Crece la presión sobre Pedro Sánchez tras el cateo policial de la sede de su partido

Reportajes Especiales - News

Guardar
Google icon
Imagen WFYECSV66BHN3EEQBHVXNG5YQI

Después de que un juez acusara a su partido de corrupción, el presidente del gobierno español se enfrenta a crecientes peticiones de dimisión.

El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, se enfrentaba el jueves a una creciente presión para convocar elecciones anticipadas, esto un día después de que agentes de la Guardia Civil pasaron unas 12 horas en la sede de su Partido Socialista Obrero Español investigando si sus miembros habían financiado subrepticiamente una campaña de difamación contra jueces implicados en causas contra el gobierno y miembros de la familia de Sánchez.

PUBLICIDAD

El juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, quien ordenó la operación policial, acusó al partido de mantener en nómina a una organización criminal de facto, según documentos judiciales revisados por The New York Times. El Partido Socialista dijo que cooperaría con las autoridades y los funcionarios judiciales, al igual que Sánchez, quien añadió que las figuras centrales de la investigación habían sido expulsadas del partido hace más de un año.

"Lo que sí que le puedo trasladar a la ciudadanía española", dijo, " es total cooperación con la justicia".

PUBLICIDAD

Las acusaciones agravaron la crisis interna que enfrenta Sánchez, quien ha intentado distanciarse de la creciente aureola de corrupción que se extiende entre su partido y sus aliados al asumir un papel más destacado en la escena internacional. Sus críticas a la guerra de Irán y al gobierno de Donald Trump, y sus esfuerzos por hacer causa común con el papa León XIV antes de una visita papal a España el mes que viene, le han convertido en el favorito de los liberales de todo el mundo.

En casa es otra historia. La semana pasada, su aliado político y expresidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, fue sometido a una investigación formal de tráfico de influencias. Varios familiares de Sánchez y otros antiguos aliados están siendo procesados o investigados por corrupción, incluido su hermano, quien comenzó a ser juzgado el jueves en relación con las acusaciones de que había recibido un puesto de patrocinio.

Uno de esos acusados, Santos Cerdán, exfuncionario de alto rango del Partido Socialista, está acusado en los últimos cargos que motivaron la redada policial del miércoles de orquestar una campaña de desprestigio contra jueces y fiscales.

El miércoles, Sánchez se reunió con el papa León XIV en el Vaticano. Calificó al papa de "brújula moral en la lucha contra la injusticia", casi al mismo tiempo que su propio partido era acusado de corrupción por la justicia española. Sánchez no ha sido implicado directamente y su oficina ha insistido repetidamente en afirmar su inocencia.

Pero, al menos en términos de percepción pública, eso es cada vez más difícil.

El jueves, los medios de comunicación conservadores del país se alinearon para atacarle. Un editorial de El Mundo decía que las elecciones anticipadas eran una "auténtica urgencia democrática", y afirmaba que el gobierno "no tiene autoridad política ni moral".

"Toda la corrupción es de Sánchez", clamaba un típico titular de portada del diario conservador ABC. Alberto Núñez Feijóo, líder del principal partido conservador de la oposición española, se burló de Sánchez por intentar envolverse en las limpias vestiduras del papa popular.

"Si quiere acercarse al papa, debería recordar el séptimo mandamiento", dijo Feijóo, "'no robarás', y el octavo mandamiento, 'no mentirás'".

Esto se produjo después de una protesta el fin de semana por parte de ciudadanos conservadores españoles que marcharon por las calles de Madrid exigiendo la dimisión de Sánchez.

Carlos Barragán colaboró con reportería.

Jason Horowitz es el jefe de la oficina de Madrid del Times, y cubre España, Portugal y la forma de vivir de la gente en toda Europa.

Carlos Barragán colaboró con reportería.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD