¿Rusia podría atacar con más fuerza? Al menos quiere que eso piense Ucrania

Reportajes Especiales - News

Guardar
Google icon
Imagen WFYECSV66BHN3EEQBHVXNG5YQI

Los grandes ataques contra Kiev, seguidos de advertencias de que habrá más, se producen mientras Moscú está estancado en el campo de batalla y en la mesa de negociaciones.

Primero fue un ataque con misiles balísticos contra Kiev a principios de mes, en el que murieron 24 personas, entre ellas tres niños. Después, el domingo, Rusia lanzó uno de los ataques con misiles y aviones no tripulados más intensos de la guerra contra la ciudad, capital de Ucrania. Moscú siguió con amenazas de nuevos "ataques sostenidos" contra Kiev, incluidos los "centros de toma de decisiones", e instó a los diplomáticos y otros extranjeros a que se marcharan.

PUBLICIDAD

Rusia tiene sobradas razones para mostrarse beligerante. Los analistas dijeron que el Kremlin está tratando de mostrar fuerza y capacidad de escalada, ya que se encuentra en un punto muerto tanto en el frente como en la mesa de negociaciones.

Las advertencias de ataques continuados contra Kiev siguieron un tema constante para Rusia: que su ejército aún no ha desatado todo su poderío, pero está preparado para hacerlo si se siente provocado por Ucrania, el país mucho más pequeño que invadió y sigue asaltando cada día.

PUBLICIDAD

Esta semana, el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso dijo que la paciencia del país por fin se había "agotado". La causa de su furia, dijo Rusia, fue un ataque ucraniano con aviones no tripulados a finales de la semana pasada contra una residencia universitaria en la región de Luhansk, controlada por Rusia, en el este de Ucrania. Rusia dijo que 21 estudiantes habían muerto en el ataque, que calificó de deliberado. El gobierno ucraniano dijo que afirmar eso era desinformación, pero un medio de comunicación ucraniano identificó víctimas civiles, entre ellas estudiantes.

El Kremlin ha aprovechado el ataque justo cuando ha perdido impulso en la guerra. La proliferación de la tecnología de aviones no tripulados ha hecho que los movimientos en el campo de batalla sean cada vez más lentos y costosos. Aunque mayo suele ser el mes en el que Rusia lanza una gran ofensiva, esta vez sus avances han sido microscópicos. Según DeepState, un grupo ucraniano que realiza un seguimiento de las líneas del frente, Rusia va camino de registrar su peor mes de avances territoriales en más de un año.

Esta ralentización ha suscitado dudas sobre si Rusia, a pesar de sus amenazas, ya ha hecho todo lo que puede hacer con armas convencionales.

"Esa ventaja militar que Rusia había mantenido durante los dos últimos años, probablemente, está empezando a minimizarse de manera gradual", dijo Tatiana Stanovaya, investigadora principal del Centro Carnegie Rusia Eurasia. "Y en este sentido, surge un discurso: ¿No ha llegado el momento de elevar el nivel de escalada?".

El objetivo de la Rusia nuclear, añadió, es "crear presión psicológica sobre toda la élite, sobre la sociedad" ucraniana.

Moscú también ha sentido la presión de que el gobierno de Donald Trump, preocupado por su guerra en Irán, ha perdido interés en mediar en el conflicto de Ucrania, un proceso diplomático que en ocasiones favoreció a Rusia y que entró en un profundo enfriamiento a finales de febrero. Las amenazas de Moscú de atacar Kiev, dijeron los analistas, eran en parte una advertencia sobre hasta dónde podría llegar Rusia si Estados Unidos no volvía a implicarse.

Entre la población rusa, el estancamiento de la diplomacia y los mínimos avances en el frente se han sumado a la fatiga por lo que se considera cada vez más un conflicto infructuoso sin final a la vista.

En el lado ucraniano, donde las amenazas de escalada por parte de Rusia se han vuelto familiares, el ánimo se ha mantenido desafiante, al igual que la posición de Ucrania en la guerra, que se ha fortalecido en las últimas semanas.

En Kiev, las advertencias se interpretaron ampliamente como tácticas de miedo destinadas a recuperar la atención de un mundo distraído por la guerra en Medio Oriente. Una conferencia de decenas de funcionarios europeos se celebró el martes, según lo previsto, aunque continuaron las amenazas de Rusia. Los cafés volvieron a abrir tras los daños sufridos en los atentados del domingo, en los que murieron tres personas y los barrios quedaron envueltos en humo y escombros. Los residentes se ayudaron unos a otros a tapiar las ventanas.

Una legisladora ucraniana, Kira Rudik, escribió en X: "Rusia quiere quebrar nuestros espíritus. Fracasarán".

