Entre guerras y sanciones, Irán y Rusia miran hacia China

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Una conferencia de dos días de la Organización de Cooperación de Shanghái, conformada por 10 naciones, en Kirguistán, muestra los límites de la guerra económica de EE. UU.

Mientras los líderes de China, Rusia, India, Irán y otros países convergían en Asia Central para una cumbre de dos días que comenzó el lunes, algo estaba claro desde el principio. Aunque el presidente Donald Trump intenta doblegar al mundo para que gire en torno a Washington, Xi Jinping, el líder de China, tiene su propia y poderosa órbita.

La llegada del dirigente chino a Biskek, la capital de Kirguistán, para una reunión del grupo político y de seguridad de 10 naciones conocido como la Organización de Cooperación de Shanghái, subrayó la amplia capacidad de Xi para respaldar a los adversarios de Washington, tanto en tiempos de paz como de guerra.

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Las conversaciones se producen en el contexto de dos guerras que han empujado al mundo a un periodo de intensa inestabilidad geopolítica, que reprime el crecimiento económico y eleva la inflación. Esos desafíos estuvieron en el centro de las discusiones que se realizaban de manera simultánea al otro lado del mundo en Asheville, Carolina del Norte, en una reunión de los ministros de Finanzas de los países del Grupo de los 20.

La reunión en Biskek, por el contrario, fue un escaparate de la increíble influencia que las guerras le han dado a Xi.

Ningún país ha sido más fundamental para Rusia e Irán a la hora de sostener sus economías y esfuerzos bélicos que China. Xi ha socavado los esfuerzos de Estados Unidos y sus aliados para presionar económicamente a Rusia e Irán, usando el vasto peso geopolítico y económico de Pekín como el mayor importador de petróleo crudo y exportador de bienes de consumo del mundo.

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El mayor rival de Xi, Estados Unidos, ha estado distraído por la guerra en Irán y ha retirado algunas de sus fuerzas militares de Asia y Europa. El mes pasado, el líder chino logró desestimar las amenazas del presidente Trump de que Estados Unidos le infligiría un "Día D económico" a los países que le proporcionaran un salvavidas a Teherán. Alguna vez Trump hizo amenazas similares sobre los compradores de petróleo ruso, pero no procedió con ninguna acción en contra de Pekín.

"Después del último año, Trump tiene un problema fundamental de credibilidad con Xi", dijo Julian Gewirtz, quien se desempeñó como director principal para Asuntos de China y Taiwán en el Consejo de Seguridad Nacional durante el gobierno de Joe Biden. "A Pekín le parece que tanto sus amenazas como sus garantías están, como lo expresó otro líder mundial, escritas con lápiz".

En Biskek, la prioridad de Xi es pulir su imagen como el líder de las naciones no occidentales y hacer frente a lo que llama la hegemonía estadounidense. A pesar de eso, lo más probable es que sea cauteloso sobre cuánto apoyo le ofrece públicamente a Irán.

El líder chino no puede darse el lujo de provocar a Trump a menos de un mes de que tenga programado viajar a Washington para intentar extender una frágil tregua económica entre Estados Unidos y China. Antes de dirigirse a Estados Unidos, Xi viajará a Egipto e India para realizar visitas de Estado.

La serie de viajes previos a su cumbre con Trump tiene como objetivo proyectar a Xi como un poderoso estadista en un momento en el que Trump ha desgastado las relaciones de Estados Unidos a nivel mundial, dijeron los analistas.

"Xi parece ver una oportunidad para demostrar que China tiene amigos y opciones en todo el mundo exactamente en el momento en que Washington está alienando a muchos de sus aliados", dijo Gewirtz.

La cumbre de esta semana en Biskek es un recordatorio de los límites de la guerra económica liderada por Estados Unidos. El presidente de Rusia, Vladimir Putin, y el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, ambos con una dependencia crítica de China, llegaron el lunes a la capital kirguisa mientras trabajan para desafiar los esfuerzos occidentales por aislarlos y perseverar con sus propios objetivos de guerra.

Pekín ha accedido en gran medida, al extender salvavidas económicos tanto a Moscú como a Teherán y al aprovechar su peso económico para la frustración de Washington.

Si bien el poder de Xi va en aumento, tiene sus límites. Aunque la Organización de Cooperación de Shanghái es, en parte, un grupo de seguridad, Pekín no ha estado dispuesto a desplegar sus fuerzas armadas para defender a miembros como Irán, que se unió a la organización en 2023, o Rusia, y en su lugar ha hecho llamados formales al diálogo y al fin de los conflictos.

