El programa 'Visión 2030' de Arabia Saudita reevalúa sus prioridades

Reportajes Especiales - Business

Guardar
Imagen 2PUNRGOSBVEE7I224CSVD3VI7U

Hace 10 años, un príncipe de 30 años llamado Mohammed bin Salman anunció planes ambiciosos para transformar Arabia Saudita, al declarar que pondría fin a su "adicción" al petróleo.

Desde entonces, una cascada de cambios ha sacudido el conservador reino islámico. Las mujeres --que antes tenían prohibido conducir-- ahora conducen ellas mismas a sus trabajos como camareras, dependientas y capitalistas de riesgo. El desempleo ha disminuido a medida que los saudíes se incorporan a empleos de bajos ingresos que antes ocupaban extranjeros. Y la policía religiosa del reino prácticamente ha desaparecido.

Sin embargo, la dependencia de Arabia Saudita del petróleo ha resultado más difícil de superar. Cuando los precios del petróleo subieron en 2021 y 2022, aumentando los ingresos del gobierno, se produjo una avalancha de espléndidos proyectos: una ciudad de esquí de montaña, un rascacielos en forma de cubo, una nueva liga de golf. Y cuando, luego, los precios del petróleo cayeron, con lo que se puso a prueba las finanzas del gobierno, los funcionarios empezaron a buscar ahorros, cancelando, retrasando y reduciendo planes que habían resultado ser demasiado grandiosos.

La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, que bloqueó las exportaciones de petróleo a través del estrecho de Ormuz y provocó una oleada de misiles y ataques con aviones no tripulados contra el reino, no ha ayudado.

Esa es la posición en la que se encuentra el príncipe Mohammed --quien hoy tiene 40 años y es el gobernante de facto de Arabia Saudita-- este mes, en el que se cumplen 10 años de su programa, llamado "Visión 2030".

El jueves, las autoridades anunciaron una nueva estrategia para el fondo soberano del país, de aproximadamente 1 billón de dólares, y enfatizaron que en el futuro se centrarán en la "eficiencia". Mientras la junta del fondo revisaba las iniciativas, pidió a los ejecutivos que identificaran "lo que es imprescindible" y que dejaran de lado o retrasaran "lo que es bueno tener", dijo Yasir al Rumayyan, gobernador del fondo.

"Era necesario reconsiderar el cronograma de algunas inversiones", dijo Al Rumayyan durante una conferencia de prensa en Riad, la capital.

Poco después, surgió la noticia de que el fondo podría retirar su apoyo financiero a LIV Golf, el nuevo circuito de golf que puso en marcha hace cuatro años. La ciudad de esquí de montaña, llamada Trojena, y el rascacielos en forma de cubo, llamado Mukaab, podrían sufrir destinos similares.

En enero, el comité olímpico del reino anunció que los planes para celebrar en Trojena los Juegos Asiáticos de Invierno de 2029 se retrasarán de forma indefinida, y que los juegos de ese año se celebrarán en su lugar en Kazajistán, donde nieva con regularidad. Ese mismo mes, Reuters informó que las autoridades habían suspendido la construcción del Mukaab mientras reevaluaban la viabilidad y la financiación del proyecto.

"La historia siempre empieza y acaba con el petróleo", dijo Ziad Daoud, economista jefe de mercados emergentes de Bloomberg Economics. "La reducción de los precios del petróleo en los últimos cuatro años hasta la guerra les hizo recapacitar, porque estaban sobredimensionados".

En los últimos 10 años, el gobierno ha conseguido reducir su dependencia de los ingresos del petróleo, y ha encontrado nuevas fuentes de financiación mediante la introducción de impuestos y comisiones. Pero los planes y ambiciones del príncipe han crecido más rápido que la capacidad financiera del Estado. El Ministerio de Finanzas ha registrado un déficit presupuestario en todos menos uno de los últimos 10 años y espera seguir haciéndolo durante varios años más.

La fuerte subida de los precios del petróleo a causa de la guerra ha ayudado a Arabia Saudita a alcanzar aproximadamente el punto de equilibrio, a pesar de exportar bastante menos petróleo, dijo Daoud. Sin embargo, en una entrevista concedida el jueves a Al Arabiya, cadena de noticias saudí, Al Rumayyan dijo que la guerra "aumenta la presión" para reevaluar las prioridades.

"Se están reconsiderando los acuerdos y las inversiones a causa de la guerra y por otras razones, según su viabilidad económica", dijo.

