
El aumento repentino de cruces hacia Ceuta volvió a poner a prueba la relación entre España y Marruecos y la capacidad de respuesta de las autoridades europeas.
Miles de migrantes treparon una cerca fronteriza o nadaron hasta las costas del enclave norteafricano español de Ceuta el jueves, lo que generó la movilización del ejército español y avivó las tensiones políticas en la España peninsular.
Según Juan Jesús Vivas, presidente de Ceuta, en los últimos días 1500 migrantes han entrado en la zona. Ceuta es una península de 9,6 kilómetros de largo ubicada en la costa norte de Marruecos y que ha sido gobernada por España desde hace siglos. Al menos 18 personas han muerto en su intento de entrar al territorio, dijo un portavoz del gobierno español el jueves.
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Pero las llegadas fueron tan numerosas --y las posibles ramificaciones políticas y de seguridad han sido consideradas tan graves-- que el gobierno español dijo el jueves por la noche que había movilizado a las fuerzas armadas para reforzar a la policía en Ceuta. Dijo en un comunicado que estaba enviando pelotones militares para hacer cumplir la seguridad fronteriza, incrementando el apoyo aéreo y naval, y mandando equipos de buceo para patrullar las aguas. La Unión Europea ofreció enviar a España el apoyo de Frontex, su agencia de fronteras y guardia costera, para restablecer el orden.
"Es una situación de absoluta emergencia humanitaria y social", le dijo Vivas a una estación de radio española el jueves.
El jueves por la noche, el gobierno de Ceuta añadió en un comunicado que se trata de "una situación sin precedentes que está poniendo a prueba nuestra capacidad de respuesta institucional y generando una extraordinaria preocupación en el conjunto de la ciudadanía". Fernando Rodríguez Contreras, un funcionario del gobierno, dijo que la estimación preliminar del número de personas que habían cruzado era de decenas de miles, aunque esa cifra no pudo ser confirmada.
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Durante mucho tiempo, la migración en Ceuta y en Melilla, otra ciudad autónoma española en el norte de África, ha sido un punto de tensión entre Marruecos y España. Las dos zonas constituyen la única frontera terrestre de la Unión Europea con África, y pueden atraer a un gran número de hombres jóvenes y otros migrantes que buscan entrar al bloque. Más de 10.000 personas cruzaron la frontera en dos días en 2021, cuando la crisis migratoria alcanzó su punto máximo. En 2022, al menos 23 migrantes murieron en una estampida durante un intento de cruce masivo en Melilla. Muchos otros han muerto en el mar.
El jueves por la noche no estaba claro qué había provocado la más reciente aglomeración de personas en Ceuta. Los analistas dijeron que era demasiado pronto para sacar conclusiones, pero que Marruecos, que controla los flujos migratorios a través de la frontera, podría haber estado molesto por el reciente esfuerzo de España por profundizar los lazos con Argelia. Los críticos de derecha culparon de atraer llegadas ilegales al nuevo plan del gobierno español para darles una vía hacia el estatus legal a los migrantes indocumentados que ya están en el país.
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Lo que está claro es que la frontera, en el continente africano, también ha sido una importante fuente de tensión política interna para el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, tanto con los opositores políticos conservadores y antinmigrantes que lo acusan de ser laxo en el control fronterizo, como con los defensores de los migrantes que critican al gobierno por sus duras tácticas de control de migración.
A diferencia de Estados Unidos y algunos vecinos europeos definidos por sus duras posturas sobre la migración, el gobierno de izquierda de España ha proyectado la imagen de ser el nuevo crisol de culturas de Occidente. Ha acogido a los migrantes, en especial a los latinoamericanos que hablan español, comparten su religión y entienden su cultura. Algunos activistas han argumentado que la cálida bienvenida no se extiende a muchos africanos, y que España tiene una relación histórica complicada con Marruecos, que representa el mayor número de migrantes legales en España.
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Pero el gobierno dejó claro el jueves que el alto volumen de cruces ilegales no forma parte de su visión.
"El gobierno de España está volcado en dar una respuesta inmediata a la situación en Ceuta", escribió Sánchez en las redes sociales el jueves, mientras las cadenas de televisión españolas transmitían imágenes de autoridades españolas abrumadas observando cómo pasaban miles de migrantes emocionados.
La oposición de derecha aprovechó el momento.
"Es una invasión", dijo Santiago Abascal, el líder del partido de extrema derecha Vox, quien acusó al gobierno de Sánchez de invitar a propósito a los migrantes, sobre quienes sugirió, sin pruebas, que eran criminales, violadores y posibles votantes de izquierda.
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El principal partido de la oposición adoptó un tono más mesurado, pero le pidió a Sánchez que declarara una emergencia nacional.
"La situación en Ceuta es desesperada", dijo Alberto Núñez Feijóo, líder del conservador Partido Popular. "El gobierno no puede mirar para otro lado en sus obligaciones".
España, deseosa de mantener buenas relaciones con Marruecos, en parte para preservar su cooperación en la disuasión de las llegadas de migrantes, ha minimizado las críticas al gobierno marroquí, y ha dicho que Marruecos está ayudando a evitar que más personas entren en territorio español. El gobierno español también dijo en un comunicado que estaba destinando más recursos a la frontera, donde la abrumada policía española y los servicios de emergencia se habían visto obligados a centrarse únicamente en atender a los heridos durante el cruce.
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Vivas, el presidente de Ceuta, dijo que los centros de acogida y las instalaciones para menores no acompañados de la zona estaban desbordados.
El Ministerio del Interior de España dijo que las redes de tráfico de personas estaban aprovechando una reciente decisión del Tribunal Supremo para animar a los migrantes a intentar entrar a Europa a través de España. Esa decisión prohibió la devolución sumaria de los migrantes interceptados en el mar mientras intentaban llegar a los territorios españoles.
Los informes de los medios de comunicación españoles desde Ceuta describieron a algunos de los que habían completado con éxito la travesía marítima como agotados por el viaje y al borde de la muerte, pero a otros como exultantes, vitoreando "¡Viva España!" mientras lanzaban chanclas al aire o se arrodillaban para besar el suelo español.
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Pero las imágenes de miles de personas, en su gran mayoría hombres jóvenes, caminando sin impedimentos hacia el territorio español tocaron una fibra sensible para algunos en España y en toda Europa.
"La protección de las fronteras exteriores de la Unión es una parte crucial de nuestros esfuerzos para luchar contra la migración ilegal", escribió Magnus Brunner, comisario de Asuntos de Interior y Migración de la Unión Europea, en las redes sociales. "Estamos en contacto con las autoridades pertinentes sobre la evolución de la situación en Ceuta".
Carlos Barragán colaboró con reportería desde Madrid.
Jason Horowitz es el jefe de la corresponsalía en Madrid para el Times; cubre España, Portugal y la forma en que vive la gente en toda Europa.
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Carlos Barragán colaboró con reportería desde Madrid.
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