
Con muchas ganas de causar buena impresión, los jóvenes futbolistas corrían y regateaban entre los conos morados colocados sobre el césped irregular. Su velocidad, control y técnica de pies eran evaluados con detenimiento, pero no por un veterano captador de talentos.
Ni siquiera por un ser humano.
En su lugar, a los deportistas brasileños los evaluaba una aplicación móvil basada en inteligencia artificial, una de las nuevas herramientas que prometen revolucionar la forma de descubrir talento en este país loco por el fútbol.
PUBLICIDAD
"Estamos hablando de millones de niños y niñas que nadie ve", dijo Roger Wittman, agente deportivo alemán creador de Cuju, una de las aplicaciones de captación de talento que gana terreno en Brasil. "Esta es una gran oportunidad para que sean vistos".
Plataformas como Cuju han atraído rápidamente a cientos de miles de usuarios en un país donde jugar al fútbol profesional es un sueño compartido por muchos. Estas herramientas también han llamado la atención de los principales clubes de fútbol, algunos de los cuales ya utilizan aplicaciones para reclutar.
PUBLICIDAD
Brasil, donde el fútbol está profundamente entrelazado con la vida cotidiana, exporta más talentos estrella que cualquier otro país del mundo, y algunos deportistas ganan millones de dólares en los mejores clubes europeos.
Las plataformas de captación de talentos basadas en inteligencia artificial ya son comunes en Europa, donde la evaluación del talento futbolístico se ha basado durante mucho tiempo en métricas y estadísticas. Pero en Brasil, las profundas desigualdades económicas y regionales han dificultado históricamente estandarizar las prácticas de captación de talentos.
PUBLICIDAD
En cambio, descubrir el talento futbolístico de Brasil ha quedado en manos de los legendarios captadores del país. Conocidos como "olheiros" en portugués, estos veteranos cazatalentos suelen pasar décadas recorriendo partidos amateurs, ligas de barrio y torneos escolares, desde la selva amazónica hasta el polvoriento interior brasileño, en busca de la próxima gran estrella.
Sin embargo, ahora la potente tecnología de inteligencia artificial podría identificar talento emergente más rápido y mejor que el solo ojo humano. También podría llegar a más aspirantes a deportistas en todo el vasto territorio de Brasil, dándoles incluso a quienes están en zonas remotas del país, donde pocos captadores se aventuran, la oportunidad de ser descubiertos.
PUBLICIDAD
La mayoría de las plataformas de captación con inteligencia artificial funcionan analizando videos que los usuarios suben o ejercicios que graban directamente en las aplicaciones. Tras evaluar una amplia gama de habilidades, desde la velocidad hasta el control de la pelota, generan una puntuación y añaden a los deportistas a una base de datos. Allí, los agentes humanos que buscan talento pueden encontrarlos, o las aplicaciones pueden ofrecer directamente a los atletas a clubes específicos.
Por ahora, al menos parte de la búsqueda de talento sigue en manos humanas. Pero los avances en IA están suscitando debates sobre cuánto debería delegarse a las máquinas.
PUBLICIDAD
En una fresca mañana de domingo, unos 50 adolescentes se alineaban en filas de descoloridas gradas de concreto en un modesto estadio del interior rural del estado de São Paulo, sosteniendo botines desgastados y embarrados.
Muchos habían venido de pueblos a cientos de kilómetros de distancia para una prueba que podía conseguirles un puesto en la plantilla de un equipo local en Aguaí, un tranquilo pueblo de 30.000 habitantes. Los deportistas, todos de entre 14 y 19 años, habían sido seleccionados con base en sus puntuaciones en una aplicación móvil impulsada por inteligencia artificial. Ahora, esperaban demostrar sus habilidades en la vida real.
PUBLICIDAD
En las bandas, algunos muchachos hacían ejercicios de un minuto mientras la aplicación captaba y calificaba sus movimientos en tiempo real. Más tarde, en el campo, los adolescentes se disputaban el control de la pelota bajo la atenta mirada de un equipo de entrenadores.
Davi Barossi, de 18 años, no tardó en llamar la atención. Esquivó a un defensor y clavó la pelota en la escuadra de la red. Barossi había viajado 10 horas en coche desde el estado sureño de Santa Catarina. "Estoy aquí persiguiendo mi sueño", dijo, un día después de ver a la selección brasileña competir en el Mundial.
PUBLICIDAD
Nathan Moraes, de 18 años, oriundo del estado amazónico de Pará, la estaba pasando peor. Tras una entrada fallida, salió cojeando del campo, haciendo muecas de dolor. "Cada oportunidad que se te presenta, tienes que darlo todo", dijo, mientras se masajeaba una pantorrilla con calambre.
Durante una pausa, los jugadores se interrogaban entre sí, devoraban fruta picada y bebían agua a grandes tragos. "Estoy en segundo lugar en la app", se jactó Moraes. "¿En qué puesto estás tú?"
PUBLICIDAD
En un celular bastante maltrecho, Barossi presumió de sus propias estadísticas. Le preocupaba ser más bajito que muchos jugadores de su edad, dijo. Pero, tras hacer ejercicios a través de la aplicación todos los días, había subido hasta situarse entre los 30 mejores a nivel nacional en su categoría de edad. "Siempre estoy pateando la pelota y grabándolo", dijo.
