Elecciones en Israel: Netanyahu no ganó la mayoría, pero tiene opciones para seguir en el poder

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Aunque el primer ministro Benjamín Netanyahu perdió algo de apoyo de los votantes, los resultados preliminares revelan varias vías para que se mantenga en el poder, dada la fragmentación política del país.

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, no logró una victoria contundente el martes por la noche, pero aun así tiene buenas posibilidades de mantenerse en el poder.

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Netanyahu, de 77 años, tiene varios motivos políticos para celebrar tras la votación. Su partido, Likud, se mantendrá como el más grande en el Parlamento israelí, en contra de lo que anticipaban las encuestas previas a las elecciones. Sus rivales, encabezados por el exgeneral Gadi Eisenkot, obtuvieron mucho menos apoyo y quedaron más divididos de lo previsto.

Los analistas señalan que el resultado, en el que ningún bloque aseguró suficientes votos para formar una mayoría clara, fácilmente podría dar lugar a semanas o meses de estancamiento político, un escenario que a Netanyahu le viene bien. Él seguirá al frente del gobierno como primer ministro interino hasta que se forme un nuevo gobierno o sea necesario convocar nuevas elecciones.

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Es un giro notable para Netanyahu, a quien sus críticos culparon de no haber logrado impedir el ataque liderado por Hamás el 7 de octubre de 2023, el día más mortífero en la historia de Israel. Netanyahu, un sobreviviente político consumado, con más de tres décadas en la política israelí, es conocido por superar en las negociaciones y manipular a casi todos los oponentes que han intentado poner fin a su mandato.

"Netanyahu sigue al volante", dijo Natan Sachs, experto en política israelí en el Instituto de Medio Oriente, un grupo de investigación con sede en Washington. "Aún tiene el control de la mayoría de los eventos, y ahí es donde le gusta estar".

Netanyahu, el primer ministro que más tiempo ha permanecido en el cargo en la historia de Israel, todavía enfrenta algunos desafíos. Se prevé que la coalición de línea dura que formó en 2022 --la más ultraderechista de la historia de Israel-- pierda la mayoría en el Parlamento israelí, integrado por 120 miembros.

Netanyahu también podría terminar perdiendo el poder si Eisenkot, cuyo bloque quedó varios escaños por detrás de la coalición del primer ministro, decide aliarse con los partidos árabes, que tuvieron su mejor desempeño registrado, para destituirlo.

Sin embargo, es probable que Eisenkot tenga dificultades para formar tal alianza, dada la manera en que la opinión pública israelí ha cambiado desde los ataques del 7 de octubre. Aunque los líderes árabes en Israel en general condenaron los ataques, muchos judíos israelíes todavía consideran inaceptable asociarse con ellos.

"Netanyahu sabía que iba a tener un bloque más débil. Pero sabía que su objetivo, incluso si no podía obtener una mayoría de 61 escaños, sería evitar que sus rivales formaran un gobierno", dijo Mazal Mualem, quien escribió una biografía de Netanyahu. "Y parece que lo logró".

Hace apenas tres años, todo esto era difícil de imaginar. La reputación pública de Netanyahu bajó después de los ataques del 7 de octubre, cuando 1200 personas en Israel murieron y 250 fueron tomadas como rehenes, lo que desencadenó la guerra en Gaza. Hasta los simpatizantes más fervientes del primer ministro temían que su tiempo en el cargo terminara debido a su fracaso para evitar la catástrofe.

Netanyahu, sin embargo, ha logrado volver al poder con tenacidad, sin asumir responsabilidad alguna por la devastadora falla de seguridad. En cambio, culpó del ataque a los máximos responsables de seguridad de Israel, lanzó una serie de campañas militares en Líbano e Irán que mataron a algunos de los principales enemigos de Israel y enfocó su campaña electoral en avivar los temores hacia los partidos árabes israelíes.

El martes, un amplio sector de los israelíes judíos le dio su respaldo, desafiando a los críticos de Netanyahu en el país y en el extranjero. El primer ministro pronunció un encendido discurso la madrugada del miércoles, después de que las primeras encuestas a pie de urna mostraran que había superado las expectativas, en el que prometió formar "un gobierno patriótico, fuerte y de derecha".

Si bien un ligero cambio en los resultados podría dar un vuelco al mapa electoral, Netanyahu tiene varias opciones sobre cómo podría mantenerse en el poder.

Un camino sería intentar bloquear la formación de cualquier nuevo gobierno, lo que obligaría a Israel a celebrar elecciones otra vez. Los opositores de Netanyahu --quienes dedicaron años de esfuerzo y planificación en la votación reciente, solo para quedarse cortos-- tendrían dificultades para obtener un mejor resultado en unos nuevos comicios, según los analistas.

"Hay una sensación general de que esta era la gran oportunidad de la oposición", dijo Sachs. "Desde la perspectiva de Netanyahu, él puede lanzar los dados una y otra vez".

Otra opción sería formar un gobierno de unidad con uno de sus oponentes. Pero eso será difícil mientras Netanyahu insista en permanecer en el cargo de primer ministro.

Eisenkot ha prometido no servir bajo el mando de Netanyahu, aunque una emergencia nacional --como la reanudación de los combates con Irán-- podría cambiar ese cálculo.

Netanyahu también podría intentar atraer a posibles disidentes de derecha del bloque de Eisenkot. Entre ellos figuran dirigentes opositores que formaron parte de gobiernos anteriores de Netanyahu, como Naftali Bennett, líder del partido Juntos, de centroderecha, y Avigdor Liberman, líder del partido derechista Ysrael Beitenu.

Ambos son partidarios de derecha de los asentamientos judíos en la Cisjordania ocupada por Israel. Ambos se abstuvieron de respaldar explícitamente a Eisenkot, el principal rival de Netanyahu, como candidato del bloque opositor a primer ministro.

Pero reavivar sus viejas alianzas con Netanyahu sería difícil. Tanto Bennett como Liberman tienen una considerable enemistad con el primer ministro. Además, ambos han exigido enérgicamente la creación de una comisión de investigación independiente sobre las fallas que hubo en torno al desastre del 7 de octubre, algo a lo cual Netanyahu se ha resistido.

Isabel Kershner colaboró con la reportería.

Aaron Boxerman es reportero del Times y cubre Israel y Gaza. Radica en Jerusalén.

Isabel Kershner colaboró con la reportería.

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