Los países europeos se unieron a Ucrania. Varios, entre ellos Polonia y Alemania, convocaron a diplomáticos rusos debido a las amenazas contra extranjeros. Los funcionarios europeos insistieron en que permanecerían en Kiev.

"Rusia quiere miedo. Pánico. Aislar a Ucrania. No funcionará", escribió en Facebook Katarina Mathernova, embajadora de la Unión Europea en Kiev. Y añadió: "Las amenazas contra diplomáticos y organizaciones internacionales no son un signo de fuerza. Son un signo de desesperación".

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha demostrado una nueva confianza a medida que el ejército del país ha golpeado repetidamente la infraestructura petrolera rusa y ha mantenido a raya a sus fuerzas en el frente.

Zelenski ganó puntos ante la opinión pública ucraniana cuando el presidente ruso, Vladimir Putin, pidió a Ucrania un alto al fuego durante el desfile anual del Día de la Victoria en Moscú. El dirigente ucraniano se burló de Putin firmando un decreto oficial en el que decía que Kiev le "permitiría" celebrar el desfile.

Otro punto positivo para Zelenski fue la destitución electoral de Viktor Orbán, el primer ministro húngaro amigo de Rusia, quien había sido el mayor obstáculo para la unidad europea en apoyo de Ucrania. Los socios europeos de Ucrania, quienes aprobaron el mes pasado un préstamo de 106.000 millones de dólares al país, han insistido en que no caerán en los esfuerzos rusos por convertirlos en mediadores neutrales en la guerra.

Sin embargo, incluso con la resistencia pública de Ucrania a Rusia, el temor a otra ronda de destrucción generalizada en Kiev es palpable.

Las andanadas rusas han reavivado la preocupación de que Kiev pueda estar quedándose sin interceptores de misiles balísticos, cuyo suministro es aún más escaso de lo habitual debido a la guerra en Irán. Zelenski envió cartas al presidente Trump y al Congreso esta semana en las que pidió más armas de defensa antiaérea, según declaró el miércoles a los periodistas Dmytro Lytvin, portavoz del presidente ucraniano.

Después de que Rusia bombardeara intensamente Kiev el domingo, con una descarga que incluyó un misil Oreshnik de alcance intermedio con capacidad nuclear, poco habitual, los civiles que suelen ignorar las alarmas prepararon bolsas de emergencia e hicieron planes para refugiarse en caso de otro ataque.

En un aparente esfuerzo por desviar de nuevo la atención de Washington hacia el conflicto, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergey Lavrov, llamó el lunes al secretario de Estado Marco Rubio para advertirle de la posibilidad de nuevos ataques contra Kiev.

Según un relato oficial ruso de la llamada, Lavrov lamentó lo que calificó de esfuerzos de Ucrania y sus aliados europeos por socavar los acuerdos alcanzados entre Moscú y Washington durante una cumbre celebrada el año pasado en Alaska. Esos acuerdos nunca se han revelado, pero se entiende que incluyen la exigencia de que Ucrania se retire de la región oriental de Donbás.

El martes, en comentarios posteriores a la llamada, Rubio dijo: "El peligro en todas estas guerras, a medida que continúan y se prolongan, es que siempre hay la amenaza de una escalada, de extenderse a algo nuevo".

La semana pasada, Rubio dijo en una conferencia de prensa que no se estaban manteniendo conversaciones "productivas" y que "en los últimos meses, teníamos la sensación de que no se estaba avanzando mucho". Añadió que Estados Unidos ayudaría en lo que pudiera.

Según Ilya Grashchenkov, analista político en Moscú, la retórica rusa se dirige en parte a un público interno. Después de los ataques ucranianos contra objetivos en Rusia y en territorios controlados por esta, dijo, "las autoridades deben demostrar que la respuesta no será simbólica, sino dura y sistemática."

Sobre todo, dijo Grashchenkov, el Kremlin ha estado desplazando la conversación de Ucrania a Estados Unidos, no solo promete nuevos ataques, sino que también los notifica a Washington por adelantado y le exige que considere sus consecuencias para la presencia diplomática estadounidense.

"Rusia está intentando demostrar que está dispuesta a ampliar la escala de presión sobre Kiev, al tiempo que envía una señal a Washington: un mayor enfriamiento de la cuestión ucraniana no liberará a Estados Unidos de la necesidad de participar en la búsqueda de una solución", dijo Grashchenkov.

"Y si no logran encontrar una solución sobre una arquitectura de seguridad", añadió, "tarde o temprano Rusia tendrá que utilizar armas más pesadas, incluidas armas nucleares tácticas".

Nataliia Novosolova colaboró con reportería desde Kiev.

Ivan Nechepurenko cubre Rusia, Ucrania, Belarús y los países del Cáucaso y de Asia Central. Divide su reportería entre Moscú y Tbilisi, Georgia.

Nataliia Novosolova colaboró con reportería desde Kiev.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD