Elecciones presidenciales en Brasil: lo que hay que saber

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Luiz Inácio Lula da Silva, el presidente actual de izquierda, y Flávio Bolsonaro, el candidato de derecha, se enfrentan en una contienda reñida que podría redefinir el futuro de América Latina.

Los brasileños acuden a las urnas este domingo para elegir a un nuevo presidente en unas elecciones muy reñidas, que constituyen la mayor prueba hasta la fecha para una derecha en ascenso que va ganando presidencias en toda América Latina.

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La contienda también tiene importantes consecuencias para las ambiciones de Estados Unidos de dominar política y económicamente la región, ya que enfrenta a un presidente de izquierda que ha desafiado de manera repetida al presidente Donald Trump contra un rival de derecha alineado con Washington en temas como el uso de la fuerza letal para combatir a las bandas de narcotraficantes.

Los votantes decidirán si le otorgan otro mandato al presidente Luiz Inácio Lula da Silva o si eligen a Flávio Bolsonaro, senador e hijo del presidente anterior.

Bolsonaro llega a la contienda como favorito, tras haber obtenido más votos que Lula en la primera ronda de este mes, aunque no los suficientes para evitar una segunda vuelta. Aun así, el margen fue el más estrecho en la historia de Brasil y la mayoría de las encuestas muestran a ambos candidatos prácticamente empatados en términos estadísticos.

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Ambos candidatos ofrecen visiones diametralmente opuestas sobre el futuro de la democracia más grande de América Latina en temas que incluyen cómo combatir el crimen organizado, reactivar una economía estancada y restaurar la confianza en las instituciones brasileñas.

¿Quiénes son los candidatos?

La contienda presidencial resulta familiar, ya que enfrenta, una vez más, a Lula contra un Bolsonaro. Sin embargo, esta vez se enfrentará al hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, a quien Lula derrotó en 2022.

Jair Bolsonaro fue condenado el año pasado por orquestar un vasto complot golpista, que incluía planes para asesinar a Lula.

Lula, de 80 años, ha planteado su candidatura como un voto a favor de la democracia y la única forma de impedir el regreso de la familia Bolsonaro al poder. Su argumento ha calado hondo entre los brasileños preocupados por el futuro de la democracia en Brasil si otro Bolsonaro lidera el país.

Lula también ha prometido proteger la soberanía de Brasil, y se enfrentó a Trump el año pasado cuando este intentó, mediante aranceles y sanciones, ayudar a Jair Bolsonaro a evitar la cárcel.

Sin embargo, Lula, una presencia constante en la política brasileña que ahora busca un cuarto mandato, también ha tenido dificultades para motivar a muchos votantes ávidos de cambio político y económico. La primera ronda de votaciones sugirió que ha perdido contacto con muchos brasileños de clase trabajadora que alguna vez fueron sus más firmes partidarios.

Flávio Bolsonaro, de 45 años, en un intento por aprovechar el afecto que muchos votantes de derecha aún sienten por Jair Bolsonaro, ha prometido restablecer la agenda conservadora de su padre. Al mismo tiempo, busca atraer a las mujeres y a los votantes independientes al presentarse como un sucesor más moderado, y ha evitado la retórica sexista, racista y homofóbica que su padre solía emplear.

Bolsonaro ha dicho que, de ser elegido, buscaría la amnistía para su padre y para los alborotadores encarcelados por asaltar las sedes del poder de Brasil tras las últimas elecciones, en un episodio que recuerda al ataque al Capitolio de Estados Unidos.

Cada candidato ha tildado al otro de corrupto. Lula ha señalado una investigación por corrupción en contra de Bolsonaro, relacionada con millones de dólares que recaudó para una película biográfica sobre su padre, provenientes de un banquero caído en desgracia, involucrado en un escándalo de fraude multimillonario. Bolsonaro, por su parte, ha sacado a relucir un escándalo de corrupción del pasado que llevó a Lula a prisión, una condena que posteriormente fue anulada.

¿Cuáles son los temas más importantes?

Los votantes brasileños buscan soluciones a diversos desafíos, entre ellos la expansión de las redes criminales y el estancamiento económico persistente que ha dejado a muchas personas en una situación financiera difícil.

Bolsonaro, aprovechando las preocupaciones de los votantes sobre la delincuencia, ha convertido la lucha contra las bandas de narcotraficantes en un pilar fundamental de su campaña. Ha prometido "declarar la guerra" a los grupos delictivos y construir cinco nuevas prisiones de máxima seguridad inspiradas en el modelo carcelario adoptado por el líder de El Salvador, Nayib Bukele.

