Noruega responde a las críticas de Trump por la decisión sobre el Premio Nobel

Reportajes Especiales - News

President Donald Trump speaks to reporters before boarding Air Force One at Joint Base Andrews in Maryland, Oct. 25, 2026. Norwegian officials emphasized that their country does not have any influence over who receives the Peace Prize, after President Trump used crude language to express his frustration. (HAIYUN JIANG/The New York Times)
President Donald Trump speaks to reporters before boarding Air Force One at Joint Base Andrews in Maryland, Oct. 25, 2026. Norwegian officials emphasized that their country does not have any influence over who receives the Peace Prize, after President Trump used crude language to express his frustration. (HAIYUN JIANG/The New York Times)
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Los funcionarios noruegos enfatizaron que su gobierno no tiene influencia sobre el premio de la Paz, después de que el presidente Trump usara un lenguaje vulgar para expresar su frustración.

El presidente Donald Trump fue cortés con Noruega durante su primer mandato, y la describió como un país del que Estados Unidos debería aceptar más migrantes. Pero el domingo, dos semanas después de que el Comité Noruego del Nobel otorgara su premio de la Paz de 2026, denigró al país usando un término vulgar para referirse a una letrina.

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"Francamente, Noruega es un asco", dijo Trump en un mitin de campaña en Port Huron, Míchigan, el domingo. "Noruega se ha convertido en un cagadero, en realidad".

Sugirió que Estados Unidos debería aceptar menos inmigrantes noruegos, y dijo: "No obtuve el Premio Nobel".

"Así que no quiero a nadie de Noruega", continuó el presidente. "No quiero tener nada que ver con Noruega".

El Premio Nobel de la Paz --por el que el presidente ha hecho campaña de manera abierta-- fue otorgado en Oslo a Navi Pillay, una abogada sudafricana de derechos humanos.

Los comentarios de Trump fueron recibidos con desconcierto y exasperación en Noruega, donde altos funcionarios del gobierno han dicho en repetidas ocasiones que no tienen influencia sobre a quién se le otorga el premio de la Paz.

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"Él sabe muy bien que el comité del Nobel es independiente", Espen Barth Eide, el ministro de Relaciones Exteriores noruego, dijo a la cadena pública del país NRK el lunes. "Se lo hemos recordado, por si alguien se lo pregunta, y sigue siendo así".

Los noruegos en las redes sociales expresaron su consternación por los comentarios de Trump, aunque pocos parecían sorprendidos. Algunos señalaron que Trump había descrito a Noruega en 2018 en términos elogiosos que tenían un tinte racial cuando contrastó el país con Haití.

En sus comentarios a la NRK, Barth Eide también buscó restar importancia al insulto de Trump como retórica de campaña y dijo que Noruega le daba "gran importancia" a su antigua relación con Estados Unidos.

Según la oficina de estadísticas gubernamentales de Noruega, más estadounidenses migraron a Noruega en 2025 que noruegos a Estados Unidos. El año pasado, 1529 ciudadanos estadounidenses se mudaron a Noruega, en comparación con 1005 noruegos que se reubicaron en Estados Unidos.

Olivia Wales, una portavoz de la Casa Blanca, dijo el lunes que Trump merecía el galardón por su historial de política exterior que, según dijo, incluía el avance de las conversaciones de paz entre Ucrania y Rusia y la obtención de un acuerdo de liberación de rehenes entre Israel y Hamás. "El presidente merece el Premio Nobel de la Paz con creces por estos esfuerzos extraordinarios e incansables para promover la paz en todo el mundo", dijo.

Los noruegos generalmente ven los comentarios públicos de Trump con cierto escepticismo, dijo Eirik Lokke, analista en Civita, un centro de estudios centrista en Oslo.

"Simplemente nos hemos acostumbrado a su comportamiento errático y tendemos a no tomar cada arrebato demasiado en serio", dijo.

"El Comité del Nobel es totalmente independiente del gobierno noruego", dijo Erik Aasheim, un portavoz del Instituto Noruego del Nobel, en un comunicado.

El Parlamento de Noruega nombra a los cinco miembros del comité por mandatos de seis años. Para proteger la independencia de la organización, se ha prohibido a los miembros del gobierno formar parte del comité desde 1936 y a los legisladores en funciones desde 1977.

Trump ha hecho campaña de forma abierta por el premio de la Paz durante aproximadamente una década; lo ha mencionado en decenas de entrevistas y discursos y también se ha quejado de ello en privado. Describió la decisión del comité este mes de otorgar a Pillay el premio de 2026 como "una mancha imborrable para Noruega".

En su anuncio del 9 de octubre, el comité del Nobel dijo que honraba a Pillay, de 85 años, por sus esfuerzos para promover el derecho internacional. A lo largo de los años, se desempeñó como alta funcionaria de la ONU y jueza en la Corte Penal Internacional. El año pasado, lideró una comisión de la ONU sobre Israel que dijo que este cometía genocidio contra los palestinos en Gaza, una conclusión que Israel rechazó.

En el mitin del domingo en Míchigan, donde el aliado de Trump, Mike Rogers, está inmerso en una reñida contienda por el Senado con el demócrata Abdul El-Sayed, el presidente retomó el tema del Premio Nobel e indicó que había esperado que se lo otorgaran, mientras sugirió al mismo tiempo que había estado demasiado ocupado para prestarle mucha atención al asunto.

Repitió su afirmación de que había resuelto ocho guerras, lo cual ha sugerido previamente que debería ser recompensado con ocho Premios Nobel de la Paz. Varias de las guerras que ha citado anteriormente, incluidas las que hay entre Israel y Hamás y entre Israel e Irán, siguen sin resolverse.

Leo Sands es corresponsal del centro de noticias de última hora de The New York Times con sede en Londres.

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