
Para prepararse para su cita, Nicole Ho y D.C. Banks hicieron estiramientos, se hidrataron y cada uno se comió un plátano. Se veían por primera vez, justo unos minutos antes para competir como equipo de dobles mixtos en Hyrox, la famosa carrera de acondicionamiento físico.
Durante la siguiente hora y 13 minutos, la pareja dio vueltas uno al lado del otro y se turnaron para hacer ejercicios de fuerza rigurosos, dándose señales para relevarse. Al final, mutuamente impresionados, sonrojados y sudorosos, Banks, de 32 años, y Ho, de 31, intercambiaron sus números de teléfono.
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En un evento deportivo como Hyrox, "no hay manera de fingir", expresó Banks unos días después de la carrera. "Estás en modo de lucha o de huida y simplemente te dejas llevar".
Ho estuvo de acuerdo. No te puedes esconder cuando estás sufriendo, dijo. "Estás jadeando, no te ves muy guapa", agregó.
La pareja se conoció a través de Surf, la "aplicación de citas oficial" de Hyrox y una de las muchas nuevas aplicaciones de citas diseñadas para conectar a personas a las que les gusta hacer ejercicio. También está Leg Day, que se lanzó en mayo y permite a los solteros conocerse mientras están en el mismo gimnasio. Está Ateam, que se autodenomina la "aplicación oficial de citas del bienestar" y les pregunta a los posibles usuarios: "Eres alguien de alto rendimiento. ¿Lo son tus relaciones?»
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Estas aplicacione se basan en la premisa de que las personas que dedican tiempo y energía al ejercicio comparten valores e intereses más allá de elevar su ritmo cardíaco. Además, todas buscan ayudar a los usuarios a conocerse en persona lo más rápido posible, presentándose como antídotos contra el agotamiento de deslizar el dedo.
"Ya estoy harta de las aplicaciones de citas", comentó Sam Mackoff, de 31 años, mientras tomaba un cóctel sin alcohol en un evento de posentrenamiento que creó Ateam en un SoulCycle de la ciudad de Nueva York. Cree que, si conoce a alguien en una clase de spinning, al menos van a compartir la pasión por el cardio, que ya es mucho decir en comparación al sinfín de personas con las que salió gracias a las aplicaciones en las que se desliza el dedo.
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Gary Lewandowski, profesor de psicología en la Universidad de Monmouth que estudia las relaciones románticas, dijo que, aunque la imagen que damos en línea está muy cuidada, "la gente está buscando autenticidad". Quedar con alguien para ir a correr o jugar un partido de pickleball puede revelar una compatibilidad mucho más rápido que semanas de mensajes, dijo: es "menos maquillaje y más ropa deportiva".
Conocer a gente en el lugar donde se encuentra
El concepto de buscar el amor en el gimnasio no es nuevo. En 1983, poco después de que los gimnasios se volvieran mixtos, un artículo de portada de Rolling Stone calificó a los gimnasios como "los nuevos bares para solteros". Pero en las décadas siguientes, la cultura y el protocolo en la mayoría (aunque no en todos) de los gimnasios cambiaron. Una mayor diversidad de personas comenzó a asistir al gimnasio y por razones que iban más allá de lucir en forma, como por recomendación del médico o por salud mental. Para 2006, un artículo de este mismo periódico informaba que, en la mayoría de los espacios de acondicionamiento físico, "la idea del gimnasio como lugar para ligar está tan pasada de moda como los calentadores de color rosa neón".
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20 años después, ¿podría un cambio generacional en cómo las personas socializan y pasan su tiempo libre hacer que el péndulo se incline de nuevo en la otra dirección, ya sin los leotardos ajustados ni las mallas cortas diminutas?
La Generación Z está dedicando más tiempo y dinero al acondicionamiento físico y menos al alcohol y a los bares. Ahora, los gimnasios son un lugar de reunión para más jóvenes, dijo Alexandra Solomon, terapeuta y profesora adjunta de la Universidad Northwestern, especializada en relaciones íntimas.
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Para aquellos que se comprometen con una rutina en el gimnasio, estas aplicaciones también podrían tener una ventaja logística. "Gran parte del amor es química y emoción, pero la otra gran parte es, de alguna manera, coordinar dos vidas", comentó Solomon.