Lula ha defendido un enfoque diferente que apunta a las finanzas y las armas de las organizaciones criminales, con el argumento de que estos grupos deben desmantelarse desde la cúpula. Ha señalado la historia brasileña de sangrientas operaciones policiales que eliminan a los miembros de base, pero no logran capturar a los líderes de las bandas.

Bolsonaro, inspirado por el presidente argentino Javier Milei, ha adoptado un par de tijeras gigantes como símbolo de un Estado más ágil y ha prometido recortes por 40 mil millones de dólares en el gasto público. También se ha comprometido a bajar los impuestos y reducir la burocracia para los emprendedores, con el objetivo de atraer a un número creciente de trabajadores brasileños que han migrado a la economía bajo demanda.

Durante el mandato de Lula, la economía brasileña se ha mantenido prácticamente al margen de los aranceles estadounidenses, mientras que las tasas de desempleo han caído a mínimos históricos. Sin embargo, el aumento de los precios de los alimentos y la creciente deuda de los hogares han lastrado sus índices de aprobación.

Lula, en un intento por revertir su suerte, recientemente amplió un programa de alivio de la deuda mediante el cual el gobierno comprará miles de millones en préstamos al consumo impagados. Y, a solo unos días de las elecciones, prohibió las apuestas en línea, lo que ha acelerado la crisis de deuda personal en Brasil.

¿Ha interferido Estados Unidos?

En Brasil, una nación donde la protección de la soberanía está muy arraigada, ha cobrado gran importancia la preocupación de que Estados Unidos influya en la votación.

Lula, al presentar a Bolsonaro como un títere de Estados Unidos, ha acusado al gobierno de Trump de intentar inclinar la balanza a favor de su rival para apoderarse de los vastos recursos naturales de Brasil, incluidos minerales críticos.

También ha recordado con frecuencia a los votantes que Trump impuso aranceles elevados a Brasil después de que un hermano de Flávio Bolsonaro presionara a la Casa Blanca como parte de una campaña para evitar que su padre fuera a la cárcel. Cuando esos esfuerzos fracasaron, Trump eliminó la mayoría de esos aranceles.

Aunque Trump no ha respaldado formalmente al Bolsonaro más joven, ha parecido dispuesto a apoyarlo de maneras más sutiles. Esto ha incluido designar a las bandas brasileñas como organizaciones terroristas, lo que ayudó a Bolsonaro a presentar a Lula como débil frente a la delincuencia.

Tras la victoria de Bolsonaro en la primera vuelta, Trump no tardó en celebrarla. "Es una gran victoria", dijo a los periodistas.

En los últimos días, también han surgido dudas sobre la imparcialidad de las empresas estadounidenses de redes sociales después de que Lula y grupos independientes de vigilancia acusaran a Meta de dar un trato favorable a su rival de derecha en sus plataformas.

¿Cuál es el papel de las redes sociales en las elecciones?

En la contienda por influir en un Brasil profundamente dividido, las redes sociales se han convertido en un polémico campo de batalla político desde la primera vuelta de las elecciones. Y el tribunal electoral de Brasil se ha erigido como el árbitro al que algunos acusan de tomar partido.

El tribunal, encabezado por un juez designado por el padre de Bolsonaro, ha ordenado que se eliminen las publicaciones en redes sociales de medios de comunicación que critican a Flávio Bolsonaro y ha prohibido a Lula publicar algunas noticias negativas sobre su rival.

El juez Kássio Nunes Marques, quien dirige el tribunal electoral, provocó una gran indignación cuando pareció atacar un popular canal de WhatsApp --una plataforma dominada desde hace tiempo por el movimiento de derecha de Bolsonaro-- destinado a movilizar a los seguidores de Lula en las redes sociales y en las calles.

El canal, que rápidamente atrajo a más de 10 millones de seguidores, se vio en el centro de una tormenta cuando Bolsonaro le pidió al tribunal electoral que lo cerrara, alegando que difundía noticias falsas.

Finalmente, se permitió que el canal siguiera operando, aunque Nunes Marques presionó a Meta para que investigara más a fondo si infringía alguna norma electoral.

¿Cuándo se conocerán los resultados?

El domingo, los brasileños emitirán sus votos mediante máquinas de votación electrónica; los expertos afirman que es uno de los sistemas electorales más rápidos y seguros del mundo. El voto en Brasil es obligatorio y, en 2022, la participación en la segunda ronda de elecciones se acercó al 80 por ciento.

La autoridad electoral de Brasil comenzará a dar a conocer los resultados tras el cierre de las urnas a las 4 p. m., hora del este, y es muy probable que el recuento final se anuncie unas horas más tarde. El recuento se puede seguir en tiempo real aquí.

Ana Ionova es corresponsal del Times y cubre Brasil y los países vecinos.

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