Chevron estaría en conversaciones para expandirse en Venezuela

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El gigante petrolero afianza su apuesta de permanecer en Venezuela, donde ya representa alrededor de una cuarta parte de la producción petrolera del país.

Chevron está en conversaciones avanzadas para expandir sus operaciones en Venezuela de manera significativa, y un acuerdo podría anunciarse la próxima semana, según personas familiarizadas con las negociaciones entre la empresa petrolera y funcionarios venezolanos.

Cualquier inversión nueva de Chevron, la segunda mayor empresa petrolera de Estados Unidos y la única con una presencia importante en Venezuela, reforzaría los esfuerzos del país por revitalizar su maltrecha industria petrolera y su economía en dificultades.

Ese acuerdo también sería una victoria significativa para el gobierno de Donald Trump, que ha presionado a las empresas estadounidenses para que desempeñen un papel más importante en la industria energética de Venezuela después de que las fuerzas estadounidenses capturaran en enero a Nicolás Maduro, el líder del país.

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The Wall Street Journal reportó anteriormente la negociación de nuevas inversiones en Venezuela por parte de Chevron.

Otras empresas petroleras estadounidenses también han estado explorando oportunidades en el país sudamericano, aunque gran parte de lo que se ha concretado en lo que va del año ha sido preliminar o relativamente pequeño.

Las conversaciones aún podrían fracasar. Sin embargo, el esfuerzo de Chevron por reforzar su presencia en Venezuela se basa en una apuesta que la empresa hizo hace dos décadas de quedarse en ese país después de que su gobierno modificara las condiciones bajo las cuales las empresas petroleras extranjeras podían operar. Otras compañías petroleras estadounidenses, incluidas Exxon Mobil y ConocoPhillips, se negaron a aceptar los nuevos términos y abandonaron Venezuela.

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Si bien gran parte de la industria petrolera de Venezuela se sumió en el caos debido a la corrupción, la mala gestión y las sanciones de Estados Unidos, las operaciones de Chevron surgieron como un faro de estabilidad en el país, y ahora representan aproximadamente una cuarta parte de la producción total de Venezuela.

Las negociaciones ponen de manifiesto el importante cambio que se está produciendo en el panorama energético de Venezuela, que posee algunas de las mayores reservas de petróleo del mundo. Mantener el control nacional sobre sus recursos naturales ha moldeado la política del país durante décadas, y muchos venezolanos ven el petróleo como un derecho de nacimiento y una piedra angular de la identidad nacional.

Pero el gobierno de Trump también ha convertido al crudo de Venezuela en un elemento central de su campaña para afirmar el dominio energético de Estados Unidos en todo el hemisferio occidental, donde el aumento de la producción ha ayudado a mitigar la pérdida de petróleo proveniente de Medio Oriente a causa de la guerra de Irán durante los últimos seis meses.

A menudo, los líderes estadounidenses anteriores evitaban cualquier insinuación de que obtener el control de los recursos naturales de un país extranjero fuera un objetivo principal de la política exterior y militar de Estados Unidos, cautelosos ante la reacción internacional.

Pero el presidente Trump y algunos de sus principales asesores han dejado claro que el petróleo es una parte importante de su incursión en Venezuela.

Incluso antes de destituir a Maduro del poder, funcionarios estadounidenses afirmaron sin rodeos que Estados Unidos creó la industria petrolera de Venezuela y que, de hecho, el gobierno del país robó los campos petroleros estadounidenses mediante nacionalizaciones.

Bajo la presión de Estados Unidos, apenas unas semanas después de la captura de Maduro, la Asamblea Nacional de Venezuela aprobó una profunda reforma de la legislación que rige su industria petrolera, con lo que otorgó a las empresas petroleras extranjeras un mayor control sobre sus operaciones en el país. Esta medida revirtió gran parte de la nacionalización de proyectos petroleros que Venezuela realizó en 2007 y abrió el camino para que Chevron expandiera su presencia en el país.

La nacionalización había sido un pilar del chavismo, el movimiento político creado por Hugo Chávez, predecesor de Maduro, quien ejerció el control sobre Venezuela hasta este año.

La sucesora de Maduro, Delcy Rodríguez, ante las amenazas estadounidenses de que podría correr una suerte similar, se ha mostrado mucho más abierta a trabajar con el gobierno de Estados Unidos, y habla y se reúne con frecuencia con altos funcionarios de la presidencia de Trump.

Dicho esto, las negociaciones entre algunas empresas petroleras estadounidenses y la compañía petrolera estatal de Venezuela han avanzado lentamente.

Bryan Sheffield, socio director de Formentera Partners, un pequeño productor de petróleo con sede en Austin, Texas, dijo que, por muy atractivos que fueran los recursos de Venezuela, estaba perdiendo el interés porque su empresa tenía dificultades para llamar la atención de los funcionarios en Caracas.

"Simplemente no logro ganar impulso con ellos", dijo Sheffield, cuyo equipo ha visitado Venezuela varias veces en los últimos meses. "Lo que enfrentamos es un estancamiento en la negociación de acuerdos".

Los representantes del Ministerio para la Comunicación e Información de Venezuela no respondieron a una solicitud de comentarios sobre las declaraciones de Sheffield.

Rebecca F. Elliott cubre el sector energético para el Times.

Simon Romero es corresponsal del Times para México, América Central y el Caribe. Reside en Ciudad de México.

Anatoly Kurmanaev cubre Venezuela y su gobierno interino.

Lisa Friedman es corresponsal de negocios y cubre el sector energético para The New York Times.

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