Los analistas han dicho que Xi no quiere verse envuelto en guerras extranjeras, al considerarlas como una de las razones principales por las que Estados Unidos ha visto menguar su poder a lo largo de las décadas. Pero Pekín está dispuesto a aumentar el comercio y proporcionar tecnologías que pueden usarse en el campo de batalla.

El líder chino se reunió el lunes con Putin para entablar conversaciones bilaterales en Biskek, donde elogió lo que calificó como perspectivas cada vez más brillantes para las relaciones entre China y Rusia.

A su vez, Putin destacó el éxito de los viajes sin visado entre ambas naciones y dijo que estaba listo para hacer que el acuerdo fuera permanente. El líder ruso señaló que el primer viaje programado de un buque portacontenedores chino atravesó lo que se conoce como la Ruta del Mar del Norte a mediados de agosto, lo que presagia una cooperación más amplia en el Ártico.

El hecho de que Xi se reúna con el líder iraní por separado de la cumbre indicará hasta qué punto el líder chino está dispuesto a ir más allá antes de la visita programada a Estados Unidos.

Aunque alguna vez solo contaba con Rusia, China y cuatro naciones de Asia Central como miembros, la Organización de Cooperación de Shanghái se expandió en 2017 para incluir a la India y Pakistán, y más recientemente sumó a Bielorrusia e Irán. En el proceso, se ha convertido en un contrapeso cada vez mayor para los grupos políticos y de seguridad liderados por Occidente.

Algunos de los líderes que se reúnen para la cumbre en Biskek han ayudado a Putin a continuar su guerra contra Ucrania, que ahora se encuentra en su quinto año, y han asistido a Irán en su intento de sortear una embestida de meses por parte de Estados Unidos.

Poco después de que Putin lanzara la invasión a gran escala en 2022, Irán le suministró drones Shahed a Rusia y ayudó a Moscú a establecer instalaciones de producción nacional para esas armas.

Las naciones de Asia Central se han convertido en rutas de importación y pago fundamentales para Rusia, a medida que Moscú se abre paso para evadir las restricciones occidentales. Irán ha recurrido a Asia Central como una ruta de importación alternativa en medio del bloqueo de Estados Unidos.

India, Kazajistán y Bielorrusia están entre los países que han intervenido para enviar gasolina a Rusia en semanas recientes porque los ataques ucranianos de largo alcance han diezmado las refinerías de petróleo rusas.

India emergió como uno de los mayores compradores de crudo ruso a raíz de la invasión de Putin. Aunque sus importaciones cayeron tras la presión de Trump y las nuevas sanciones estadounidenses a los gigantes petroleros rusos, la guerra de Estados Unidos contra Irán agitó los mercados petroleros y empujó a los proveedores indios a recurrir una vez más a las importaciones de Rusia. China es el mayor importador de crudo ruso e iraní.

La relación de Xi con Putin es cada vez más desigual a favor de Pekín. Las sanciones occidentales relacionadas con la guerra de Rusia contra Ucrania le han permitido a China acumular petróleo ruso con descuento, lo que amortigua el golpe de un bloqueo en el estrecho de Ormuz.

Incluso la sede de la cumbre de esta semana destaca el creciente dominio de China sobre Rusia. Kirguistán, que alguna vez fue una república soviética, había estado firmemente dentro de la esfera de influencia de Moscú. Pero la influencia de China en la nación de Asia Central ha crecido, y las cinco naciones de Asia Central se han unido más estrechamente en respuesta a la guerra de Rusia contra Ucrania.

En sus comentarios iniciales antes de una reunión el lunes con el presidente de Kirguistán Sadyr Japarov, Xi dijo que las relaciones entre Pekín y Biskek habían "dado un salto adelante" y que la cooperación estaba "floreciendo en todas las áreas".

El lunes por la noche, los líderes asistieron a una fastuosa ceremonia de apertura de los Juegos Mundiales Nómadas, celebrada en un estadio recién construido en Biskek y organizada por Japarov. Bailarines y cantantes con trajes tradicionales actuaron, mientras que jinetes a caballo atravesaban el área de un escenario rodeado por ráfagas de fuego.

Cuando Xi llegue a Estados Unidos, es probable que Trump busque la cooperación del líder chino tanto en Irán como en Corea del Norte, pero no está claro si China accederá, afirmó Gewirtz.

"Trump se ha acorralado", dijo. "El gobierno tiene dificultades para conciliar dos objetivos aparentemente irreconciliables: aumentar la presión sobre Irán y mantener su tregua con China".

Paul Sonne es jefe de la corresponsalía de Moscú, y lidera la cobertura de Rusia, el Cáucaso y Asia Central. Vive en Berlín.

David Pierson cubre la política exterior china y la participación económica y cultural de China en el mundo. Lleva más de dos décadas trabajando como periodista.

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