Algunos Labubus contienen algodón que podría ser producto de trabajos forzados

Reportajes Especiales - Business

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En los dos últimos años, un monstruo peludo con orejas de conejo y una feroz hilera de dientes afilados se convirtió en objeto de una locura mundial; los compradores hacían fila durante horas o pagaban cientos o miles de dólares por los Labubus más codiciados.

El auge convirtió a Pop Mart, la empresa china que vende Labubus, en una marca mundial. Sin embargo, una prueba realizada al muñeco --cuyos resultados fueron confirmados de forma independiente por The New York Times-- demostró que la ropa de algunos Labubus contiene algodón procedente de la región de Sinkiang, al oeste de China, cuyo uso está prohibido por el gobierno estadounidense debido a su asociación con el trabajo forzado.

Para empresas como Pop Mart, vender productos que contienen algodón prohibido en Estados Unidos podría tener graves consecuencias. Las empresas que incumplan una ley de 2021 que restringe las importaciones de Sinkiang pueden ser incluidas en una lista negra que prohíbe todos sus productos. La proscripción no se aplica a los importadores que puedan demostrar que los productos no se fabricaron con trabajo forzado.

Una vocera de Pop Mart dijo que la empresa llevaría a cabo una investigación sobre la presencia de algodón de Sinkiang en sus cadenas de suministro, y agregó que esta se exigía a sí misma, y a sus proveedores, "los más altos estándares". Pop Mart dijo que solo un pequeño porcentaje de sus muñecos utilizaba algodón para la ropa, y que estaba trabajando en un plan para utilizar materiales alternativos, en lugar de algodón, en sus productos para el mercado estadounidense.

Grupos sin fines de lucro han presentado información sobre el uso de algodón de Sinkiang por parte de Pop Mart y otras presuntas violaciones laborales en sus fábricas chinas a funcionarios de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, la cual sería responsable de hacer cumplir una prohibición de importación.

La agencia no respondió a las solicitudes de comentarios.

La Campaña por los uigures, una organización sin fines de lucro con sede en Washington que se opone a la persecución de los uigures, un grupo étnico mayoritariamente musulmán concentrado en Sinkiang, encargó el año pasado una prueba del algodón en un Labubu.

Esa prueba fue realizada en junio por Testrigin Technology Center Limited, un centro de pruebas de productos de Taiwán. Los isótopos del algodón varían según dónde se cultive. El laboratorio Testrigin descubrió que las muestras de un muñeco Labubu contenían algodón cultivado en Sinkiang.

A finales del año pasado, el Times compró a varios minoristas 20 Labubus que según su descripción contenían algodón, y los sometió a un análisis independiente para identificar el origen de este material. Expertos independientes examinaron los muñecos para el Times, pero pidieron no ser identificados debido a lo delicado del tema.

Se identificó que las prendas de 16 de los 20 muñecos contenían algodón de Sinkiang, principalmente sus camisetas. Los muñecos en sí están hechos principalmente de poliéster, pero se ha descrito que la parte exterior de algunos de ellos, incluida la ropa, contiene algodón.

Los muñecos que contenían algodón de Sinkiang se compraron en Amazon, eBay, Shein, AliExpress y otros canales minoristas, así como directamente en Pop Mart. Eran de las líneas de Labubu llamadas Fall in the Wild y Flip With Me. Aunque los Labubus falsificados, conocidos como Lafufus, han proliferado en internet, cada uno de los muñecos analizados contenía un código QR que permitió al Times verificar que se trataba de un producto auténtico.

Con la oleada de interés mundial por los Labubus, el gobierno chino ha acogido a Pop Mart como un icono de la cultura pop china. Sin embargo, cualquier posible infracción legal por parte de una marca china tan popular podría ser una prueba para el gobierno de Donald Trump, el cual se ha mostrado cauteloso a la hora de incomodar a los dirigentes chinos antes de la visita que el presidente Trump tiene previsto realizar a Pekín el mes que viene.

