La reina del salto de cuerda vive en Beverly Hills y tiene 82 años

Reportajes Especiales - Lifestyle

Guardar
Imagen 6BAIHASECRC7HPAMECSBQSKVP4

Era una mañana de miércoles de abril, y Annie Judis había transformado la cocina de su mansión de Beverly Hills en un set de cine. Con el iPhone en equilibrio sobre un soporte, la mujer de 82 años ajustó la iluminación y se alisó el vestuario: un conjunto de spandex color aguamarina para hacer ejercicio que dejaba entrever un poco de escote, un pañuelo a juego para la cabeza y gafas tintadas.

Cuando llegó la hora del espectáculo, su ama de llaves le dio al play con su tema musical adoptado, el alegre himno "Good Morning" de Max Frost. Con una sonrisa de oreja a oreja, Judis empezó a saltar a la cuerda y no paró durante un minuto.

"¡Vamos, todos, a moverse, vamos!", decía a la cámara. Ella hace esta rutina casi todas las mañanas, saluda a sus 187.000 seguidores de Instagram y les recuerda: "Van a necesitar esa energía para los nietos".

Judis actualmente ostenta el récord Guinness como la persona de mayor edad en practicar el salto de cuerda a nivel competitivo. Además, le encanta tener público: si no comparte un entrenamiento, dijo, es como si nunca hubiera ocurrido.

Cuando terminó el video, me senté con Judis en la mesa de su cocina, con vistas a un frondoso jardín y a una piscina de azulejos azules. Carmen, su poodle miniatura, correteaba entre nuestras piernas.

A Judis siempre le ha gustado la cámara. Cuando era muy joven, esto la impulsó a convertirse en pionera en Hollywood como modelo y actriz negra. Empezó como reina de un concurso de belleza, y en 1969 se convirtió en una de las primeras mujeres negras en aparecer en un desplegado central de la revista Playboy, con el nombre artístico de Jean Bell.

La sesión representó el inicio de una carrera que incluyó un papel en la película de Martin Scorsese Calles peligrosas (1973) y actuaciones en varias películas de blaxploitation a lo largo de la década de 1970. Fue una de las primeras mujeres negras en aparecer en comedias convencionales como Starsky y Hutch y Los Beverly Ricos.

De manera más reciente, Judis se ha deleitado en ser no solo la estrella, sino también la directora, editora y distribuidora de sus videos. Mitad artista y mitad conferencista motivacional, ahora ella cree que el propósito de su vida es desafiar las expectativas de la gente sobre lo que sus cuerpos pueden hacer --y cómo deben lucir-- una vez pasados los 80 años.

A menudo lleva consigo una cuerda, y no duda en recomendársela a cualquiera que le haga caso. "La gente dice: 'No puedo hacerlo, no puedo saltar la cuerda'. Yo les digo: 'Inténtalo'", dijo. "Entonces se dan cuenta de que pueden saltar, y se les dibuja una gran sonrisa en la cara, como cuando eran niños pequeños".

'Tengo que seguir'

Mientras crecía en Houston en la década de 1940 y 1950, Judis disfrutaba saltando a la cuerda con sus amigos. Pero pasaron casi 60 años antes de que lo tomara como una vocación.

Aburrida de las clases de gimnasia convencionales y de las máquinas, compró una cuerda y dijo que se quedó "impactada" al descubrir que solo podía saltar unos 30 segundos antes de sentirse agotada.

Demetri Theodore, su entrenador personal desde hace unos 15 años, se mostró escéptico al principio. "Le dije: '¿Estás loca? Tienes 74 años. Te vas a lastimar la espalda, las rodillas, algo, los hombros, todo'", dijo. Ella le demostró rápidamente que estaba equivocado.

Se retó a sí misma a saltar durante un minuto entero. "Cuando empiezo algo, tengo que seguir", dijo. "Lo llevo en los huesos". Cuanto más practicaba, más fuerte y enérgica se sentía.

Judis dijo que la idea de intentar batir un récord Guinness se le presentó en un sueño, varios meses después de empezar a saltar. Cuando se despertó, investigó un poco y pronto supo que el criterio para obtener el récord era saltar durante al menos un minuto en una competición oficial. Se apuntó a una de ellas en San Diego.

