
A pesar de las objeciones de EE. UU., Irán y Omán avanzan con sus planes de cobrar a los barcos que transiten por el estrecho, según funcionarios y diplomáticos al tanto del asunto.
Irán y Omán, un país aliado de Estados Unidos, avanzan con sus planes de cobrar a los barcos que transiten por el estrecho de Ormuz, a pesar de las objeciones públicas de Estados Unidos, según un funcionario iraní y cuatro diplomáticos con conocimiento del asunto.
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De concretarse, los planes supondrían un cambio significativo respecto al estatus previo a la guerra en esta vía marítima estratégica, lo que pone de relieve cómo la decisión de Estados Unidos e Israel de atacar Irán el 28 de febrero ha transformado Medio Oriente de formas trascendentales e imprevistas.
Antes de la guerra, el estrecho de Ormuz era una ruta marítima internacional por la que los barcos navegaban libremente entre Irán y Omán, transportando petróleo y gas del golfo Pérsico al resto del mundo. Durante los combates, Irán bloqueó de facto esta vía marítima que es un importante cuello de botella para el comercio mundial, provocando que los precios de la energía se dispararan.
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Desde entonces, los funcionarios iraníes han declarado en repetidas ocasiones su intención de rentabilizar el estrecho.
Omán presentó recientemente una propuesta formal a Estados Unidos y a otros aliados occidentales en la que se esbozaba un plan según el cual las compañías navieras pagarían tarifas de servicio por utilizar el estrecho, según el funcionario iraní y un diplomático regional.
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[El mapa muestra las rutas iraníes en rojo y las rutas omaníes en verde, así como las rutas que se utilizaban antes de la guerra, a la izquierda, y la zona de peligro de minas, en el centro].
Una persona al tanto de la postura de Estados Unidos dijo que los negociadores estadounidenses habían recibido la propuesta de Omán y tenían inquietudes que planeaban discutir con funcionarios omaníes. Tanto esa persona como el diplomático regional afirmaron que la propuesta se refiere a tarifas voluntarias, no a un peaje obligatorio. Todos los funcionarios y diplomáticos citados en este artículo hablaron bajo condición de anonimato para abordar temas diplomáticos delicados.
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El futuro del estrecho sigue siendo un tema central en las conversaciones entre Estados Unidos e Irán para alcanzar un acuerdo de paz duradero.
El diplomático regional dijo que la propuesta de Omán está inspirada en parte en los acuerdos del estrecho de Malaca y Singapur, una vía navegable asiática en la que una fundación privada recauda contribuciones voluntarias para garantizar la navegación segura.
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Cualquier tarifa pagada en el estrecho de Ormuz sería voluntaria, señaló el diplomático. No obstante, el funcionario iraní dijo que los pagos serían obligatorios.
El lunes, el viceministro de Asuntos Exteriores de Irán, Kazem Gharibabadi, dijo que la prioridad de Teherán era alcanzar un acuerdo con Omán. Pero si Omán no está dispuesto a establecer un marco conjunto para gestionar la vía navegable, Irán seguirá adelante por su cuenta, dijo, según declaraciones difundidas por la televisión estatal iraní.
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Omán, un sultanato situado en el extremo sureste de la península arábiga, se ha labrado desde hace tiempo una reputación de neutralidad, actuando como mediador entre Estados Unidos e Irán. El país se ve ahora envuelto en un ejercicio de equilibrio cada vez más difícil, a medida que la guerra aviva las tensiones regionales.
Cuando en mayo se supo que Omán había planteado la posibilidad de asociarse con Irán para cobrar tarifas de servicio en el estrecho, el presidente Donald Trump amenazó con bombardear Omán si no "se comportaba como todo el mundo".
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Hace tan solo una semana, Trump calificó de "inaceptable" la idea de cobrar peajes o tarifas por el paso por el estrecho.
No quedó claro de inmediato si el gobierno de Trump estaría dispuesto a aceptar las tarifas de servicio voluntarias.
Un acuerdo marco de paz firmado este mes por Estados Unidos e Irán, que detuvo la guerra, abordaba la cuestión del estrecho de Ormuz, garantizando "el paso seguro de los buques comerciales sin ningún costo", pero solo durante un periodo de 60 días mientras se llevaban a cabo las negociaciones para definir los detalles.
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El acuerdo estipulaba que Irán y Omán debían iniciar un "diálogo" sobre lo que ocurriría después en la ruta marítima.
La persona que conoce la postura de Estados Unidos dijo que el equipo negociador estadounidense valoraba su colaboración con Omán y confiaba en que podrían resolver las diferencias sobre la propuesta omaní a nivel técnico.
La pugna por el futuro del estrecho de Ormuz pone de relieve los retos que enfrentan las autoridades omaníes, al ver cómo su país y sus vías navegables se ven envueltos en un conflicto que habían intentado evitar a toda costa.
Lo que ocurra en el estrecho es "una cuestión de seguridad nacional urgente para ellos", dijo Anna Jacobs, investigadora no residente del Instituto de los Estados Árabes del Golfo, con sede en Nueva York.
"Están adoptando una visión a más largo plazo del conflicto y de la seguridad regional, y se enfocan en cómo mantener a Irán en la mesa de negociaciones", añadió.
Tres diplomáticos europeos comentaron que, al principio, los responsables omaníes habían dicho que sus esfuerzos eran un intento de encontrar un plan B para facilitar el flujo del comercio marítimo en caso de que el conflicto continuara.
Aunque a los países europeos les desagrada la idea de las tarifas, actualmente están enfocados en asegurarse de que al menos se haga de una forma que no viole el derecho internacional, señalaron los diplomáticos. Las tarifas voluntarias podrían cumplir ese requisito.
"Llámalo voluntario si quieres: el estrecho de Ormuz estaba completamente abierto antes de esta guerra, y ahora no lo está", dijo H. A. Hellyer, investigador asociado sénior del Royal United Services Institute, una organización de investigación con sede en Londres. "Eso no es culpa de Omán; ellos nunca quisieron esto. Todo este lío forma parte de la factura que Washington tiene que pagar por iniciar una guerra mal pensada".
El gobierno de Trump ha defendido su decisión de entrar en la guerra, durante la cual Irán logró controlar el estrecho durante meses, descubriendo así una forma eficaz de alterar la economía mundial y presionar a Trump. Los actos de Irán elevaron el precio del petróleo crudo muy por encima de los 100 dólares por barril y encarecieron los combustibles para los consumidores estadounidenses.
El secretario de Estado, Marco Rubio, dijo a los periodistas en Baréin la semana pasada que Estados Unidos se opondría a cualquier situación en la que se monetizara el uso del estrecho, independientemente de si se denominaba "tarifa o peaje o donación".
"Tenemos que volver a la situación en la que se encontraban los estrechos antes de este conflicto", dijo.
Pero los analistas dicen que el nuevo poder de Irán para interrumpir el tráfico por esa vía marítima es una ventaja fundamental que no puede permitirse perder.
El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, declaró este mes en la televisión estatal que el estrecho de Ormuz no volvería a su situación anterior a la guerra, cuando el paso era libre.
Mehdi Mohammadi, asesor principal del general Mohammad Bagher Ghalibaf, el principal negociador de Irán con Estados Unidos, dijo en su página de redes sociales que a Irán no le importaba la terminología: "ya sea que lo llames peajes, tarifas de servicio por seguridad o derecho de paso naval".
"En ningún lugar del mundo hay ningún servicio gratuito", dijo.
La semana pasada, Omán y la Organización Marítima Internacional designaron una ruta segura que solo pasaba por aguas territoriales omaníes.
Irán respondió atacando un buque de carga en el estrecho. La Organización Marítima Internacional, una agencia de la ONU, suspendió entonces una operación para evacuar a cientos de barcos varados en la vía navegable.
La escalada de tensiones amenazó con frenar la incipiente recuperación del tráfico marítimo en la zona.
Gharibabadi dijo que Irán y Omán iniciarían conversaciones la semana próxima para discutir los acuerdos relativos al estrecho, incluyendo el cobro de tarifas a los barcos que lo atraviesen y los cambios en las rutas marítimas existentes, según declaraciones difundidas el lunes por la televisión estatal iraní.
Públicamente, Omán se ha mostrado más reservado sobre sus planes. El ministro de Asuntos Exteriores del país, Badr al-Busaidi, ha rechazado la idea de cobrar tarifas solo por cruzar el estrecho, alegando que sería ilegal. Sin embargo, ha establecido una distinción entre las "tarifas de tránsito" y las tasas por los servicios prestados por los países del estrecho.
Al-Busaidi dijo el domingo en una entrevista con Monte Carlo Doualiya, una emisora de radio en árabe, que las responsabilidades para mantener las aguas del estrecho seguras y libres de contaminación, así como de responder a emergencias marítimas periódicas, "sin duda cuestan dinero".
"Solo estamos diciendo que quizá podamos aprovechar algunas experiencias ya existentes, de forma voluntaria, entre los países implicados en este asunto", añadió en la entrevista.
Mencionó el precedente establecido en los estrechos de Malaca y Singapur. Allí, una fundación privada japonesa gestiona las contribuciones voluntarias de gobiernos, empresas y asociaciones del sector para facilitar la navegación segura por el estrecho.
Arsenio Domínguez, secretario general de la Organización Marítima Internacional, que regula el transporte marítimo mundial, ha dicho que los peajes o cualquier sistema que interfiera con el principio de libertad de navegación por las vías navegables internacionales no se ajustaría al derecho internacional. Pero el lunes, en una entrevista, dijo que un fondo voluntario para el estrecho de Ormuz podría ser viable.
Dijo que ha mantenido conversaciones con funcionarios omaníes sobre la "gestión del estrecho", incluidas discusiones sobre el sistema vigente en los estrechos de Malaca y Singapur.
"Se trata de aprender de algo que ya existe y que se está poniendo a prueba", señaló.
El objetivo es encontrar soluciones prácticas a la crisis provocada por la guerra, dijo, y añadió que tenía previsto debatir diferentes opciones con los Estados miembros de la organización "para ver qué es viable".
Es probable que la propuesta de Omán genere polémica entre otros países árabes del Golfo, que dependen del estrecho de Ormuz para exportar petróleo y gas.
En un evento organizado este mes por el Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, el ministro de Asuntos Exteriores de Arabia Saudita, el príncipe Faisal bin Farhan, dijo que el estrecho de Ormuz "debe volver a la situación anterior a la guerra".
"¿Por qué deberíamos aceptar ahora, como consecuencia de un conflicto, algún tipo de acuerdo novedoso que se va a imponer?", preguntó.
Ismaeel Naar y Jenny Gross colaboraron con reportería.
Vivian Nereim es la reportera principal para el Times en la cobertura de los países de la península arábiga. Radica en Riad, Arabia Saudita.
Farnaz Fassihi es la jefa del buró del Times para las Naciones Unidas y dirige la cobertura sobre la organización. También cubre temas iraníes y ha escrito sobre los conflictos en Medio Oriente durante 15 años.
Erika Solomon es la jefa del buró del Times para Irán e Irak.
Ismaeel Naar y Jenny Gross colaboraron con reportería.
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