luz sin acceso a un hospital completamente funcional. El que los niños hayan nacido bajo el gobierno de ISIS también significa que no tienen certificados de nacimiento, razón por la cual, aunque ISIS ya fue expulsado de Mosul, no pueden acceder a los servicios de atención médica. El International Rescue Committee apoyó a la familia con el proceso legal, y hoy en día ya tienen sus documentos. Finalmente, obtuvieron las vacunas a las que no pudieron acceder bajo el califato de ISIS.
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Muthana, del este de Mosul, se casó cuando ISIS llevaba 8 meses gobernando la ciudad. "El día de nuestra boda, pusimos música para celebrar en la fiesta. ISIS me arrestó porque la música estaba prohibida. No fue exactamente como había imaginado que comenzaría mi matrimonio". Hoy, su esposa está embarazada. El equipo de IRC los apoyó para obtener su certificado de matrimonio, sin el cual no podrían registrar a su hijo que está por nacer.

Después de que ISIS impusiera su plan de estudios en las escuelas, muchos padres mantuvieron a sus hijos fuera de las aulas. "Le enseñaban a los niños a contar balas", explica Harbia, una abuela del este de Mosul. Hoy miles de niños, incluido Farhan [al centro], están volviendo a recibir educación.
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Al otro lado del este de la ciudad, las tiendas y los mercados han reabierto. Las calles están llenas de actividad y, una vez más, las aulas están llenas. Sin embargo, la evaluación reciente del IRC sobre el mercado laboral en el este de Mosul encontró que todavía hay un largo camino por recorrer para que la economía se recupere. Se cree que hay una tasa de desempleo de más del 50% y, después de varios años de dificultades financieras, muchos carecen de efectivo para gastar.

En el caso las mujeres y los jóvenes, éste es un momento particularmente difícil para encontrar su lugar dentro de la economía. Malka, de 21 años, oriunda de East Mosul, está repitiendo dos años de la carrera de enfermería debido a que los años que estudió bajo el régimen de ISIS no cuentan para poder obtener su título.
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En el este de Mosul, el IRC ha abierto espacios seguros para que mujeres y niñas se reúnan a conversar, participar en actividades y discutir los problemas que enfrentan. Aquí las vemos participando en una sesión sobre los desafíos que se les presentan en casa. A través de estos espacios, las mujeres tienen un lugar donde pueden reunirse, algo que no podrían hacer bajo el mandato de ISIS.
Publicado originalmente en VICE.com
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