Trump dice que unos vándalos dañaron el estanque reflectante. Unos documentos internos cuentan otra historia

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Los trabajadores del Servicio de Parques Nacionales encontraron cortes en secciones de espuma, pero no estaban relacionados con el revestimiento ni con las algas.

El presidente Donald Trump dice que el revestimiento azul que se está desprendiendo y las floraciones de algas que menoscaban la renovación de 16,4 millones de dólares del estanque reflectante del Monumento a Lincoln son culpa de vándalos con "cuchillos" en "plena noche".

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Pero unos documentos del gobierno a los que ha tenido acceso The New York Times muestran que, aunque los trabajadores del Servicio de Parques Nacionales encontraron dos cortes en secciones de espuma entre las juntas de dilatación del estanque, estos no estaban relacionados de manera directa con el revestimiento "azul bandera estadounidense" que ahora se está desprendiendo, ni con las algas que han teñido el estanque de un tono verde brillante.

A pesar de que los documentos muestran que los trabajadores intentaban solucionar el deterioro, funcionarios del gobierno de Trump insistían públicamente en que el estanque estaba impecable.

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El estanque se había vaciado, se había sellado una vez más y luego se volvió a llenar para el 5 de junio. Cuatro días después, los trabajadores del Servicio de Parques descubrieron agujeros, grietas y desprendimiento del material en algunas partes del estanque, además de cortes en secciones de la espuma, según los documentos.

La causa de los cortes no estaba clara. Aunque un informe del 9 de junio de la Policía de Parques de Estados Unidos describió los cortes como "cortes con una navaja de afeitar" realizados a lo largo de un tramo de unos 6 metros de la espuma, el gobierno aún no ha presentado pruebas que respalden esa afirmación. Los documentos revisados por el Times los describían como dos cortes de cuchilla de unos 50 metros, pero no explicaban cómo se hicieron.

Para el 16 de junio, los trabajadores se habían dado cuenta de que trozos de sellador azul que cubrían el fondo del estanque se estaban desprendiendo y flotando a la superficie, según muestran los documentos. Ese sellador era independiente de la espuma de las juntas de dilatación del estanque, que permiten que las losas de hormigón se expandan y se contraigan.

Según los documentos, los trabajadores también habían descubierto que algunos dispositivos instalados para eliminar las algas no funcionaban como se esperaba. Además, enormes floraciones de algas habían teñido partes del embalse de un verde brillante en lugar del azul oscuro.

Pero el 15 de junio, Trump seguía declarando que la renovación era un éxito y les decía a los periodistas: "Soy muy bueno para edificar cosas y para construir cosas".

El estanque reflectante es una pieza clave de los intentos de Trump por remodelar la capital en honor al 250 aniversario de Estados Unidos. El estanque lleva décadas plagado de fugas y algas; Trump se jactó de haberla reparado rápido y a un buen precio, pero ambos problemas han vuelto.

Es posible que los trabajos para solucionar los problemas no terminen hasta después del 4 de julio, lo que implica un revés para el presidente, que quería que la renovación estuviera terminada antes de esa fecha.

El sábado, Trump reconoció que habría que vaciar el estanque, al menos parcialmente, para seguir trabajando. El martes, el presidente dijo en las redes sociales que habían detenido a seis personas y multado a otras siete por cortar el sellador del estanque con un "cuchillo afilado o navajas de afeitar".

"Fue un acto deliberado y delictivo, y alguien tuvo que esforzarse mucho, probablemente en plena noche", escribió.

Trump también dijo a los periodistas el lunes, sin aportar pruebas, que unos vándalos habían echado fertilizante en la piscina para alimentar las algas.

Ni el Departamento del Interior ni la Casa Blanca facilitaron la documentación de los cargos, las citaciones ni los nombres de los detenidos. Lo que sí compartieron fue el informe del incidente de la Policía de Parques, en donde se dice que se desconocía la identidad del o los sospechosos. El informe tampoco mencionaba algún daño al sellador azul del estanque, ni describía que algún vándalo hubiera vertido fertilizante.

Katie Martin, vocera del Departamento del Interior, no respondió a preguntas concretas sobre los documentos del gobierno, pero dijo en un correo electrónico el martes que el estanque estaba "limpio" y "refleja bellamente".

"Mientras el presidente Trump restauraba una de las joyas de la corona de la capital de nuestra nación, una iniciativa que cuenta con el apoyo de estadounidenses de todo el país, unos vándalos intentaban destruir, obstaculizar y retrasar los trabajos en curso", dijo.

El martes, algunas partes del estanque se veían de color azul oscuro y reflejaban el Monumento a Washington y el cielo nublado. Pero en el centro seguía viéndose un enorme grupo de algas verdes.

