Los sueños de Trump de un acorazado llevaron a la destitución de su secretario de Marina

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El secretario de Marina, John Phelan, debía entregar el primero de los barcos del presidente en 2028. El plazo era casi imposible.

El presidente Donald Trump quería una cosa, más que ninguna otra, de su secretario de Marina, John Phelan: una nueva clase de acorazados.

"Serán los más rápidos, los más grandes y, por mucho, 100 veces más potentes que cualquier acorazado jamás construido", alardeó Trump en una rueda de prensa en su finca y complejo Mar-a-Lago, en Florida, unos días antes de Navidad. Phelan, un inversor multimillonario que tiene una casa cerca del club, se situó junto al presidente mientras este hacía el anuncio.

El trabajo de Phelan consistía en entregar el primero de los acorazados de Trump para 2028.

El miércoles, Trump despidió a Phelan, quien se había esforzado por idear un plan para entregar los buques en el plazo casi imposible que Trump ha exigido, dijeron altos funcionarios de Defensa y del gobierno, que hablaron bajo condición de anonimato para discutir asuntos sensibles de personal.

Phelan es el primer secretario que se ve obligado a abandonar el Departamento de Defensa durante este gobierno, aunque no es ni mucho menos el único alto cargo del Pentágono que ha sido despedido. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha despedido o apartado a más de dos decenas de generales y almirantes en el último año, incluido el jefe del Estado Mayor del Ejército, el general Randy George, a principios de este mes. Hegseth también ha discutido con el secretario del Ejército, Daniel Driscoll, sobre ascensos y otras cuestiones.

La rotación de altos cargos del Pentágono, en un momento en que el ejército estadounidense está en guerra con Irán, ha alarmado a los principales miembros republicanos y demócratas del Congreso.

El Pentágono no respondió a las preguntas sobre las circunstancias que rodearon la destitución de Phelan. No se pudo contactar de inmediato a Phelan para que hiciera comentarios.

El punto de ruptura para Phelan, quien a menudo decía que él y Trump se enviaban mensajes de texto y hablaban por teléfono con regularidad, se produjo en las dos últimas semanas, cuando aumentó la frustración del presidente por la gestión de Phelan de su preciado programa de acorazados y los enemigos de Phelan en el Pentágono, incluidos Hegseth y el subsecretario de Defensa Stephen A. Feinberg, montaron una campaña para forzar su salida.

A principios de este mes, Hegseth y Feinberg dijeron a Trump que el secretario de la Marina no trabajaba en equipo y tenía que irse, según dijeron funcionarios militares. Trump llamó a Phelan para hablar de su mala relación con otros dirigentes del Pentágono.

Feinberg y Hegseth le habían quitado parte del poder de decisión a Phelan, al nombrar a un almirante de tres estrellas para supervisar la flota de submarinos de la Armada y al hacer que informara de manera directa a Feinberg.

Eso dejó a Phelan a cargo de una importante inversión en nuevos buques que Trump ha denominado "flota dorada", construida en torno al programa de acorazados que entusiasma al presidente.

Los presidentes no suelen prestar mucha atención a las adquisiciones militares, pero Trump ha hablado repetidamente de sus planes para un nuevo acorazado de "clase Trump". En un discurso pronunciado en febrero ante soldados en Fort Bragg, Carolina del Norte, Trump insistió en que había ayudado a diseñar la nueva clase de buques que llevan su nombre.

"Puse un poco más de espíritu en el casco", dijo Trump a los soldados. "Quiero que ese barco tenga un aspecto magnífico".

Para Trump, los barcos recordaban a Victory at Sea, una serie documental de televisión que se emitió en la década de 1950 y que promocionaba el papel que los acorazados y otros buques de la Armada desempeñaron en la II Guerra Mundial.

"¿Has visto alguna vez Victory at Sea?", comentó a los periodistas en enero al hablar de los nuevos acorazados. "¡Qué maravilla es ver eso!".

Phelan desempeñó un papel destacado al plantear a Trump la idea de los nuevos buques y de sus ambiciosos planes para revitalizar la flota de la Marina estadounidense y la industria naval de Estados Unidos.

En su audiencia de confirmación del año pasado, Phelan dijo que el presidente le enviaba a menudo mensajes de texto a altas horas de la noche para preguntarle por "barcos oxidados o barcos en un astillero" y qué iba a hacer al respecto. Antes de que la Marina se decidiera por el acorazado favorito de Trump, Phelan convenció al presidente mostrándole pinturas al óleo de algunos de los grandes acorazados de épocas anteriores, dijeron funcionarios de Defensa.

