El Grupo de Contacto celebró el avance de las negociaciones entre el chavismo y la oposición venezolana en México

En vísperas de la celebración de una segunda ronda de contactos en la capital mexicana, los miembros instaron a los bandos políticos venezolanos a “participar de manera constructiva y de buena fe”

El régimen de Maduro y oposición firman un "memorando de entendimiento" al inicio del diálogo en México. GOBIERNO DE MÉXICO
El régimen de Maduro y oposición firman un "memorando de entendimiento" al inicio del diálogo en México. GOBIERNO DE MÉXICO

El Grupo Internacional de Contacto (GIC) para Venezuela dio la bienvenida este jueves a las “integrales” negociaciones iniciadas entre el régimen de Maduro y la oposición de Venezuela, ya que pueden permitir establecer una “solución acordada” para la crisis venezolana.

En vísperas de la celebración de una segunda ronda de contactos en Ciudad de México, los miembros del grupo instaron a los bandos políticos venezolanos a “participar de manera constructiva y de buena fe” en la mesa de negociaciones, ya que precisamente una negociación “es la única salida a la crisis que atraviesa Venezuela”.

Esta negociación, destacaron, debe ser política y debe concluir en la “organización de elecciones creíbles, libres y transparentes de acuerdo con el marco constitucional y legal de Venezuela”.

Este proceso de diálogo incluyente puede sentar las bases para una solución consensuada a la crisis venezolana”, manifestaron los miembros del Grupo.

La única salida a la crisis que atraviesa Venezuela es una negociación política y la organización de elecciones creíbles, libres y transparentes de acuerdo con el marco constitucional y legal de Venezuela”, dijeron.

El Grupo agradeció a Noruega su papel en la organización de este diálogo y por el apoyo de México.

La cita, que se extenderá desde el 3 hasta el 6 de septiembre, está precedida por un memorando de entendimiento firmado por ambas partes, que plantea ambiciones en materia de “derechos políticos”, “garantías electorales”, “convivencia política” o “protección de la economía”. También plantea “levantamiento de las sanciones” y “restauración de derecho a activos” que permanecen congelados a día de hoy, una de las grandes reivindicaciones de Maduro y su entorno.

(I-D) El presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Jorge Rodríguez, el canciller mexicano Marcelo Ebrard; el director del Centro Noruego de Resolución de Conflictos, Dag Nylander, y el representante de la oposición venezolana, Gerardo Blyde Pérez, hablan hoy en la inauguración del proceso de negociación y diálogo en el Museo de Antropología e Historia de la Ciudad de México (México). EFE/Mario Guzmán
(I-D) El presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Jorge Rodríguez, el canciller mexicano Marcelo Ebrard; el director del Centro Noruego de Resolución de Conflictos, Dag Nylander, y el representante de la oposición venezolana, Gerardo Blyde Pérez, hablan hoy en la inauguración del proceso de negociación y diálogo en el Museo de Antropología e Historia de la Ciudad de México (México). EFE/Mario Guzmán

Los dos bandos se vieron las caras a mediados del mes de agosto, en un gesto ya relevante habida cuenta del desprecio público que se han profesado durante los últimos años, marcados por una bicefalia en la que, frente a Maduro, el opositor Juan Guaidó se ha reivindicado ante Venezuela y el mundo como presidente encargado y legítimo.

Luego del primer encuentro a finales de agosto, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), un ente de la OEA, pidió un diálogo “serio” entre el régimen de Maduro y la oposición en Venezuela.

La CIDH llama a los distintos actores políticos de Venezuela a sostener un diálogo serio, amplio e inclusivo para la urgente reconstrucción de la institucionalidad democrática con miras a la garantía de los derechos humanos en ese país”, dijo en un comunicado.

Además, “se pone a disposición de las partes para acompañar la negociación, así como brindar asistencia técnica para la implementación de los compromisos alcanzados”, añadió este órgano de la Organización de los Estados Americanos (OEA).

La CIDH, que en octubre de 2019 instaló un Mecanismo Especial de Seguimiento para Venezuela (MESEVE) ante lo que consideró una “grave crisis de derechos humanos”, reiteró que el país sudamericano vive “una profunda crisis de institucionalidad democrática” con “ausencia del Estado de derecho”.

Esto “ha facilitado la comisión de graves violaciones de derechos humanos contra las personas que hacen público su disenso con el gobierno, así como el deterioro de las condiciones de vida de la población en general, responsable por la migración forzada de al menos 5,6 millones de personas desde 2015”, señaló.

(Con información de EFE y Europa Press)

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