Harald V, el monarca de Noruega que reinó entre la tradición y la modernidad, muere a los 89 años

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President Barack Obama and first lady Michelle Obama, walk with King Harald V of Norway, center, as they arrive for the Nobel Banquet in Oslo, Norway, Thursday, Dec. 10, 2009. Harald, whose political role was limited and largely formal, was credited with being a symbol of patriotic resolve and unity in the aftermath of the Utoya massacre. But his 35-year reign was also marred by a contentious cast of family connections. He died in Oslo on Friday, Aug. 28, 2206, at age 89. (Doug Mills/The New York Times)
President Barack Obama and first lady Michelle Obama, walk with King Harald V of Norway, center, as they arrive for the Nobel Banquet in Oslo, Norway, Thursday, Dec. 10, 2009. Harald, whose political role was limited and largely formal, was credited with being a symbol of patriotic resolve and unity in the aftermath of the Utoya massacre. But his 35-year reign was also marred by a contentious cast of family connections. He died in Oslo on Friday, Aug. 28, 2206, at age 89. (Doug Mills/The New York Times)
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El rey Harald V de Noruega, cuyo reinado de 35 años abrió una antigua monarquía a un polémico elenco de conexiones familiares, que incluyó a la hija de un vendedor de telas; a un famoso chamán, y a Jeffrey Epstein, el financiero caído en desgracia, murió el viernes. Tenía 89 años.

La Corte Real anunció el fallecimiento, ocurrido en un hospital. El rey recibía tratamiento por una infección bacteriana en la sangre.

El primer ministro del país, Jonas Gahr Store, dijo en un comunicado el viernes: "Toda una nación está de luto y al pueblo de Noruega le queda un profundo sentimiento de gratitud por una larga vida al servicio de Noruega".

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"El rey Harald encontró las palabras para unirnos cuando más las necesitábamos", agregó.

El rey nació en el seno de un linaje centenario que compartía parte de su herencia con la monarquía británica, lo que lo ancló en una red de privilegios heredados en una época en la que Europa avanzaba hacia la sustitución de gobernantes todopoderosos por monarcas constitucionales más ceremoniales como Harald. Era primo lejano del rey Carlos III del Reino Unido.

De los muchos choques de su reinado entre la tradición y la modernidad, tal vez el más peligroso ocurrió de manera reciente.

Este año, el Departamento de Justicia de Estados Unidos publicó una enorme cantidad de documentos relacionados con Epstein, incluidos correos electrónicos que vinculan a la princesa heredera Mette-Marit, nuera del rey, con el delincuente sexual.

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En los correos electrónicos, la relación entre la princesa heredera y Epstein --que se desarrolló varios años después de que Epstein fuera condenado en 2008 por cargos de solicitar los servicios de una menor para la prostitución-- se mostraba íntima y en tono de broma, y demostraba que ella era más cercana a él de lo que el palacio había reconocido anteriormente. Las revelaciones suscitaron cuestionamientos sobre la idoneidad de Mette-Marit como futura reina y animaron a algunos noruegos a pedir la abolición de la monarquía.

Ya había habido algunos cuestionamientos públicos en 2001, cuando el príncipe heredero Haakon se casó con Mette-Marit Tjessem Hoiby, una exmesera, divorciada y madre soltera. Pero el propio Harald ya había comenzado el proceso de cambio que llevó a los llamados plebeyos --personas sin antepasados reales-- a la real Casa de Glücksburg creada por sus predecesores. Arriesgándose a una ruptura con su padre, el rey Olav V, y amenazando con no casarse en absoluto si sus planes se veían frustrados, en 1968 Harald se casó con Sonja Haraldsen, hija de un comerciante de tela y estudiante de la Universidad de Oslo cuando se conocieron.

Su noviazgo secreto e intermitente duró nueve años antes de que Olav abandonara su oposición y consintiera su boda.

El matrimonio marcó el inicio de una tradición familiar: sus dos hijos siguieron el ejemplo de Harald al elegir a plebeyos como cónyuges.

Las revelaciones de este año sobre la amistad de Mette-Marit con Epstein la obligaron a emitir un comunicado en el que decía que lamentaba "haber tenido algún contacto con Epstein". Pero la familia real se negó a hacer más comentarios, lo que la expuso a acusaciones de evasivas y más. "¿Puede Mette-Marit convertirse en reina después de esto?", preguntó un destacado editor de un periódico.

El escándalo fue aún más incendiario porque surgió pocos días antes de que el hijo de Mette-Marit, Marius Borg Hoiby, hijastro del príncipe heredero Haakon, fuera a juicio por múltiples cargos de violación, así como por otros delitos. En junio, fue declarado culpable de muchos de los cargos y condenado a cuatro años de prisión, y ha estado bajo arresto domiciliario mientras apela el veredicto. También en junio, la princesa heredera, diagnosticada con fibrosis pulmonar en 2018, se sometió a un trasplante de pulmón exitoso.

La crisis de este año eclipsó otros momentos en los que la familia de Harald había suscitado el escrutinio público. En 2002, su hija, la princesa Martha Louise, se casó con un escritor, Ari Behn; se divorciaron en 2017, y él se suicidó en 2019. En 2022, la princesa anunció su compromiso con Durek Verrett, un estadounidense y autoproclamado chamán que contaba a Gwyneth Paltrow entre sus amigos y clientes famosos. Se casaron en 2024.