Incluso en entornos compartidos, a la gente le cuesta trabajo conocerse en la vida real hoy en día, señaló. En un mundo posterior al movimiento #MeToo, agregó, muchas personas dudan en acercarse a alguien que no conocen en público y muchas otras, desconfían de que alguien se les acerque.
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Aquí es donde entran en juego las aplicaciones diseñadas para reducir la incomodidad de un intento de ligue en el gimnasio que sale mal.
Optar por participar
Esto es esencial, dado que muchas personas aún no están interesadas en mezclar las citas con el ejercicio, señaló Lewandowski. Muchas personas ya de por sí se sienten cohibidas en el gimnasio o consideran que el ejercicio es un tiempo sagrado para sí mismas y muchas mujeres han sufrido acoso sexual mientras hacen ejercicio. Tener la opción de participar voluntariamente puede ayudar a las personas a sentirse seguras en el gimnasio.
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Junita Siagian, de 36 años, que participa en carreras de Hyrox y corre maratones, dijo que tenía la regla de nunca salir con personas que van a su mismo gimnasio. "Si sale todo mal, entonces también saldrá mal mi rutina de ejercicio", subrayó en el evento social de Ateam.
Dijo que esperaba que las aplicaciones de citas relacionadas con el ejercicio la ayudaran a conocer a alguien que le importe mantenerse activo tanto como a ella, idealmente a alguien que entrene en otra parte de la ciudad.
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Estas aplicaciones permiten a los usuarios elegir exactamente cómo y cuándo quieren combinar las citas con el ejercicio. En los eventos de Hyrox, los usuarios de la aplicación Surf usan pulseras rosas para indicar que están listos para socializar. Ateam organiza noches de citas con temática de ejercicio para personas que buscan conocer a alguien.
"Te ofrecemos la ventaja de conocer a alguien en el gimnasio sin la desventaja de resultar incómodo", dijo Rob Long, de 38 años, cofundador y director ejecutivo de Surf. "Se puede dar el primer paso cuando sea apropiado, según los términos de cada uno".
Leg Day ofrece quizás la mejor solución, al menos en los dos gimnasios de Manhattan donde está disponible. El único propósito de la aplicación es ayudar a los usuarios de gimnasios a conocerse mientras están en el mismo lugar, reduciendo así las posibilidades de que la persona que te gusta en el gimnasio se te escape. (Funciona mediante delimitación geográfica)
Los usuarios de Leg Day pueden optar por hacerse visibles solo para miembros específicos e indicar cómo quieren que se les acerquen: en persona, por teléfono o por Instagram.
"En realidad, está pensada para ese momento en el que quieres iniciar una conversación, pero no quieres hacerlo de la manera incorrecta", dijo Hamilton Harler, quien creó la aplicación junto con su amigo de la universidad, Nima Attar; ambos tienen 25 años.
Lewandowski le ve el valor a este tipo de consentimiento mutuo. "Básicamente es como poner una gran luz verde sobre la cabeza que diga: 'está bien, te puedes acercar'", explicó.
Sudando los detalles
Las personas que comparten un interés por el gimnasio no siempre tienen las mismas motivaciones para estar allí, señaló Solomon, algo que podría representar un obstáculo para estas aplicaciones.
Incluso si tu cita para hacer ejercicio resulta un fiasco, puede haber beneficios en conocerse mientras se está en movimiento. Solomon dijo que desde hace tiempo anima a la gente a elegir una actividad que implique movimiento en la primera cita, "porque, al fin y al cabo, todos somos un puñado de mamíferos sofisticados, ¿sabes?". Para muchos, dijo, sentarse en una mesa uno frente al otro puede resultar bastante intimidante.
Además, el ejercicio libera sustancias químicas que nos hacen sentir bien, como la oxitocina, algo que ayuda a crear vínculos, concluyó.
Para Ho y Banks dijeron que tener una cita en Hyrox les dio la oportunidad de mostrar la mejor versión de sí mismos, a pesar de todo el sudor.
Pase lo que pase, la cita fue todo un éxito: ambos hicieron un excelente ejercicio.
Los participantes charlan y disfrutan de helados y cócteles después de la clase en SoulCycle, en West Village, Nueva York, el 11 de junio de 2026. (Laila Stevens/The New York Times)
Los participantes charlan y disfrutan de cócteles después de la clase en SoulCycle, en West Village, Nueva York, el 11 de junio de 2026. (Laila Stevens/The New York Times)
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