
El estanque se ha llenado de algas tras una renovación apresurada. Un atleta olímpico fue acusado de destruir propiedad del gobierno después de tocar uno de los restos de pintura azul que se desprendían del fondo.
El presidente Donald Trump dijo el sábado que los problemas con el proyecto de renovación de más de 14 millones de dólares del estanque reflectante del monumento a Lincoln se habían agravado tanto que probablemente habría que vaciarlo, al menos en parte, para realizar las "reparaciones necesarias".
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También culpó a vándalos, sin aportar pruebas, y afirmó que se había detenido a "varias personas".
El anuncio que hizo el presidente el sábado por la noche, a través de las redes sociales, fue su reconocimiento más contundente del rápido deterioro del estanque en los últimos días. Esta semana, el agua se cubrió de floraciones de algas, que ocultaban un suelo que acababa de pintarse de un tono que Trump ha llamado "azul bandera estadounidense". La pintura empezó entonces a descascarillarse, y lo convirtió en un destino turístico por razones poco usuales.
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Entre los acusados de vandalismo estaba David Carter Hearn, de 67 años, ciclista y tres veces olímpico como piragüista, quien dice que se detuvo allí el viernes solo para echar un vistazo y luego se agachó para tocar una tira de pintura azul descascarillada mezclada con las algas.
La Policía de Parques de Estados Unidos detuvo a Hearn poco después, y lo acusó de destruir propiedad pública, un delito que puede acarrear hasta 10 años de prisión. Hearn niega los cargos.
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"Solo era un ciudadano curioso y preocupado", dijo en una entrevista. "Supongo que estaba en el lugar equivocado en el momento equivocado".
El gobierno no ha hecho públicos los nombres de las otras personas acusadas de vandalizar el estanque, un delito que, según dijo Trump el sábado, podría acarrear "años de cárcel". En una publicación posterior dijo, también sin pruebas, que vándalos habían "vertido productos químicos corrosivos y destructivos en el estanque".
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El proyecto, uno de los muchos que Trump está llevando a cabo en la capital ahora que Estados Unidos se acerca a su 250 aniversario, ha sido objeto de un intenso escrutinio, incluso por parte de ingenieros y otros expertos que advirtieron que era poco probable que este proyecto, emprendido a toda prisa, solucionara los problemas que han afectado al estanque durante décadas. A una empresa constructora vinculada a Trump le adjudicaron un contrato sin licitación y se encargó de pintar el fondo del estanque.
Trump dijo el sábado que se había reunido con los contratistas esa misma mañana para hablar del estado del estanque.
El Departamento del Interior dijo esta semana que los trabajadores de la agencia habían "eliminado las algas" que se habían extendido debido al calor y la humedad. Pero el viernes por la tarde, el agua presentaba manchas de algas en los lugares donde el personal del Servicio de Parques Nacionales había frotado para eliminar las floraciones de color verde brillante del fondo del estanque. Además, al nuevo revestimiento del estanque le faltaban grandes secciones, incluido un hueco del tamaño aproximado de una banca de parque. Debajo parecía verse la base de concreto original.
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Hearn, de Bethesda, Maryland, dijo que estaba haciendo un recorrido en bicicleta de 80 kilómetros antes de hacer una parada en el estanque, y que los agentes de la Policía de Parques lo retuvieron durante más de cuatro horas el viernes en unas instalaciones al sur de la explanada nacional sin permitirle hacer una llamada. Tampoco le dieron más detalles sobre por qué lo habían detenido, añadió. Ni la Casa Blanca ni la Policía de Parques respondieron a las peticiones de comentarios.
El viernes, Trump dijo en las redes sociales que la "superficie interior que acababan de instalar" había sido dañada por vándalos.
Hearn dijo que había "metido la mano en el agua para palpar las características" de un trozo de pintura desprendido "que aún estaba pegado al fondo". Comparó sus acciones con las de Jonathan Karl, un reportero de ABC News que el jueves levantó un trozo de pintura desprendido en el estanque, tal y como se ve en un video publicado por el medio de comunicación.
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"No quité nada", dijo Hearn. "Me agaché y toqué esa lengüeta gomosa de dos milímetros de grosor".
Hasta que se jubiló hace 18 meses, Hearn dirigía una empresa que vendía materiales especiales para construir canoas. Eso, dijo, hizo que se interesara especialmente por los materiales que habían utilizado los contratistas antes de que la pintura de la base del estanque empezara a desprenderse.
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Hearn dijo que ya había recibido ofertas de representación jurídica gratuita tras su detención.
"Estoy recibiendo mucho apoyo de mi comunidad", añadió.
Minho Kim cubre noticias de última hora para el Times desde Washington.
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