
Los ataques de Estados Unidos e Israel contra las centrales eléctricas y otras infraestructuras civiles podrían intensificar el conflicto en toda la región y enfurecer a los iraníes que se oponen al gobierno.
La orden que dio el presidente Donald Trump de retrasar los ataques contra las centrales eléctricas de Irán da al país un pequeño respiro, pero los ataques de Estados Unidos e Israel ya destrozaron infraestructuras críticas y avivaron la indignación popular por la guerra, incluso entre los iraníes que se oponen a su gobierno.
En algunos momentos, Trump y el líder de Israel, Benjamín Netanyahu, han instado a los iraníes a levantarse contra su gobierno. Sin embargo, los ataques estadounidense-israelíes están enfureciendo a los iraníes que ya están enfrentando el devastador costo del conflicto.
Los ataques también están suscitando críticas internacionales. Mirjana Spoljaric, presidenta del Comité Internacional de la Cruz Roja, advirtió el lunes que "existe el riesgo de que lo que hemos visto en los últimos días en Medio Oriente alcance un punto de no retorno".
"La guerra contra la infraestructura esencial es una guerra contra la población civil", dijo en un comunicado. "Debe detenerse. Todo esfuerzo por desacelerar es crucial".
Durante la noche del domingo al lunes, partes de Teherán, la capital, quedaron sumidas en la oscuridad. No estaba claro qué provocó el apagón, pero Israel había dicho anteriormente que atacaría la infraestructura de la ciudad, sin ofrecer detalles concretos.
El sábado, los ataques contra Andimeshk, en el suroeste de Irán, dañaron el único hospital de la ciudad, según los medios de comunicación iraníes. Y los ataques del miércoles pasado contra el yacimiento de gas de South Pars, una piedra angular del suministro energético interno de Irán, desataron un temor generalizado a una crisis energética en el país.
Los ataques israelíes contra los depósitos de combustible de Teherán tiñeron el cielo de naranja y envolvieron la capital en humos tóxicos y lluvia ácida. Y el primer día de la guerra, un ataque estadounidense contra una escuela primaria de niñas mató a unas 175 personas, en su mayoría menores.
Las amenazas de Trump de atacar plantas eléctricas si Irán no abría el estrecho de Ormuz inquietaron incluso a críticos acérrimos del gobierno que habían respaldado abiertamente la campaña de Estados Unidos e Israel.
Reza Pahlavi, hijo del sah depuesto, instó a Estados Unidos e Israel a distinguir entre atacar al pueblo iraní y al gobierno del país, mientras que la activista Masih Alinejad pidió que los ataques no afectaran las infraestructuras de las que dependen más de 90 millones de personas.
Omid Memarian, analista principal de Irán en DAWN, una organización sin fines de lucro en Washington, afirmó que los ataques reflejaban una estrategia fallida por parte de Trump y Netanyahu.
Los ataques, dijo, "han logrado lo que la República Islámica había intentado durante mucho tiempo y fracasado: convencer a la gente de que la campaña militar no es contra el gobierno, sino contra el pueblo iraní, el Estado iraní y su existencia misma".
El lunes, Trump dijo en redes sociales que había aplazado su ultimátum para dar paso a cinco días de conversaciones con Irán sobre el fin de las hostilidades. Funcionarios iraníes lo han desestimado públicamente como un ardid previo a nuevos ataques estadounidenses.
Irán ya está tomando represalias contra los ataques, incluido el ataque a una planta desalinizadora de Bahréin realizado después de que instalaciones de desalinización iraníes fueran atacadas. Funcionarios iraníes han advertido que esos esfuerzos se volverían más agresivos si sus propias infraestructuras fueran atacadas, lo que podría desestabilizar aún más la región.
Esfandyar Batmanghelidj, quien dirige el grupo de investigación económica Bourse & Bazaar Foundation, argumentó que si Washington hubiera seguido adelante con las amenazas de Trump, podría haber aumentado drásticamente el nivel de los ataques.
Señaló que Irán tiene casi 500 centrales eléctricas, frente a las 50 de Israel. La central más grande de Irán solo proporciona el 4 por ciento de la capacidad total del país, escribió, mientras que la central más grande de Israel proporciona una quinta parte de la energía del país.
"Si Trump ataca una central eléctrica importante, Irán responderá atacando los servicios públicos de los Estados del Golfo y de Israel --incluidas las centrales eléctricas y las instalaciones de desalinización-- y confiará en que tiene que atacar menos objetivos para tener un mayor impacto", dijo.
Sanam Mahoozi colaboró con reportería.
Sanam Mahoozi colaboró con reportería.
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