
Cassie sigue sus sueños. Desde la comodidad de su dormitorio, graba videos de fetichismo de pies, ronronea ante un micrófono, personaliza ropa interior y prueba juguetes sexuales hasta desmayarse.
"No soy trabajadora sexual", le dice más tarde a una directora de Hollywood. "Soy una artista. Uso mi cuerpo para contar historias". Esto es, insiste, empoderador.
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Cassie, una heroína interpretada por Sydney Sweeney en Euphoria, el escabroso melodrama de vanguardia de HBO, se ha reinventado en la tercera temporada de la serie, que terminó el domingo, como creadora de contenido en OnlyFans. No es la única: mientras que las variedades del modelaje en la web y el trabajo sexual virtual han proporcionado arcos de episodios en series pasadas tan variadas como Broad City, Deber/Vergüenza y La batalla ejemplar, este año se ha ampliado la apertura de las cámaras de la televisión.
Personajes significativos de varias series de gran repercusión ejercen el trabajo sexual ante las cámaras. Junto a Cassie hay intérpretes en dos dramas recientes de Apple TV: Margo (Elle Fanning), una madre soltera adolescente que recurre a las cámaras para conseguir dinero para pañales en Margo tiene problemas de dinero, y Trevor (Brandon Flynn), un camboy desenvuelto que involucra a una clienta agotada (Tatiana Maslany) en un misterio de asesinato en Máximo Placer Garantizado.
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En la cuarta temporada que se estrenó en enero de Industry, el atrevido drama financiero de HBO, una subtrama tiene que ver con el pasado ante las cámaras de una personaje. Incluso la comedia de ABC Abbott Elementary se divirtió, en su final de temporada en abril, con la dulce profesora de segundo grado Janine (Quinta Brunson), que consideró brevemente la posibilidad de un segundo trabajo en un sitio llamado Mostly Fans. Y Cam Boy, una comedia dramática canadiense, continúa su trayecto de varias temporadas en OUTtv.
El trabajo sexual de todo tipo ya es un elemento básico de la televisión contemporánea. Fue el eje principal de series de prestigio como The Deuce, P-Valley, The Girlfriend Experience y Secret Diary of a Call Girl, algunas de las cuales exploraban la relación entre el sexo y la tecnología.
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Esa relación es larga. Casi todos los nuevos medios --desde la fotografía hasta el cine, pasando por el video, internet, la transmisión en directo y las videollamadas-- han dado a luz nuevas formas de vender sexo. OnlyFans, que alberga muchos tipos de contenido pero es más conocido por la pornografía, cuenta ahora con más de 4,6 millones de creadores y casi 400 millones de fans registrados. Dada esa proliferación, la migración a la cultura popular del trabajo sexual ante una cámara parece inevitable.
Estas historias dan a los creadores de la televisión la oportunidad de fusionar la excitación con el comentario social sobre las dificultades económicas, la evolución de la moralidad y la codependencia tecnológica. Yuxtaponen la intimidad extrema y la distancia necesaria, y captan tanto la soledad como la comodidad de la vida en línea; nuestras pantallas como fuente de aislamiento y su breve remedio.
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"Pagas una cuota, obtienes un poco de ternura", dijo David Rosen, creador de Máximo placer garantizado.
Un trabajo es un trabajo
Sea o no ternura lo que está a la venta, el trabajo sexual es un gran negocio.
Tan solo OnlyFans ganó más de 7000 millones de dólares el año pasado, aunque el creador promedio se lleva a casa solo 131 dólares al mes. Al tomarse este negocio en serio, aunque sea salazmente, estas series también están mostrando al menos un poco de la parte del trabajo: la pesada rutina de llevar una marca y cultivar a los fans, aunque estas tareas más mundanas queden a menudo relegadas a un segundo plano. (Incluso Abbott Elementary hizo una insinuación hacia esto cuando Janine declaró: "¡La economía de trabajos ocasionales es exigente! No puedo entenderla").
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Lynn Comella, profesora de estudios de género y sexualidad en la Universidad de Nevada, Las Vegas, dijo: "Cada programa está desvelando el trabajo de creación de contenidos".
Gracie Canaan, creadora de OnlyFans y copresentadora de OnlyFantasy, un pódcast de Audible que explora la plataforma, desearía que estas series revelaran aún más.
"Cassie, eso es lo que la gente cree que es OnlyFans", dijo. "Algo como, estoy comprando lencería, estoy construyendo un pequeño set, estoy descubriendo mi sexualidad". Pero la mayoría de las horas de trabajo las consume el papeleo.
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"Revisas tu calendario de Google como en cualquier otro trabajo", dijo.
