"Sebastián, Santiago, Dereck, saben que hemos hecho esto por ustedes, por todos los niños de Venezuela. Espero verlos algún día, pronto. Los amo hijos, los amo", afirma Óscar Pérez en el video subido a su cuenta de Instagram. Es uno de los primeros del día, los que le siguieron ya lo muestran ensangrentado, con el ruido de las balas de fondo.

"Le quiero pedir a Venezuela que no desfallezca, que luchen, que salgan a las calles. Ya es hora de que seamos libres y solo ustedes tienen el poder ahora. Los amo con toda el alma, con todo el corazón", alcanza a decir ya para todos los venezolanos.

Hoy temprano se conoció la noticia de que Pérez estaba negociando su entrega en Caracas, sin embargo, horas después comenzó un tiroteo y en 6 videos, el uniformado aseguró que el objetivo de la policía  militar que lo rodeaba era asesinarlo. "Queremos entregarnos y no nos dejan denunció".

Nada se sabe de su destino. En un confuso comunicado, las autoridades venezolanas aseguraron haber desarticulado el grupo liderado por el ex policía. "Los integrantes de esta célula terrorista que hicieron resistencia armada fueron abatidos y cinco criminales fueron capturados y detenidos", anunció el Ministerio del Interior en un comunicado, sin precisar si Pérez está entre los muertos o detenidos. En el texto también se informó del fallecimiento de dos policías.

A finales de junio, en una de las jornadas de protestas que vivió el país durante semanas y que dejaron más de 100 muertos, el inspector de la Policía científica venezolana sobrevoló la sede del TSJ en Caracas en un helicóptero con un mensaje por la Libertad.

Maduro, sin mostrar pruebas, aseguró que Pérez  "lanzó unas granadas" sobre el TSJ y apuntó a que este fue un "ataque terrorista armado" contra las instituciones del país. El suceso no dejó ningún herido ni otros daños materiales significativos.

Desde entonces se encontraba huyendo de las autoridades y el régimen tenía emitida un alerta nacional e internacional para su captura.

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