Su relación atrajo una atención hostil hacia algunos de los comentarios pasados de Verrett, incluida su afirmación de que había utilizado un amuleto --que vendía por 222 dólares en su sitio web-- para combatir la COVID-19, y su aseveración de que el cáncer es una elección. La princesa también había sido criticada durante muchos años por afirmar ser clarividente y por instar a otros a contactar a "los ángeles y el universo divino".

La desaprobación de su relación motivó comparaciones en los medios con el revuelo en la familia real británica provocado por el matrimonio del príncipe Enrique con Meghan Markle en 2018. De hecho, había paralelismos: en 2022, la familia real noruega anunció que, al igual que el príncipe Enrique y su esposa, Martha Louise y su pareja se apartarían de los deberes reales; y, al igual que Enrique y Meghan, la princesa y Verrett, quien es negro, atribuyeron las críticas públicas de su unión al racismo.

Pero a diferencia de la enconada ruptura en el Reino Unido entre el rey Carlos III y Enrique, su hijo menor, Martha Louise describió su separación de la familia real como amistosa. Por su parte, el rey noruego dijo que él y Verrett "acordamos no estar de acuerdo".

Harald nació el 21 de febrero de 1937 en la finca real de Skaugum, a las afueras de Oslo, el tercer hijo --después de la princesa Ragnhild y la princesa Astrid-- de la princesa Martha de Suecia y el futuro rey Olav V de Noruega, quien gobernó desde 1957 hasta su muerte en 1991.

Harald y la reina Sonja tuvieron dos hijos, Martha Louise, nacida en 1971, y Haakon, en 1973. Le sobreviven ellos, su esposa y seis nietos.

Los primeros años del rey estuvieron marcados por la Segunda Guerra Mundial, que comenzó en septiembre de 1939. Seis meses después, las tropas alemanas invadieron Noruega y la familia real huyó. El abuelo de Harald, el rey Haakon VII --quien se había negado a rendirse ante los alemanes-- y su padre, entonces llamado príncipe Olav, fijaron su residencia en Londres, donde se había establecido un gobierno noruego en el exilio para oponerse al gobierno respaldado por Alemania de Vidkun Quisling, un colaborador nazi que estuvo en el poder durante gran parte de la ocupación.

Junto con su madre y sus hermanas, Harald viajó a Washington, donde pasó la mayor parte de la guerra y donde la familia se hizo amiga del presidente Franklin Roosevelt. A los 7 años, se paró detrás del presidente durante su cuarta toma de posesión en enero de 1945.

Después del final de la guerra, más tarde ese mismo año, la familia real regresó a Noruega. Harald asistió a la Universidad de Oslo, a la Academia Militar Noruega (de la cual se graduó en 1959) y a la Universidad de Oxford en el Reino Unido, donde estudió historia, economía y política en el Balliol College a principios de la década de 1960. Era conocido como atleta y, como regatista, formó parte del equipo noruego en tres Juegos Olímpicos de Verano entre 1964 y 1972, en Tokio, Ciudad de México y Múnich.

Se convirtió en rey de Noruega tras la muerte de su padre el 17 de enero de 1991, un nuevo reinado al que se le atribuyó una mayor apertura hacia el público de la que habían permitido sus predecesores. Más allá de su aceptación de los plebeyos en la familia real, ordenó la renovación de los edificios reales, incluido el Palacio Real de Oslo, para que pudieran abrirse al público.

Harald fue el primer monarca del país nacido en Noruega desde el siglo XIV. (Después de largas uniones políticas con Dinamarca y Suecia, Noruega se independizó en 1905). Al igual que otros monarcas europeos, sus poderes como jefe de Estado estaban circunscritos por la Constitución y la convención parlamentaria, para garantizar que su papel político fuera limitado y, en su mayoría, formal. Gran parte de su reinado estuvo sustentado por un auge económico que trajo prosperidad a los noruegos a partir de los yacimientos de petróleo y gas en el mar.

Pero en julio de 2011, se enfrentó a un desafío brutal para la autoimagen y la autoestima de la nación cuando Anders Behring Breivik, un extremista de ultraderecha, mató a 77 personas en ataques a edificios gubernamentales en Oslo y en la isla de Utoya. Algunos noruegos compararon la conmoción con el trauma de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.

Con un discurso dirigido a los noruegos, reuniones con las familias en duelo y una muestra pública de dolor al llorar en un servicio conmemorativo nacional, se le reconoció a Harald haber emergido como un símbolo de determinación patriótica y unidad.

"Ahora es importante que nos mantengamos unidos y nos apoyemos mutuamente, y que no dejemos que el miedo se apodere de nosotros", les dijo a sus compatriotas la noche de los ataques.

En una entrevista poco común con The New York Times unos meses después, el rey dijo: "Siempre he tenido la sensación de que, en tiempos de crisis, para eso estamos aquí, en realidad. Eso quedó demostrado en 1940, y ya veremos si esto resulta de la misma manera. Haces lo que te resulta natural, y si es lo correcto, tanto mejor".

Lynsey Chutel y Henrik Pryser Libell colaboraron con reportería.

Alan Cowell tuvo una larga carrera como corresponsal del Times en África, Medio Oriente y Europa.

Lynsey Chutel y Henrik Pryser Libell colaboraron con reportería.

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