
Nadie puede decir exactamente cuándo ocurrió, pero de repente China está por todas partes en Yakarta, la capital de Indonesia.
Autos compactos eléctricos chinos se abren paso por las calles. Los cosméticos chinos abarrotan las estanterías de las farmacias. Restaurantes chinos de hot pot y cadenas chinas de té con leche han proliferado por los numerosos centros comerciales de la ciudad.
"Todo es muy repentino: acaban de llegar a este país, todas las marcas, incluidos los automóviles y las bebidas, sin que nos diéramos cuenta", dijo Kavin Hibrizy Pradipto Eska, quien recientemente hizo un viaje de horas desde su universidad hasta un salón del automóvil en el norte de Yakarta solo para admirar los automóviles chinos en exhibición.
Presionadas por consumidores cautelosos y austeros en su país, las empresas chinas se están expandiendo por todo el mundo --desde Brasil hasta los Emiratos Árabes Unidos-- en busca de nuevos clientes. Indonesia, con su población joven y numerosa, es un objetivo obvio.
Pero el acercamiento es complicado. China ya es el mayor inversor en Indonesia y el principal comprador de sus recursos naturales, pero su presencia no siempre es bien recibida. Una avalancha de productos chinos baratos ha arrasado con empleos locales, y el sentimiento antichino, que ha estallado en disturbios en el pasado, sigue latente bajo la superficie.
Sin embargo, las marcas chinas se están ganando a los indonesios. Empresas como Mixue, Haidilao y BYD están cambiando la imagen que los indonesios tienen de China, y están ascendiendo mientras empresas estadounidenses como Starbucks y McDonald's luchan por recuperar a los jóvenes indonesios, muchos de ellos musulmanes, que han estado boicoteando las marcas estadounidenses por el apoyo de Estados Unidos a los ataques mortales de Israel contra civiles en Gaza.
Durante décadas, China ha sido la fábrica mundial de artículos como aspiradoras, paraguas y sandalias. Pero en los últimos años, sus empresas se han convertido en nombres muy conocidos, impulsando un cambio tecnológico radical en sectores como los paneles solares y los vehículos eléctricos. Las empresas chinas ahora venden más de todo en el extranjero, enviando un tsunami de exportaciones a todos los rincones del mundo, pero especialmente al sudeste asiático.
Los mercados grandes y de rápido crecimiento como Indonesia son cada vez más vitales para las marcas chinas, ya que las barreras comerciales estadounidenses, incluidos los elevados aranceles y las restricciones a los fabricantes de automóviles chinos, cierran el que fue su mayor mercado de exportación.
Ese empuje hacia nuevos mercados ya está dando forma a las opciones de consumo de Kavin, de 20 años. Como estudiante universitario, aún no tiene ingresos. Pero cuando lo tenga, dijo, piensa comprarse un Tiggo, un híbrido del fabricante chino Chery, porque le parece atractivo y cuesta la mitad que otros coches extranjeros.
"Para mí, China es el futuro", dijo Kavin, reconociendo que este sentimiento lo sorprende incluso a él. Dijo que antes asociaba los productos chinos con mala calidad, pero esa idea se ha desvanecido a medida que más marcas chinas han aparecido a su alrededor, a menudo a la vanguardia de la nueva tecnología.
Los vehículos eléctricos hicieron cambiar de opinión a Eski Badillah sobre las empresas chinas. Eski, de 35 años, es un gestor de cobranza de créditos que recupera motocicletas cuando los clientes se atrasan en los pagos. Empezó a notar que muchas de las que incautaba eran chinas.
"Antes, hace unos 20 años, la gente decía: '¿Qué es esto? Está hecho en China'", dijo Eski una tarde reciente, sentado fuera de un local de Mixue, la cadena china de comida rápida, en un barrio residencial de Yakarta. "Probablemente nos reiríamos ante la idea de un coche o una moto de China".
"Hoy en día, eso ha cambiado", añadió. "La imagen de las marcas chinas se ha vuelto más positiva". Cuando tenga dinero, dijo, piensa comprar un vehículo eléctrico de BYD.
BYD y Geely, otro importante fabricante de autos chino, enfrentan una intensa competencia en su país y un exceso de vehículos eléctricos sin vender. Para sobrevivir, se han expandido agresivamente hacia mercados extranjeros. En Europa y Estados Unidos, sus coches se han topado con una serie de barreras comerciales. Indonesia, en cambio, ofrece tasas impositivas preferenciales a los fabricantes dispuestos a construir fábricas en el país.
Los coches chinos son "los más innovadores y tienen más funciones", dijo Bramantya Adji Pratama, de 27 años, empleado bancario que compartía hot pot con su pareja en un local de la franquicia china Haidilao en un día de semana reciente.
Cerca de allí, un empleado de Haidilao estiraba tiras de masa hasta convertirlas en fideos, moviéndose al ritmo de la música a todo volumen, parte del espectáculo que ha impulsado la popularidad de la cadena. Con 12 locales en Indonesia, Haidilao ha exportado algo más que comida, ofreciendo un nivel distintivo de servicio que incluye masajes y manicuras para los clientes en espera.
China también está exportando hábitos de consumo. Indonesia se ha convertido en uno de los mayores mercados mundiales de compras en directo en TikTok, propiedad de la empresa china ByteDance.
Al igual que muchos otros jóvenes indonesios que están atados a sus teléfonos y constantemente conectados a internet, Lutfiah, de 29 años, que responde a un solo nombre, descubrió la marca china de maquillaje Skintific a través de influentes de redes sociales, dijo. La marca organiza transmisiones en directo de horas de duración en las que los presentadores hacen demostraciones de productos, responden a preguntas y ofrecen descuentos.
"Mi forma de ver a China y a los chinos ha cambiado gracias a algunos de los productos que uso", dijo.
Tauhid Ahmad, economista del Instituto de Economía del Desarrollo y Finanzas de Yakarta, dijo que la música y la cultura pop surcoreanas eran muy populares en Indonesia hace una década, pero que las series chinas las habían superado en popularidad en la actualidad. Dijo que muchos jeóvenes indonesios desconocían las tensiones históricas entre China e Indonesia.
"No conocen el pasado", dijo. "Creen que China es buena porque es un país rico y tienen buena tecnología".
Este cambio se está produciendo a medida que algunos consumidores jóvenes se alejan de las marcas estadounidenses. Las campañas de boicot contra McDonald's, Starbucks y KFC se han difundido ampliamente en redes sociales, afectando las ventas y abriendo oportunidades para los competidores. La intensidad de la campaña de boicot ha disminuido desde que comenzó la guerra de Israel contra Hamás en 2023, pero muchos consumidores siguen evitando esas marcas.
En Yakarta, la aceptación de todo lo chino es visible en lugares como Glodok, el barrio chino de la ciudad, antaño conocido por sus tiendas de venta al por mayor de productos baratos. La zona ahora está abarrotada de cafeterías y puestos de comida, frente a fachadas restauradas y templos históricos.
Restu Ramadhani Putri, de 24 años, quiso visitar el barrio tras haberlo visto publicado en TikTok junto a impresionantes videos de las enormes autopistas, trenes e infraestructuras de China.
"Antes, si comprábamos algo de China, decíamos: 'Uf, es de China'", dijo Restu. "Ahora es como, 'Guau, China es genial'".
Alexandra Stevenson es la jefa del buró del Times de Shanghái, y reporta sobre la economía y sociedad de China.
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