Los saudíes llegan a un acuerdo con EE. UU. que podría permitirles enriquecer su combustible nuclear

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Legisladores estadounidenses y funcionarios israelíes se oponen a dicho plan, que se anunciará el miércoles, por temor a que el reino pueda desarrollar armas nucleares.

El gobierno de Donald Trump planea anunciar el miércoles que ha llegado a un amplio acuerdo nuclear con Arabia Saudita que podría llevar a que el país enriquezca su propio combustible para reactores nucleares, dijeron funcionarios estadounidenses.

El acuerdo tiene como objetivo vincular aún más a Estados Unidos con el gobierno saudí a medida que la guerra con Irán está tensando esa relación. El gobierno de Trump, según los funcionarios, estima que este hecho proporcionará miles de millones de dólares a la industria nuclear estadounidense, empezando por Westinghouse, que diseña muchos de los reactores que se venden en el extranjero.

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El gobierno de Trump planea firmar y anunciar formalmente el acuerdo con los saudíes el miércoles, dijeron dos funcionarios estadounidenses, quienes hablaron bajo condición de anonimato para discutir sobre diplomacia delicada. La gestión anunciaría los detalles al Congreso poco después.

Aunque el acuerdo probablemente tendría apoyo entre muchos republicanos, algunos legisladores estadounidenses de ambos partidos, junto con funcionarios israelíes, han expresado su oposición a dicho plan, por temor a que el reino pueda usar un proyecto nuclear civil para, eventualmente, desarrollar armas nucleares.

El secretario de Estado, Marco Rubio, dijo a los reporteros que viajaban con él en Manila el miércoles que no tenía nada que decir sobre ningún acuerdo nuclear con Arabia Saudita. "Tal vez más tarde hoy, una vez que Washington despierte, haya un anuncio", dijo. "Les prometo que se enterarán".

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Al ser preguntado sobre las preocupaciones de que el acuerdo pudiera llevar a que Arabia Saudita desarrolle armas nucleares, Rubio dijo: "Basta decir que Estados Unidos no va a llegar a ningún acuerdo con ningún país del mundo que conduzca al riesgo de proliferación".

El acuerdo ha estado en discusión durante años, y durante el gobierno de Joe Biden se concibió como parte de un trato más amplio que incluiría el reconocimiento diplomático de Israel por parte de Arabia Saudita. Pero después de los ataques del 7 de octubre de 2023 contra Israel a manos de Hamás, esa perspectiva se desvaneció. El presidente Trump separó la propuesta de cooperación nuclear civil entre Estados Unidos y Arabia Saudita de cualquier exigencia de que Arabia Saudita reconozca a Israel.

El acuerdo requerirá la revisión del Congreso, que bajo la Ley de Energía Atómica tiene el poder de votar una resolución de desaprobación. Pero, en la práctica, el acuerdo probablemente se aprobaría, porque el Congreso tendría que reunir una mayoría a prueba de veto para anular la iniciativa de Trump.

No obstante, es probable que el debate sobre el acuerdo sea feroz. Para concretar el pacto con el príncipe heredero Mohammed bin Salman, el líder de facto del país de 40 años, Trump tuvo que aceptar términos que podrían limitar el acceso de los inspectores internacionales a cualquier sitio del país que, según ellos, pudiera ser una vía para desviar combustible a proyectos armamentísticos.

Y acordó que, después de un estudio conjunto con Arabia Saudita sobre la economía de la producción de combustible nuclear, se les podría permitir a los saudíes enriquecer uranio o reprocesar plutonio en su territorio.The Wall Street Journal reportó el martes por la noche que Trump había aprobado el acuerdo.

El príncipe Mohammed ha prometido que construiría armas nucleares si Irán lo hace, e incluso insistió en una entrevista que lo haría "sin lugar a dudas".

Irán ha tenido un programa nuclear que, según dice, está destinado a un uso civil, aunque ha enriquecido uranio casi a nivel de grado armamentístico tras la retirada de Trump en 2018 de un acuerdo nuclear de la era de Barack Obama. Luego, Trump ordenó a las fuerzas estadounidenses que se unieran a Israel para atacar los sitios nucleares de Irán en junio de 2025, y comenzar una guerra contra Irán este febrero.

Trump y el príncipe Mohammed acordaron proceder con la cooperación nuclear civil entre Estados Unidos y Arabia Saudita durante una visita a la Casa Blanca por parte del príncipe en noviembre pasado. Funcionarios estadounidenses y saudíes han estado en conversaciones sobre un plan desde entonces. Estuvieron finalizando los detalles esta primavera y verano, y tenían como objetivo compartir el plan con el Congreso pronto, reportó The New York Times a principios de este mes.

El acuerdo incluye dos cartas anexas secretas acordadas con los saudíes. Se espera que el gobierno argumente que contienen información comercial confidencial y que tratan sobre cuestiones delicadas de seguridad nacional. Pero es posible que algunos miembros del Congreso no estén dispuestos a votar por el acuerdo hasta que todas las cartas se hagan públicas.

