Madonna vuelve a la pista de baile con brío

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En la continuación de su exitoso "Confessions on a Dance Floor", de 2005, la superestrella del pop renueva su mito fundacional y revela los problemas que ha superado bailando.

Allá por finales de la década de 1970 y principios de la de 1980, había una joven en la pista de baile de una discoteca que se la pasaba en grande. Se había mudado al Lower East Side de Nueva York desde Míchigan para intentar triunfar como bailarina. En los locales del centro, donde se reunían hombres y mujeres gay, artistas escénicos, bailarines de freestyle latino, breakdance y punks, podía ser ella misma, libre y en movimiento.

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Es una historia de sus orígenes que Madonna lleva años intentando contar en el cine, con una película de estudio que, según ella, quedó archivada por culpa de la tacañería. Una vida tan grandiosa como la suya, dijo a la revista Interview el mes pasado, "necesitaba un gran presupuesto". (Según se dice, las negociaciones en Hollywood servirán de material para la próxima temporada de The Studio, de Apple TV).

Tras este revés, recurrió a esas raíces tempranas, y a las heridas y los éxitos que ha vivido desde entonces, en su nuevo álbum de estudio Confessions II, sucesor espiritual del exuberante Confessions on a Dance Floor de 2005. Tanto entonces como ahora, Madonna vuelve a la discoteca como si fuera un santuario, pero mientras que ese álbum anterior ensalzaba la fiesta en sí misma, Confessions II arroja luz sobre los problemas que ha exorcizado en la pista de baile.

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Empezando por el techno chispeante de "I Feel So Free", Madonna crea una cámara de eco vocal, susurrando: "It's really hard for me to trust people / That's why I like to go dancing -- safety in numbers." (Me cuesta mucho confiar en la gente / Por eso me gusta ir a bailar: la unión hace la fuerza). En lugar de absolver sus pecados, el productor británico Stuart Price sube el volumen gradualmente.

Al volver a reunirse con Price, su colaborador principal en Confessions on a Dance Floor, el dúo toma impulso al estilo de siempre. La mezcla continua del álbum --las canciones se funden unas con otras-- recrea una sesión de DJ mientras Madonna explica la teología de la liberación en el mundo de las discotecas a través de varios subgéneros de baile. El trance de "Good for the Soul" da paso al animado EDM de "One Step Away", cuya letra ("Nobody's free until they're broken"; Nadie es libre hasta que se rompe) parece hecho a medida para las comunidades de recuperación.

Madonna y Price figuran como únicos autores de nueve de las 16 canciones del LP, un enfoque centrado que faltó en los álbumes publicados durante las dos décadas transcurridas entre sus colaboraciones. Entre tanto, Madonna firmó un contrato con Live Nation e Interscope y sacó una serie de LP repletos de productores e ideas que a veces resultaban un poco a la defensiva (como Rebel Heart de 2015). Confessions II se resiste a esas digresiones y mantiene su objetivo de alcanzar la trascendencia.

En "Good for the Soul", Madonna explica la cosmología de una rave; con su voz en doble pista sobre música electrónica, entona: "Everything begins in consciousness" (Todo empieza en la conciencia). Sobre el disco vertiginoso de "Love Sensation", nos asegura: "There's nothing that we cannot do!" (¡No hay nada que no podamos hacer!). El álbum podría haberse titulado "Afirmaciones" por su energía sudorosa y estimulante.

Y sigue en ascenso incluso cuando Madonna explora el pasado. La progresión de acordes de música house de "Bring Your Love", un dúo con Sabrina Carpenter, recuerda el ritmo alegre de "Vogue". Ambas interpretaron estas canciones durante la actuación de Carpenter en Coachella en abril. En lugar de aprovechar el sonido del éxito de la artista más joven --como Madonna podría haber intentado en el pasado--, tanto la canción como la actuación --con los corsés de satén y encaje de la época de Confessions on a Dance Floor-- invitan estratégicamente a reflexionar sobre su influencia en las provocaciones sensuales de Carpenter.

En la segunda mitad del álbum, Madonna está lista para abordar los conflictos que la llevaron de vuelta a los clubes a lo largo de los años. La batería y el bajo de "Fragile", con sus atmosféricas cuerdas de sintetizador, aportan un final conmovedor a la relación de Madonna con su hermano menor Christopher, con quien se reunió antes de que él falleciera en 2024. "The Test", coescrita e interpretada junto a su hija Lola, fusiona un synth-pop alegre con ritmos downtempo mientras ambas se enfrentan a sus relaciones conflictivas con la fama.

"Betrayal" resulta menos interesante; repite en bucle un sample siniestro de trompeta y teclado de "Gnossienne n.º 1" de Erik Satie para lanzar una burla a su madrastra: "You'll never take my mother's place" (Nunca ocuparás el lugar de mi madre). La balada "LES Girl" cierra el álbum con una nota discordante y empalagosa.

Antes de su lanzamiento, Madonna adelantó Confessions II con un video de casi 14 minutos dirigido por David Toro y Solomon Chase, conocidos juntos como Torso. Es una fantasía que pretende ser cyberpunk, repleta de cameos de celebridades--Julia Garner (que iba a ser la protagonista de la película biográfica), Odessa A'zion, Honey Dijon-- que se divierten en discotecas, baños y salones, a veces perseguidas por robots y disparando rayos láser por la vagina. Tras su estreno en el Festival de Cine de Tribeca, Madonna ofreció una actuación un poco torpe en Times Square, patrocinada por la app de citas gay Grindr, con un baile algo rígido debido a una lesión de rodilla que aún le molestaba. Estas imágenes parecen estar a la vez ancladas en un pasado fetichizado, y presagiar un futuro sádico.

Ninguna de las imágenes promocionales de Confessions II se acercó a la construcción cinematográfica del mundo de "Danceteria", un tema del álbum que rinde homenaje a una de las discotecas donde Madonna dio sus primeros pasos. A lo largo de la canción, va nombrando a amigos que marcan el camino hacia la pista de baile: Debbie Harry, Debi Mazar, Mark Kamins, Fab 5 Freddy, Jean-Michel Basquiat. Sabemos que la joven narradora se convertirá en Madonna, o mejor dicho, en muchas versiones de sí misma que definirán la cultura pop. Pero en esa discoteca de lujo donde "everyone here is a work of art," (todo el mundo aquí es una obra de arte), encuentra el lugar donde nacen todas esas grandes ideas.

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