Estos programas sugieren que puede ser un buen trabajo, al menos para personajes que no tienen muchas más opciones.
Los creadores de contenido de índole sexual ante las cámaras pueden elegir sus propios horarios, ser sus propios jefes, elegir sus propios entornos de trabajo y clientes y, en su mayor parte, controlar el uso en línea de sus imágenes e identidades. Como en cualquier trabajo, hay sacrificios. Lauren Kirshner, autora de Sex Work in Popular Culture, detalla algunos: "Cosas como tener que estar siempre en línea, horarios agotadores, el agotamiento emocional de actuar, el trabajo emocional de buscar clientes todo el tiempo".
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Y, sin embargo, en estos programas, la creación de este contenido no se presenta como una actividad más explotadora que la mayoría de los trabajos ocasionales, sino como un continuo con otros aspectos de la vida en línea, como las redes sociales. ¿Cassie gateando con un disfraz de cachorro sexy? Eso era para su Instagram. El trabajo más abiertamente pornográfico que hace es posiblemente menos degradante.
O quizá todo sea al menos un poco degradante, sugirió Flynn, quien interpreta al camboy en Máximo placer garantizado.
"Definitivamente, ahí hay una conversación sobre los tiempos en que vivimos", dijo. "¿Hasta dónde nos empuja el capitalismo, que empezamos a renunciar a partes de nosotros mismos?".
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Menos sensacionalista, pero aún estigmatizado
En el pasado, las tramas de creación de contenido de índole sexual ante las cámaras solían ser breves y se presentaban como un trabajo rápido o una forma en que los personajes exploraban su sexualidad.
En la segunda temporada de Riverdale, Betty (Lili Reinhart) se puso una peluca oscura y encendió su cámara. En la primera temporada de Euphoria, Kat (Barbie Ferreira) se reinventó brevemente como KittenKween. Pero esos personajes abandonaron la actividad cuando fueron emparejados con novios apropiados, lo que pintó sus aventuras en la web como anómalas.
"Ahora que ha vuelto con su novio, tiene una opción mucho más saludable para explorar su sexualidad",dijo Reinhart a Vulture en aquel momento.
Las representaciones recientes son menos sensacionalistas y más comprensivas, aunque sigue existiendo una sensación de riesgo y emoción. Aunque este tipo de creación de contenido se presenta como socialmente más aceptable, persiste la amenaza de exposición, lo que refleja la realidad.
"Con una captura de pantalla puedes descubrir la identidad de alguien", dijo Kirshner.
Margo tiene problemas de dinero cumple esa amenaza en un angustioso episodio al final de la temporada. Comella describió esa estigmatización como "muy muy real, razón por la cual los intérpretes tienen nombres artísticos para protegerse de algunas de esas repercusiones".
"Que no son solo la pérdida de amistades o de contacto con la familia", continuó, "sino la pérdida de acuerdos de custodia y de trabajos".
Todos los personajes de los programas actuales distancian lo que hacen de la pornografía estricta, al menos al principio, lo que sugiere que persiste un tabú. "Esto se trata de construir una marca", insiste Margo.
"No", le dice su madre (Michelle Pfeiffer). "Esto se trata sobre darle a las personas lo que necesitan para decidir que eres un pedazo de basura".
Al final, las amigas trabajadoras sexuales de Margo se enfrentan a ella por lo que una llama su fobia al trabajo sexual, y le hacen reconocer que lo que hace es trabajo sexual, aunque lo celebre como un espacio para la creatividad y la creación artística. La cuestión de si la creación de contenido de índole sexual ante cámaras para internet debe o no considerarse pornografía sigue siendo delicada, incluso para algunos creadores reales, como Canaan.
"No soy una estrella del porno", dijo bromeando. "Soy una prostituta digital".
Aunque estos programas a veces se inclinan hacia la parte oscura, los personajes no se enfrentan a repercusiones reales, más allá del estigma social, por su trabajo sexual. (El Trevor de Flynn se mete en problemas --grandes problemas-- porque no se conforma con solo grabarse). Y todas las series presentan el modelaje en la web como una oportunidad de ganarse la vida y de ser una persona de éxito.
Consciente del trabajo de los creadores reales, Canaan espera que los espectadores jóvenes, especialmente las mujeres, no confundan estos programas con la realidad. ¿Un trabajo que para la mayoría de la gente apenas pagará la factura de internet es realmente tan empoderador?
"Desconfío de cualquier medio de comunicación", dijo, "que lo muestre como una tarjeta para salir de una situación difícil sin riesgos y un éxito de la noche a la mañana".
Alexis Soloski escribe para el Times desde 2006. Como periodista de cultura, cubre televisión, teatro, cine, pódcast y nuevos medios.
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