Tres meses después, llegó al gimnasio donde se celebraba la prueba. A sus 75 años, era la saltadora de más edad por una diferencia de décadas; la mayoría eran adolescentes. Estaba nerviosa, pero saltó con confianza durante los 60 segundos requeridos y se aseguró el título.

Conforme ha ido defendiendo su récord a lo largo de los años, ha ido añadiendo más teatralidad a sus actuaciones. En un acto memorable, entró en el escenario encorvada y vestida como la caricatura de una anciana, con un bastón en la mano. Luego se quitó el disfraz, sonó la canción "Sexy and I Know It" por un altavoz y sacó su cuerda de saltar, entre los gritos y alaridos del público. "Me divertí mucho haciéndolo", dijo. "Fue la mejor".

Judis se ha convertido en una embajadora poco común en la comunidad de la cuerda de saltar, dijo Roger Palmenberg, de 22 años, quien entrena a un equipo juvenil de competición en Tucson. Cuando asiste a eventos locales, se desvive por animar y alentar a los saltadores más jóvenes, dijo. En 2024, incluso escribió un libro infantil, Beverly Hills Jump Rope Queen (La reina del salto de cuerda de Beverly Hills).

"El salto de cuerda no tiene tanto alcance como otros deportes", dijo Palmenberg. "Ella lo acerca a tanta gente".

'Esa cuerda me salvó la vida'

Aunque a Judis le encanta el público, su cuerda de saltar también le ha proporcionado consuelo privado.

Unos años antes de redescubrir el salto, a Gary, su esposo durante cuatro décadas, le diagnosticaron demencia. Cuando su salud empeoró, saltar a la cuerda la ayudó a controlar el estrés de ser su cuidadora, dijo.

"Él dormía y yo bajaba las escaleras y saltaba, saltaba y saltaba", dijo. "Sin empezar así el día por las mañanas, no habría podido hacerlo".

Incluso llevaba su cuerda al hospital y saltaba junto a su cama, dijo. Cuando murió en 2022, atravesó el duelo saltando. "Esa cuerda me salvó la vida", dijo.

A medida que se ha hecho mayor, Judis ha ido mejorando en el salto con cuerda, dijo Theodore, ganando velocidad y aprendiendo nuevos trucos.

El 11 de abril fue al gimnasio de una escuela de Tucson, donde defendió su récord Guinness por octavo año consecutivo.

El día que la visité en Beverly Hills, después de saludar a sus seguidores en internet, Judis pasó las dos horas siguientes en el gimnasio de su casa. Entrenaba para el evento con distintos estilos de cuerdas para saltar. También hizo suspensión en barra, un recorrido cargando 36 kilogramos y una plancha de un minuto. Theodore la seguía en cada ejercicio.

Además de prepararse para las competiciones, Judis dijo que ahora salta sobre todo para disfrutar de la vida. Y para lucir bien. De vez en cuando publica videos de ella saltando a la cuerda en bikini. "Es para que la gente mire y vea lo que puede hacer a mi edad", dijo.

Tras su entrenamiento matutino, Judis nos llevó a comer en su Escalade rojo cereza, que ha decorado --por dentro y por fuera-- con pedrería.

En un club solo para socios situado a una manzana de Rodeo Drive, pidió una hamburguesa con tocino y papas a la francesa, y un Shirley Temple. "Tengo un problema psicológico con las verduras", dijo, señalando que las evita. No bebe ni fuma, dijo, salvo alguna calada ocasional de marihuana, que cultiva en su jardín.

Cuando no está saltando, disfruta de largos almuerzos con su novio (quien es más joven que ella, aunque no quiso revelar su edad) y de relajarse en casa con una manta térmica de felpa. "Es mi momento", dijo sobre este capítulo de su vida. "Voy a exprimirlo todo lo que pueda".

De vuelta a su casa, me dijo: "Probablemente termine muriendo mientras salto la cuerda".

Le pregunté si era así como quería morir.

"Es una buena manera", dijo tras pensarlo un instante. "O haciendo el amor".