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El príncipe Enrique y su familia planean regresar al Reino Unido

Reportajes Especiales - Lifestyle

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La sorpresiva decisión pone fin al exilio autoimpuesto de los duques de Sussex, que comenzó en medio de un clima de enojo y recriminaciones con el resto de la familia real.

El príncipe Enrique, su esposa, Meghan, y sus hijos volverán a mudarse al Reino Unido en las próximas semanas, según dos personas familiarizadas con su decisión. La mudanza se produce seis años después de que partieran hacia Estados Unidos en medio de un conflicto con otros miembros de la familia real.

La sorpresiva decisión pone fin a un exilio autoimpuesto del duque y la duquesa de Sussex, que comenzó en medio de un clima de enojo y recriminaciones, lo que atrajo la atención internacional hacia las facciones enfrentadas dentro del Palacio de Buckingham.

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Al príncipe Enrique se le despojó de sus títulos militares honorarios y patrocinios reales en 2021, un año después de anunciar que él y su esposa darían "un paso atrás" en sus deberes oficiales. En algunos tabloides, a su partida hacia Estados Unidos se le llamó "Megxile".

La disputa de años continuó al otro lado del Atlántico: Enrique escribió un libro revelador, Spare: En la sombra; la pareja concedió una entrevista a Oprah Winfrey; y varios intentos de reconciliación fracasaron. Durante años, Enrique acusó al Palacio de Buckingham de impedir el regreso de su familia al Reino Unido al negarse a brindarles protección armada.

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El rey Carlos III fue informado de la decisión el domingo, según una de las personas, y agregó que la mudanza de la familia no se discutió cuando el duque y la duquesa visitaron el Reino Unido y se reunieron con el rey este verano.

No habrá ningún cambio en el estatus de Enrique y Meghan como miembros inactivos de la realeza, y seguirán siendo personas particulares mientras residan en el Reino Unido, dijeron ambas personas.

Representantes del Palacio de Buckingham se negaron a hacer comentarios y un portavoz de Enrique y Meghan no respondió a las solicitudes de comentarios el miércoles.

Enrique y Meghan tienen dos hijos, Archie, de 7 años, y Lilibet, de 5, y ambos han pasado la mayor parte de sus vidas lejos de sus parientes de la realeza. Una persona dijo que el duque y la duquesa habían inscrito a sus hijos en la escuela a tiempo para que comiencen en septiembre.

No estaba claro dónde vivirá la familia, pero parecía probable que no regresara a las residencias reales. Una persona familiarizada con la decisión dijo que el estatus de la familia no cambiaría, en consonancia con el acuerdo actual.

El regreso de Enrique y Meghan sin duda desatará un frenesí mediático en un país donde la familia real y sus muchos dramas han polarizado al público, pero aún despiertan un intenso interés.

Enrique ha culpado repetidamente al frenesí de noticias que rodeó a su madre, la princesa Diana, por su muerte. Y se ha quejado de que una atención similar y abrumadora por parte de los agresivos tabloides británicos fue devastadora para su familia.

El anuncio del miércoles planteó la perspectiva de una posible reconciliación entre Enrique y su familia, la cual había parecido distante apenas el mes pasado, cuando Enrique y Meghan se reunieron en privado con el rey y la reina en Highgrove House en la región de los Cotswolds, a unos 160 kilómetros al oeste de Londres.

Esa reunión pareció arrojar poca evidencia pública de un acercamiento. Pero una de las personas familiarizadas con el próximo regreso de Enrique al Reino Unido dijo que el rey acogió con agrado la oportunidad de pasar más tiempo con su hijo menor y su familia.

Se sabe menos sobre la posibilidad de que Enrique y su hermano, Guillermo, superen el distanciamiento entre ellos. En Spare, Enrique describió a su hermano como "mi archienemigo" y se dice que la relación entre ambos ha permanecido gélida.

La perspectiva de que regrese cierta cordialidad a la familia real seguramente será bien recibida por una institución que alguna vez fue sólida como una roca y que ha parecido estar en un estado de agitación durante gran parte de las últimas décadas.