El tipo de acuerdo al que ha llegado el gobierno de Trump con Arabia Saudita se llama Acuerdo 123 (pronunciado uno-dos-tres), que establece un marco legalmente vinculante entre las naciones sobre cooperación nuclear. Las obligaciones de dicho acuerdo tienen como objetivo garantizar la no proliferación de armas nucleares. Estados Unidos tiene 26 de estos acuerdos con 51 gobiernos y el Organismo Internacional de Energía Atómica.

Las concesiones de Trump a los saudíes sobre los términos del acuerdo nuclear son significativas. Cuando Estados Unidos firmó un acuerdo similar con los Emiratos Árabes Unidos, que entró en vigor en 2009, hubo condiciones mucho más restrictivas. Los EAU acordaron someterse a inspecciones estrictas, y firmaron lo que se llama un "protocolo adicional" con el Organismo Internacional de Energía Atómica. Además acordaron renunciar al derecho de producir su propio combustible, y eliminaron la posibilidad de tener la infraestructura para producir un arma.

Ese acuerdo llegó a conocerse como el "estándar de oro" para la no proliferación nuclear. Y aunque el gobierno planea argumentar que tendrá otras restricciones vigentes --incluyendo asociaciones conjuntas con los saudíes que permitirán a Washington vigilar de cerca el programa del reino--, el hecho es que Trump se ha retractado de las restricciones negociadas por los gobiernos de George W. Bush y Barack Obama.

Aunque la mayor parte de las negociaciones con los EAU tuvo lugar mientras Bush ocupaba el cargo, el acuerdo fue concluido por Obama y entró en vigor en 2009.

Durante el primer gobierno de Trump, Thomas J. Barrack Jr., un empresario y principal recaudador de fondos para Trump, propuso a la Casa Blanca que las empresas estadounidenses, incluida su propia firma de capital privado, ayudaran a Arabia Saudita a construir plantas de energía nuclear. Esa propuesta se estancó, en parte debido a la renuencia saudí a aceptar las políticas de no proliferación estadounidenses.

El gobierno de Biden mantuvo conversaciones con los saudíes sobre un acuerdo nuclear civil como parte de una propuesta que haría que el reino reconociera a Israel.

En abril de 2025, poco después de que Trump regresara al cargo, Chris Wright, el secretario de Energía, discutió una propuesta con el príncipe Mohammed en una visita al reino, seis meses antes de la visita del príncipe a Washington, dijeron funcionarios estadounidenses.

Trump y el príncipe Mohammed se enfrentaron en mayo por la agresión de Estados Unidos en la guerra de Irán. El príncipe se negó a permitir que el ejército estadounidense usara el espacio aéreo saudí para una operación destinada a escoltar buques cisterna comerciales a través del estrecho de Ormuz, que las fuerzas iraníes, en esencia, controlan. El acuerdo nuclear civil ayuda a poner las relaciones entre Estados Unidos y Arabia Saudita nuevamente en un terreno más estable.

Durante el gobierno de Biden, Estados Unidos y Arabia Saudita también discutían un acuerdo de defensa mutua, como parte del amplio plan que incluiría la cooperación nuclear a cambio del reconocimiento saudí de Israel. Durante mucho tiempo, los saudíes han presionado a los funcionarios estadounidenses para lograr un acuerdo de defensa mutua que sea ratificado por el Senado, de modo que los futuros presidentes estadounidenses no puedan retractarse fácilmente de él. Los funcionarios saudíes querían dicho acuerdo en parte para disuadir la agresión iraní.

Trump y el príncipe Mohammed llegaron a un entendimiento durante la reunión en la Casa Blanca en noviembre pasado sobre un acuerdo de defensa entre los dos gobiernos, que incluiría la venta de aviones de combate avanzados F-35 al reino. Pero eso no llegó a ser un tratado que el gobierno presentaría al Senado para su ratificación.

Durante la guerra de Irán este año, Arabia Saudita ha dependido de Estados Unidos para que proporcione misiles interceptores para la defensa aérea contra proyectiles iraníes. Sin embargo, a los funcionarios saudís les preocupa si la política estadounidense en Medio Oriente, incluida la asociación de Estados Unidos con Israel, está aumentando los riesgos para Arabia Saudita y otras naciones árabes del Golfo.

En parte debido a eso, los diplomáticos saudíes han estado intentando mantener conversaciones con Irán. Los dos países normalizaron relaciones diplomáticas en 2023, en un acuerdo mediado por China.

David E. Sanger cubre el gobierno de Donald Trump y una amplia gama de temas relacionados con la seguridad nacional. Ha sido periodista del Times durante más de cuatro décadas y ha escrito cuatro libros sobre política exterior y retos de seguridad nacional.

Edward Wong cubre los asuntos globales, las políticas internacionales estadounidenses y el Departamento de Estado para el Times.

William J. Broad ha reportado sobre ciencia en el Times desde 1983. Vive en Nueva York.

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