Un portavoz de la Casa Blanca no se habló específicamente de los resultados de las pruebas, pero dijo que el gobierno vigilaba las infracciones legales por parte de los importadores y había iniciado una investigación más amplia sobre el comercio de bienes fabricados con trabajo forzado.

Pekín niega cualquier persecución de los habitantes de Sinkiang, donde más de la mitad de la población pertenece a grupos étnicos musulmanes. El gobierno describe los programas que lleva a cabo en Sinkiang como de mitigación de la pobreza, así como de lucha contra el terrorismo y el separatismo.

Sin embargo, grupos de derechos humanos y periodistas han documentado pruebas de trabajos forzados, esterilización forzosa y fuerte vigilancia de personas que no pertenecen a la etnia china han, que constituyen una mayoría en gran parte de China.

En enero, expertos de las Naciones Unidas dijeron que les preocupaba un patrón persistente de presuntos trabajos forzados impuestos por el Estado que afectaban a minorías étnicas en China, y afirmaron que la práctica podía equivaler a esclavitud y a un crimen de lesa humanidad.

En 2021, el Congreso aprobó la Ley de Prevención del Trabajo Forzado Uigur, la cual prohibía cualquier producto fabricado total o parcialmente en Sinkiang, a menos que el importador pudiera demostrar que no se había fabricado con trabajo forzado. El principal artífice de la ley fue Marco Rubio, crítico de China desde hace mucho tiempo, quien entonces era senador republicano y ahora es secretario de Estado. Él ha calificado de genocidio el trato que reciben los uigures.

La ley también estableció una "lista de entidades" de empresas de Sinkiang que utilizan trabajos forzados para extraer o fabricar bienes. Esa lista tiene 144 entradas, aunque no se han añadido nuevas empresas desde el gobierno de Biden.

Sinkiang produce más del 90 por ciento del algodón de China, y aproximadamente una quinta parte del algodón mundial en general. Anteriores investigaciones del Times y otros medios descubrieron algodón de Sinkiang en las cadenas de suministro de muchos grandes minoristas, aunque el temor a las sanciones ha llevado a las empresas a adoptar un escrutinio más riguroso en los últimos años.

Liu Pengyu, portavoz de la embajada china en Washington, dijo que la Ley de Prevención del Trabajo Forzado Uigur era "una de las leyes más notorias y atroces del siglo XXI" y "una herramienta de los políticos estadounidenses para desestabilizar Sinkiang".

Liu no abordó directamente los resultados de las pruebas ni la posibilidad de que algunos productos de Labubu infringieran la ley, pero dijo que China defendería los derechos e intereses legítimos de las empresas chinas.

Rushan Abbas, fundador de la Campaña por los uigures, dijo que el objetivo del grupo era que se prohibieran los productos de Pop Mart en Estados Unidos. Abbas, quien es estadounidense de origen uigur, trabaja en favor de la población uigur. Su hermana desapareció en el noroeste de China hace casi ocho años.

El auge de los Labubus

A pesar de fabricar muchos de los juguetes, sofás y aparatos electrónicos del mundo, China ha tenido dificultades para crear marcas de consumo propias verdaderamente codiciadas. Por eso, la creciente popularidad del feo pero simpático Labubu --ahora en el centro de un nuevo largometraje de Sony-- ha sido un triunfo poco común del poder blando chino.

El Labubu fue creado por un artista nacido en Hong Kong, Kasing Lung, quien se inspiró en su fascinación infantil por los elfos y troles del folclor nórdico. En 2019, Lung empezó a colaborar con Pop Mart, que había abierto en Pekín como tienda de variedades.

Pop Mart avivó el interés por los Labubus al vender los muñecos en lo que se conoce como cajas ciegas, un formato popular en China en el que los consumidores no saben qué muñeco adquirieron hasta que abren el paquete. Un Labubu suele costar entre 20 y 40 dólares en el sitio web de Pop Mart, aunque algunos se venden por mucho más en sitios de reventa.