La nueva estrategia del fondo, envuelta en un lenguaje corporativo vago y escaso de detalles, refleja, no obstante, un importante cambio en la trayectoria de Arabia Saudita bajo el príncipe Mohammed.

En sus primeros años, el príncipe se comparó con "disruptores" tecnológicos como Steve Jobs y Mark Zuckerberg, quien prometió "moverse rápido y romper cosas". Encabezó una desastrosa intervención militar en Yemen y supervisó un episodio en el que el entonces primer ministro libanés, Saad Hariri, fue retenido como rehén en Riad y presionado para que renunciara. En 2018, el asesinato del columnista de The Washington Post Jamal Khashoggi a manos de agentes del gobierno en Estambul provocó la indignación mundial y convirtió brevemente al príncipe en un paria.

Pero en los últimos años, el príncipe se ha reconvertido a sí mismo en mediador y diplomático, al tiempo que ha dado marcha atrás a algunos de los elementos más ostentosos de sus planes.

"Estamos decididos a alcanzar y completar nuestros objetivos", dijo el príncipe Mohammed en septiembre, dirigiéndose al consejo consultivo de la Shura del reino. "Pero también confirmamos que no dudaremos en cancelar o introducir cambios radicales en cualquier programa u objetivo si tenemos claro que el interés público lo requiere".

Para muchos defensores de los planes del príncipe, ese pragmatismo es una buena noticia.

"Esto es muy normal", dijo Ahmed al Jateeb, uno de los principales asesores del príncipe y ministro de Turismo del reino, en una entrevista concedida a The New York Times en noviembre. "Haces una pausa, evalúas lo que ha ido bien, lo que ha ido mal y luego mejoras".

En una conferencia celebrada en Riad en febrero, Khalid al Falih, entonces ministro de Inversiones del país, dijo que era de esperar que se redujeran algunos proyectos.

"Se producen cambios radicales e inesperados en la demanda, la competencia o la viabilidad de un proyecto concreto tras realizar estudios detallados", dijo. "Entonces te ves obligado a retirar ese proyecto y plantear otro, porque toda entidad inversora tiene límites de capital disponible".

Pero para los detractores del príncipe, las revisiones han puesto de relieve la dolorosa falta de transparencia del gobierno autoritario. Algunos se han preguntado por qué los funcionarios anunciaron inicialmente planes poco realistas o inviables, y cuánto dinero se ha gastado ya en proyectos que ahora podrían desecharse. En el caso de Neom --una región inspirada en la ciencia ficción prevista en la costa del Mar Rojo--, comunidades enteras fueron desplazadas para dar paso a una construcción que podría no llevarse a cabo, dijo Maryam Aldossari, vocera de un partido de la oposición saudí en el exilio.

"Sin transparencia, 'reevaluación' no es más que otra palabra para 'evasión'", dijo. "¿Quién es responsable del dinero público despilfarrado y de las personas cuyas vidas se destrozaron en el proceso?".

En un Estado en el que casi todos los proyectos e iniciativas están supervisados por un solo hombre --el príncipe Mohammed--, las motivaciones que subyacen a los cambios de dirección no siempre están claras.

El fondo soberano de Arabia Saudita ha seguido invirtiendo mucho en videojuegos en los últimos meses, incluso cuando los funcionarios empezaron a hablar de la nueva dirección, más conservadora. El pasado septiembre, anunció que invertiría junto con Jared Kushner --yerno del presidente Donald Trump-- en la compra por 55.000 millones de dólares de la desarrolladora de videojuegos Electronic Arts. El príncipe Mohammed es un apasionado de los videojuegos, y afirma que le ayudan a evadir y a "desconectar" de la realidad.

Otros puntos clave para el reino en los próximos años serán la inversión en inteligencia artificial y el cumplimiento de los planes para albergar la World Expo en 2030 y la Copa Mundial de la FIFA en 2034, dijo Al Rumayyan durante la rueda de prensa del jueves. Estos proyectos se consideraron "críticos" y, por tanto, se les ha dado prioridad, dijo.

Sin embargo, según los analistas, si los ingresos del petróleo vuelven a aumentar, podría producirse una avalancha de nuevos proyectos.

"Diez años después, los resultados económicos y el gasto público siguen vinculados al petróleo", dijo Daoud. "No es fácil romper el vínculo".

Vivian Nereim es la reportera principal para el Times en la cobertura de los países de la península arábiga. Radica en Riad, Arabia Saudita.