En su presupuesto de defensa de 1,5 billones de dólares, publicado a principios de esta semana, el gobierno de Trump solicita 65.800 millones de dólares para la construcción naval, la segunda mayor propuesta presupuestaria para este rubro desde 1955, según los datos de la Oficina Presupuestaria del Congreso.

La Marina también prevé solicitar 17.000 millones de dólares en el año fiscal 2028 para iniciar la construcción del primer buque de la clase Trump, dijeron funcionarios de la Marina.

Pero altos funcionarios de defensa dijeron que el programa, junto con los ambiciosos planes de Trump para su flota dorada, se vio empañado por problemas. La industria naval estadounidense no tiene la capacidad para construir un acorazado tecnológicamente avanzado del tipo que Trump prevé para los próximos años, dijeron altos cargos militares.

En los últimos 16 meses, el gobierno de Trump no ha nombrado a nadie para el cargo de subsecretario de Investigación, Desarrollo y Adquisiciones, quien se supone que supervisa los programas de armamento de la Marina. Y la fuerza de trabajo civil de la Marina, que desempeña un papel fundamental en el desarrollo y las pruebas de los nuevos buques de guerra, se ha visto devastada por los recortes y las jubilaciones anticipadas, dijeron los oficiales militares.

En los días posteriores a que Trump anunciara sus planes para los nuevos acorazados, los expertos en defensa plantearon dudas sobre si llegarían a construirse.

"Las supuestas características del buque son tan extraordinarias que el anuncio seguramente suscitará un inmenso debate", escribió Mark Cancian, experto en presupuestos militares del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales. "Sin embargo, hay poca necesidad de dicho debate porque este barco nunca zarpará".

El buque tardaría "años en diseñarse", señaló Cancian. "Un gobierno posterior cancelará el programa antes de que el primer barco toque el agua".

En la imaginación de Trump, el nuevo buque de guerra sería enorme, con un peso de hasta 40.000 toneladas, y estaría repleto de nuevas armas de alta tecnología, como láseres, misiles hipersónicos y cañones de riel eléctricos, la mayoría de los cuales están aún en desarrollo y aún a años de ser desplegados.

En las últimas semanas, a Phelan le había quedado claro que la Marina y la industria naval estadounidense no tenían capacidad para hacer realidad la visión de Trump. Phelan sugirió recientemente a Trump que la Marina podría tener que recurrir a astilleros europeos para entregar los acorazados en el ambicioso plazo que Trump exigía, dijeron altos cargos militares y de gobierno.

Trump rechazó la sugerencia.

En su conferencia de prensa de diciembre, en la que anunció sus planes para los acorazados, Trump había prometido que los buques --"el mayor acorazado de la historia del mundo jamás construido"-- se fabricarían en Estados Unidos con acero estadounidense.

"Vamos a restablecer a Estados Unidos como gran potencia en la construcción naval", dijo.

Trump y Hegseth estaban de acuerdo en que la Marina necesitaba un nuevo liderazgo, dijeron las autoridades, y el presidente pidió a Hegseth que se encargara de la renuncia.

El miércoles, Phelan se enteró de que iba a ser despedido y fue a la Casa Blanca a ver a Trump, dijeron los funcionarios. No lo vio, pero el presidente lo llamó por teléfono más tarde para confirmarle la noticia, añadieron los funcionarios.

El jueves, Trump escribió un mensaje en las redes sociales que parecía destinado a calmar los ánimos de su compañero multimillonario.

"John Phelan es un amigo desde hace mucho tiempo y un hombre de negocios de gran éxito, quien hizo un excelente trabajo como mi secretario de Marina durante el último año", escribió Trump. "Aprecio mucho el trabajo que ha hecho, y sin duda me gustaría tenerlo de vuelta en el gobierno en algún momento en el futuro".

Maggie Haberman y Adam Entous colaboraron con reportería.

Greg Jaffe cubre el Pentágono y el ejército de Estados Unidos para el Times.

Helene Cooper es corresponsal del Pentágono. Anteriormente fue editora, corresponsal diplomática y corresponsal de la Casa Blanca.

Maggie Haberman y Adam Entous colaboraron con reportería.