En 2018, la boda de Enrique y Meghan, una actriz estadounidense, cautivó al mundo y una vez más empujó a una joven al centro de atención mundial. Ocurrió siete años después de que Guillermo se casara con Kate y más de dos décadas después de que Diana perdiera la vida en un accidente automovilístico mientras era perseguida por los paparazzi.

El matrimonio de Enrique y Meghan fue recibido inicialmente como el comienzo de una nueva era para la monarquía, descrito como un futuro moderno para una familia real firmemente arraigada en el pasado. La boda se hizo eco de la energía de la propia boda de Diana en 1981, que fue vista en todo el mundo.

Pero las peleas que se produjeron dentro de los muros del palacio después de que Enrique y Meghan se casaran se convirtieron en objeto de enorme especulación e intriga en los tabloides británicos. La pareja citaría más tarde esa presión como un factor central en su deseo de irse del Reino Unido.

Esa decisión se convirtió en nada menos que un divorcio caótico, con afirmaciones y contraafirmaciones cruzadas mientras ambas partes negociaban en público. Cuando Enrique y Meghan anunciaron que se alejaban de sus deberes, el palacio respondió que "las conversaciones con el duque y la duquesa de Sussex se encuentran en una etapa inicial" y que "estos son problemas complicados que tomará tiempo resolver".

La distancia no pareció aliviar la animosidad.

En la entrevista con Oprah, Meghan dijo que miembros de la familia real no querían que su hijo por nacer fuera príncipe o princesa y habían expresado preocupaciones sobre qué tan oscuro sería el color de la piel del bebé. También dijo que había contemplado el suicidio antes de que la pareja partiera hacia Estados Unidos.

Tanto la entrevista como el libro de Enrique parecieron profundizar la brecha entre Enrique, su padre y su hermano. Lo mismo ocurrió con una disputa sobre si Enrique y su familia recibirían el tipo de seguridad financiada con fondos públicos de la que gozan otros miembros de la realeza en el Reino Unido.

Durante los últimos años, Enrique ha argumentado que su familia no podía regresar al Reino Unido por una decisión del gobierno de no brindarles seguridad debido a su estatus de miembros inactivos de la realeza. En una serie de demandas, Enrique sostuvo que se le negaba la protección de manera ilegal.

Los tribunales fallaron en su contra apenas el año pasado. Pero en diciembre, surgieron informes de que la cuestión de su seguridad estaba una vez más bajo revisión. No está claro si ese asunto se ha resuelto y si influyó en la decisión de volver a mudarse.

Tampoco está claro qué hará la pareja, a nivel profesional, cuando vuelvan a vivir en el Reino Unido. Los medios de comunicación han sugerido que Enrique y Meghan tienen un patrimonio neto de alrededor de 60 millones de dólares.

En Estados Unidos, la pareja firmó un acuerdo multimillonario con Netflix en 2020 para producir programas para la empresa de streaming. Ese acuerdo fue extendido cinco años después, pero por un monto menor, dijeron en ese momento personas familiarizadas con el acuerdo.

Entre las producciones que surgieron del acuerdo se encontraba una serie documental de Netflix de seis partes titulada Enrique y Meghan, en la que la pareja detallaba la vida dentro de los muros reales y su decisión de irse.

El resumen del episodio 5 en el sitio web de Netflix dice: "Después de que se filtran correspondencias privadas con sus familias, la pareja toma una decisión crucial, y las consiguientes campañas en línea se vuelven escalofriantes".

Según se informa, a Enrique se le pagaron unos 20 millones de dólares por su libro y otros que él o su esposa pudieran escribir en el futuro. El libro fue un éxito financiero arrollador y vendió más de 1,43 millones de ejemplares en Estados Unidos, Canadá y el Reino Unido en su primer día.

Michael D. Shear es el corresponsal jefe en el Reino Unido de The New York Times, y se encarga de cubrir la política y la cultura británicas, así como la diplomacia en todo el mundo.

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