Aunque la mayoría de los expertos coinciden en que las herramientas de IA pueden ayudar a establecer criterios precisos y estandarizados para los jugadores, advierten de que la tecnología puede tener puntos ciegos.
Las métricas pueden favorecer a los deportistas más altos o más fuertes, pasando por alto el talento menos convencional. Aunque gran parte de Brasil está conectada a internet, estas aplicaciones siguen siendo menos accesibles para atletas de bajos recursos sin una conexión decente o una cámara de celular de calidad. Además, los usuarios pueden eliminar o cambiar los videos subidos tantas veces como quieran, lo que les permite obtener una puntuación más alta que no siempre refleja sus verdaderas habilidades.
Luego están los que creen que, por muy avanzada que sea, la inteligencia artificial simplemente no puede superar el ojo entrenado de un olheiro profesional.
"Es un don que Dios te da", dijo João Maradona, captador brasileño cuyo trabajo recorriendo el remoto noreste de Brasil descubrió a varios atletas que llegaron a jugar en la selección brasileña. "Nadie puede enseñarte a ver, en solo 15 o 20 minutos, ese talento en bruto que es realmente especial".
Quizás como era de esperar, quienes construyen estas aplicaciones de captación con inteligencia artificial tienen opiniones distintas. En la pequeña oficina de una empresa emergente en São Paulo, una tarde reciente, analistas que trabajan para la aplicación Futebão revisaban videos enviados por atletas. Con rápidos clics del ratón, calificaban a cada jugador en dos decenas de categorías.
Los videos, de baja calidad, habían sido seleccionados por la inteligencia artificial como los más prometedores de entre las decenas de miles subidos a la app por jugadores de todo Brasil. Una vez que los analistas revisaron los videos, la tecnología de IA clasificó a los jugadores mediante una fórmula y generó un informe detallado para los clubes.
La IA aún estaba en fase de entrenamiento. Pero el objetivo era eventualmente automatizar la evaluación, reduciendo el error humano y fundamentando el proceso de captación en datos.
"No estamos tratando de quitarle el trabajo a un captador", dijo Nick Rappolt, director de operaciones de la empresa emergente. "Hacemos que la captación sea más eficiente, más económica".
En muchos sentidos, la tecnología avanzada ya está transformando el fútbol, ya que los clubes más importantes experimentan con la IA para analizar partidos, prevenir lesiones en los jugadores y diseñar estrategias de juego. El reclutamiento, dicen los defensores de la inteligencia artificial, es simplemente la próxima frontera.
El creciente papel de la tecnología quedó plenamente a la vista en las instalaciones de entrenamiento del Santos FC una mañana reciente. El equipo juvenil del club corría de un lado a otro del campo mientras un dron sobrevolaba la zona. Las imágenes que grababa serían analizadas por la IA y luego utilizadas para medir el rendimiento de los jugadores.
El Santos, donde comenzaron su carrera leyendas brasileñas como Pelé y Neymar Jr., ha forjado una colaboración con Footbão, con el objetivo de usar la app para fichar talento y mantenerse un paso por delante de los clubes rivales.
"No podemos estar en todas partes a la vez", dijo Carlos Antônio Anunciação, coordinador de reclutamiento de atletas del club. "Hoy en día, con la ayuda de la tecnología, podemos llegar mucho más lejos".
Aun así, se preparaba para viajar más de 960 kilómetros al día siguiente solo para ver en persona a un jugador prometedor. Anunciação recibió el dato, dijo, a través de un mensaje de WhatsApp de un captador veterano. "No puedo resistirme a verlo en directo", añadió.
De vuelta en la prueba en el interior de São Paulo, el último partido llegaba a su fin justo antes del mediodía. Los adolescentes se apoyaban contra una valla metálica oxidada, sudorosos y agotados, mientras esperaban saber si habían sido seleccionados para unirse al equipo local.
Barossi y Moraes quedaron dentro, entre los seis jugadores seleccionados para la plantilla. Los demás, con los hombros caídos, comenzaron a dispersarse.
Los nuevos fichajes, radiantes, se dirigieron al vestuario. "Esta es la oportunidad que estaba buscando", dijo Barossi.
Leonardo Coelho colaboró con la reportería.
Ana Ionova es una colaboradora del Times que vive en Río de Janeiro y cubre Brasil y países vecinos.
Leonardo Coelho colaboró con la reportería.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Trump dice que unos vándalos dañaron el estanque reflectante. Unos documentos internos cuentan otra historia
Reportajes Especiales - News

Este Mundial tiene pausas de hidratación. Muchos aficionados prefieren saltárselas
Reportajes Especiales - News

Trump puede usar la expulsión acelerada en todo EE. UU., confirma un tribunal de apelaciones
Reportajes Especiales - News

Cómo el teletrabajo ha ayudado a una generación de padres y madres que trabajan
Reportajes Especiales - Business

A 10 años del brexit, el Reino Unido sigue calculando sus costos
Reportajes Especiales - Business