Pop Mart se ha expandido en Estados Unidos mediante una mezcla de tiendas normales y "robotiendas"; básicamente, máquinas expendedoras de Labubus. Aunque la mayor parte del negocio de Pop Mart procede de China, los ingresos procedentes del continente americano aumentaron más del 700 por ciento el año pasado, y representaron el 18 por ciento de las ventas totales.

Entre sus fans se cuentan celebridades como Rihanna y Kim Kardashian y la estrella del tenis Naomi Osaka, quien generó titulares el pasado agosto en el Abierto de Estados Unidos cuando mostró un muñeco estilo Labubu al que llamó "Billie Jean Bling".

Pero el auge de los Labubus podría haber empezado a desvanecerse. A pesar de su excepcional 2025, las acciones de la empresa cayeron el mes pasado ante la presión por encontrar su próximo producto de éxito. Puede que se enfrente a más retos si su aparente uso de algodón de Sinkiang provoca una reacción adversa.

Utilizando la información de las etiquetas y las cajas de los muñecos, el Times rastreó los 16 Labubus que contenían algodón de Sinkiang hasta tres fábricas distintas del sudeste de China que eran gestionadas por contratistas externos.

Una de estas fábricas se encuentra en un parque industrial de la provincia de Jiangxi. China Labor Watch, una organización sin fines de lucro, realizó decenas de entrevistas el año pasado en la fábrica, que emplea a más de 4000 personas. En un informe publicado en enero, el grupo documentó lo que afirmó que eran diversas violaciones de la legislación laboral, incluida la falta de protección para los trabajadores menores de edad y personas que trabajan sin contratos adecuados.

La portavoz de Pop Mart dijo que había llevado a cabo una auditoría independiente de la fábrica tras el informe de China Labor Watch.

Varios legisladores a quienes se informó de los resultados de las pruebas pidieron que se bloqueara la entrada de Labubus en Estados Unidos. El representante John Moolenaar por Míchigan, presidente republicano del Comité Selecto sobre China de la Cámara de Representantes, calificó la situación de "poco sorprendente e inaceptable", mientras que el representante Ro Khanna por California, el demócrata de mayor rango del comité, dijo que era una prueba de la incapacidad del gobierno de Trump para hacer cumplir las leyes comerciales.

"Pop Mart debería demostrar que todos sus muñecos en Estados Unidos están libres de mano de obra esclava", dijo el representante Christopher Smith, por Nueva Jersey, republicano y copresidente de la Comisión Ejecutiva del Congreso sobre China. "Si no pueden, las aduanas tienen autoridad para detener todas las importaciones de Labubu, y les pediré que lo hagan".

La Ley de Prevención del Trabajo Forzado Uigur rara vez se ha utilizado contra empresas de consumo, y nunca para un producto tan viral como los Labubus, dijo Adrian Zenz, experto en trabajo forzado uigur.

Según la ley, si un grupo interinstitucional del gobierno examina las pruebas y considera que una empresa ha infringido la ley, puede añadirla a una lista de sanciones que ilegalizaría la importación de cualquiera de sus productos. Los funcionarios de aduanas también pueden retener los envíos de la empresa y exigir una contabilidad de su cadena de suministro, dijo.

Xinyun Wu colaboró con investigación desde Taipéi.

Ana Swanson cubre temas de comercio y economía internacional para The Times y reside en Washington. Lleva más de una década trabajando como periodista.

Sapna Maheshwari informa sobre TikTok, la tecnología y las empresas de medios emergentes. Ha sido reportera de negocios durante más de una década. Contáctala en sapna@nytimes.com

Meaghan Tobin radica en Taipéi, y cubre temas de negocios y tecnología en Asia, con especial atención a China.

Xinyun Wu colaboró con investigación desde Taipéi.