Unos cuantos curiosos se atrevieron a desafiar la lluvia para dar un paseo por el lugar, que se ha convertido en un punto de interés turístico. Eran superados en número por una multitud de agentes de las fuerzas del orden y otro personal, entre los que se encontraban miembros de la Guardia Nacional, la Policía de Parques y el Servicio de Alguaciles de Estados Unidos. Los elementos de la Guardia Nacional estaban apostados alrededor del perímetro del estanque, y algunos se agrupaban bajo los árboles para no mojarse.

El gobierno está instalando vallas alrededor del recinto antes del espectáculo de fuegos artificiales del 4 de julio por motivos de seguridad, dijo Martin. Pero se colocan antes de lo previsto inicialmente debido a lo que Martin denominó un "aumento del vandalismo por parte de activistas de izquierda".

El gobierno de Trump adjudicó dos contratos sin licitación para las remodelaciones del estanque reflectante con lo que evitó el proceso que se exige por ley de convocar una licitación pública debido a lo que calificó como una necesidad urgente de completar el proyecto para los actos en torno al 250 aniversario de la nación.

El primer contrato, de 14,7 millones de dólares, se adjudicó a una empresa de Virginia llamada Atlantic Industrial Coatings para aplicar el sellador en el tono "azul bandera estadounidense" sobre las losas de hormigón del estanque. El segundo contrato, de 1,7 millones de dólares, se adjudicó a Greenwater Services, con sede en Ohio, para instalar unos dispositivos que liberan nanoburbujas, que inyectan ozono en el agua para eliminar algas y bacterias.

El 15 de junio, los trabajadores descubrieron que uno o dos de los cuatro dispositivos temporales no funcionaban debido a problemas con los generadores, y que el agua se estaba volviendo verde. Al día siguiente, los responsables también se dieron cuenta de que el revestimiento azul se estaba desprendiendo.

Los representantes de Atlantic Industrial Coatings y Greenwater Services, también conocida como Green Water Solutions, no respondieron a las solicitudes de comentarios.

Aunque Trump afirmó que unos vándalos habían echado fertilizante en el estanque, su gobierno la volvió a llenar con agua municipal de Washington, D. C., que se trata con fosfato para evitar que el plomo se filtre de las tuberías viejas. Pero el fosfato también aporta nutrientes a las algas, al igual que los excrementos de los patos que nadan en el estanque.

En una publicación en su página web el domingo, Atlantic Industrial Coatings informó que "una parte muy pequeña" del proyecto de 2,8 hectáreas necesitaría reparaciones. La empresa añadió que haría el trabajo bajo garantía.

Anthony Flett, director ejecutivo de US Coating Specialists, una empresa con sede en Florida especializada en revestimientos impermeabilizantes, revisó los documentos a petición del Times. No descartó el vandalismo, pero dijo que parecía que el sellador se estaba desprendiendo porque no se había aplicado suficiente material.

"No quiero echar toda la culpa al vandalismo", dijo. "Si hubieran aplicado más material, quizá nada de esto habría sido un problema".

"Hay gente en el sector de las piscinas que se dedica en exclusiva a la poliurea, y debieron haberlas llamado", dijo Flett. "Deberían haber estado allí supervisando el proyecto para asegurarse de que estas fallas no fueran habituales. Creo que solo se hizo con demasiada prisa".

El revestimiento lo fabricó una empresa con sede en California llamada Rhino Linings. Pierre Gagnon, presidente y director ejecutivo de Rhino Linings, dijo en un correo electrónico que el desprendimiento parecía "limitarse a zonas aisladas" del estanque.

Las algas han florecido con frecuencia en el estanque por décadas. Su agua poco profunda y estancada se convierte en un caldo de cultivo para los organismos acuáticos bajo el sol del verano.

Los expertos dijeron que las algas no suponían una amenaza para la salud pública, ya que el agua no es para que la gente nade ni la consuma. Sin embargo, advirtieron de que, si no se controlan, las floraciones podrían derivar en cianobacterias, que podrían resultar muy tóxicas para los patos, perros u otros animales que beban de esa agua.

"Que esta semana sean algas verdes no significa que mañana no vayan a ser cianobacterias", dijo Ashley Bair, investigadora sénior en Usalco, una empresa que fabrica coagulantes y otros productos químicos para el tratamiento del agua.

Bair, que habló con el Times desde un encuentro de expertos en tratamiento de aguas celebrado en Washington, añadió que el estanque reflectante fue el tema de conversación de la conferencia.

Maxine Joselow cubre medioambiente y cambio climático para el Times desde Washington.

David A. Fahrenthold es un periodista de investigación que escribe sobre organizaciones sin fines de lucro. Lleva dos décadas trabajando como reportero.

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